El histórico dirigente del radicalismo y ex diputado nacional, Juan Manuel Casella, aseguró que la oposición tiene la responsabilidad de ofrecer una alternativa al Gobierno. En comunicación con Política del Sur, analizó la realidad económica, política y social del país en el marco de una fuerte crisis económica que cada vez afecta a más familias.
“Esta presunta política económica, que es una receta limitada al ajuste y a la lucha contra la inflación, que carece de una política de crecimiento, de impulso a la industrialización; va a traer como consecuencia una sociedad fracturada, a la que el 40% de los habitantes le está sobrando”, alertó Casella. Asimismo, consideró que el concepto de “anarcocapitalismo” que utiliza el presidente Javier Milei, “no existe en ningún lugar del mundo” y que el Estado es “fundamental para organizar y conducir las sociedades”.
En línea con lo anterior, el dirigente señaló con preocupación el aumento del desempleo y el trabajo informal principalmente en los jóvenes, así como el conflicto con las universidades: “Hay sentencias judiciales que el Gobierno no cumple, no es solamente lo que ofrece en carácter de aumento. Hay una ruptura, no solamente económica y social, sino también una ruptura de carácter institucional”.
En ese sentido, Casella sostuvo que la realidad es “cada vez más grave” y es necesario que los partidos políticos opositores “asuman el compromiso de ofrecer un programa alternativo que le dé una oportunidad a la gente”, de lo contrario el escenario será el de “un callejón sin salida”. “Hay una ignorancia, hay una falta de control, de orden mental en los gobernantes, que me parece muy perjudicial”, afirmó.
El ex diputado planteó que hay una sensación de “falta de conducción”, sumado a los mensajes agresivos del Presidente de la Nación en medio de un clima de “frustración colectiva”. “El Presidente abusa de su verba agresiva y coloca la tolerancia social en un límite. Si además de andar mal, de dar la sensación de ignorancia, de que no hay conducción, el responsable de la eventual conducción inexistente termina agrediendo a la sociedad; realmente la situación se vuelve complicada”, remarcó Casella.
En ese marco, consideró que “se debe tener cuidado” con este tipo de actitudes, considerando “el tiempo que costó conseguir la democracia en Argentina”. “No caigamos en el error de desvalorizarla por ignorancia o por agresividad. Tenemos que elaborar proyectos que nos permitan superar las circunstancias y ese es un compromiso que debe asumir la oposición en la Argentina. Particularmente el radicalismo, ahí estamos omisos nosotros”, sostuvo el dirigente.
Y remarcó que “hay un sector del radicalismo que está en esa complicidad que obedece acciones de un altísimo nivel de individualismo egoísta, pensando en el futuro personal de quien quiere una reelección y trata de responderle al gobernador para que lo vuelva a hacer candidato”. Del mismo modo, planteó que los gobernadores “mandan a votar” en un sentido o en otro, según las necesidades territoriales. “Hay una modificación del orden jerárquico. Los intereses locales superan a los intereses nacionales, que dejan de existir”, cuestionó Casella.
Por último, se refirió a la situación actual del radicalismo provincial y sostuvo que “el radicalismo tiene conflictos sin resolver, esto implica que no tiene en el orden provincial específicamente, una conducción clara”. “El presidente del comité de la provincia, Emiliano Balbín, es un radical de toda la vida, pero no alcanzó la dimensión de conducción que debe tener. La conducción del radicalismo debe asumir el problema y evitar divisiones absurdas que la gente no entiende. Estos episodios nos separan cada vez más de la gente”, manifestó.
Y comentó que a nivel nacional, el presidente de la UCR, Leonel Chiarella, “está haciendo un esfuerzo por devolverle presencia política al radicalismo pero también él tiene que asumir la condición de presidente en toda su intensidad y no depender de su gobernador local”.
Para cerrar su intervención, Casella reflexionó: “El problema del sistema político argentino es su pérdida de representatividad social. Estamos en una situación de desorden, de falta de conducción en el gobierno, obviamente. Pero también en los partidos de oposición. El espacio que debe ocupar la posición es el espacio de control y de propuesta alternativa. Y eso no lo estamos haciendo”.