domingo 14 de julio de 2024 - Edición Nº2048

Gremiales | 3 jul 2024

INFORME ESPECIAL

Radiografía de la desocupación: 6 de cada 10 trabajos perdidos eran informales

Según un informe de la CTA Autónoma, la mayor destrucción del empleo se dio en cuentapropistas y en precarizados. Además, se alertó sobre una “mayor presión” sobre el mercado de trabajo, de la mano de la caída del poder adquisitivo.


Por: Diego Lanese

El aumento de la tasa de desocupados en el país, que creció casi dos puntos en el primer trimestre del año, generó alarma entre los gremios, y se mostró como una de las caras más preocupantes del modelo que lleva adelante el gobierno de Javier Milei.

El flagelo creció especialmente en el conurbano bonaerense, donde quedó al borde de los dos dígitos, lo que hace pensar que en el conglomerado más poblado del país el tema del trabajo será un problema en breve. Si ya no lo es. Es que un análisis detallado de los datos marca que la baja en la cantidad de personas ocupadas pone “mayor presión” en el mercado, entre quienes quieren volver a ocuparse o quienes quieren un segundo empleo, producto de la caída del poder adquisitivo de los salarios.

En este trabajo, a cargo de la CTA Autónoma, hace referencia al impacto que tiene el desempleo en los sectores más precarizados de la economía, al punto de saberse que 6 de cada 10 trabajos que se destruyeron fueron informales. Esto se debe a que cuentapropistas y precarizados son los más afectados en este nuevo escenario. Varios conflictos asoman en el horizonte de la región, que se suman a lo que sucede en el sector público con la nueva ola de despidos masivos.

El trabajo del Instituto de Estudios y Formación (IEF) analizó en detalle los datos sobre empleo en el primer trimestre del año, y el impacto que tuvo en el mercado de trabajo la recesión a la que sometió el modelo económico libertario. Así, concluyo en primer lugar que se vive “mayor presión sobre el mercado de trabajo por aumento de la desocupación y de la población que tiene empleo, pero busca otro”.

“La mayor desocupación provocada por la pérdida de ocupaciones en simultáneo con el proceso de deterioro de los ingresos reales de los hogares provocó un salto en la presión por la búsqueda de empleo en el mercado laboral del último año”, agregó el informe, al que tuvo acceso Política del Sur.

Cabe recordar que la tasa de desocupación pasó del 6,9 al 7,7 por ciento en los primeros tres meses del año, en el marco de una caída de la tasa de actividad que “liberó incluso la presión de nuevo ingresantes por el efecto desaliento que operó ante los resultados infructuoso de la búsqueda”.

Una de las características más precisas de este proceso es que afecta a los más precarizados. Según el IEF de la CTA Autónoma, la caída del empleo está centrada “en el cuentapropismo de subsistencia y el empleo precario”. “La tasa pasó del 45 al 44,3 por ciento que resultó en una reducción de la población ocupada de 114 mil”, dijo el reporte.

Esta destrucción de empleos “se debió especialmente a la caída de formas no asalariadas de empleo (mayoritariamente explicada por la menor cantidad de trabajos por cuenta propia) y por la destrucción de puestos de trabajo asalariados no registrados”.

Concretamente de los 0,7 puntos porcentuales de caída de la tasa de empleo, 0,5 “correspondió a la menor cantidad de relaciones de dependencias no registradas, 0,4 a ocupaciones no asalariadas en el marco de una recomposición de los puestos de trabajo registrados en el sector público”.

En este sentido, se confirma “una mayor caída del empleo informal y precario: Se verifica que el empleo por cuenta propia -que en la Argentina es mayoritariamente poco calificado y de subsistencia- explica el 45,4 por ciento del total de la pérdida de puestos de trabajo”. “Si se considera también las relaciones asalariadas clandestinas se concluye que 6 de cada 10 puestos de trabajo perdidos en los últimos tres meses formaban parte del heterogéneo campo de la informalidad laboral”, agregó el análisis de IEF.

Política del Sur ya había alertado sobre el aumento de la tasa de desempleo en la región del Gran Buenos Aires, donde es la más elevada del país y está a un paso de los dos dígitos. En ese caso, los casos que tienen más visibilidad están vinculados con los empleos formales, como los despidos masivos en la sucursal de Changomas del shopping Alto Avellaneda (más de 20 cesantías) o Diarco en Lanús (22 trabajadores afectados).

Pero los números que muestran la entidad de la CTA Autónoma marcan que esos puestos que se pierden están de alguna manera ocultos por la informalidad. Puede ser un vendedor de comida ambulante que ya no tiene clientela (cuentapropista de subsistencia) o un empleado que hacía tareas de limpieza de forma irregular (informal). A ellos el sistema le es muy difícil detectar, y sólo cuando salen a buscar ocupación y no la encuentran se puede notificar, y de alguna forma blanquear.

La mayor desocupación en los sectores informales tiene explicación en el tipo de actividades que más ven resentir el empleo. Las ramas que explican la caída “son principalmente construcción, hoteles y restaurantes, enseñanza y servicios comunitarios y sociales”.

Además, se produjo una “fuerte reducción de los puestos de trabajo en el tercer sector y el Estado: Al detenernos en las velocidades de la destrucción de empleos por sector, se observa que tanto el empleo estatal, así como de ‘otro tipo’ que puede incluir ONG, clubes, cooperativas entre otros, fueron los más perjudicados”.

Aquí se observan “los efectos del ajuste fiscal del sector público en su calidad de empleador, así como el desfinanciamiento a la economía popular y el impacto de la recesión y el ajuste en unidades económicas autogestionadas”.

Además, otro dato que surge del análisis marca la profundidad de la crisis, que podría ser mayor a la que se ve en la superficie. En este sentido, si el aumento de 2 puntos porcentuales de la tasa de desempleo indica que hay 407.415 desocupados más.

Sin embargo, “al considerar que muchos de los que perdieron un empleo no activaron inmediatamente la búsqueda, existe un desempleo oculto en la inactividad –la tasa de actividad cayó 0,6 puntos porcentuales –que implica que la tasa de desocupación potencialmente estaría más cercana al 9 por ciento (8,8 por ciento más precisamente) cuando se reactiven las decisiones de búsqueda de empleo”.

Además, el “desempleo oculto” en la ocupación. “El desempleo puede permanecer transitoriamente oculto en la inactividad, pero también, paradójicamente, en el campo de la ocupación a través de formas de empleo de muy baja calidad para población que al mismo tiempo busca un empleo mejor”, alertó la entidad.

Este fenómeno “creció sensiblemente en el trimestre analizado y representa el 16 por ciento de la población económicamente activa o PEA”. Es decir, “que si se suma la desocupación abierta (7,7 por ciento), la presión sobre el mercado laboral trepa al 23,7 por ciento”.

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