jueves 19 de mayo de 2022 - Edición Nº1261

Sociedad | 7 may 2022

HISTORIAS FANTÁSTICAS

El duende de la UNLZ: Una aparición misteriosa en el corazón del Conurbano

Fue filmado por personal de seguridad, y abrió el debate sobre la existencia de estas criaturas. De las primeras narraciones en Irlanda a las leyendas de la cultura popular del norte argentino. El mito se cruza con otro originado en Santa Catalina: un animal mágico que asusta caminantes.


“No me gustan las casas con duendes. Son cien veces peores que los difuntos”.

Las aventuras de Tom Sawyer, Mark Twain.

 

La aparición de un supuesto duende en las instalaciones de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ) generó revuelo. Los videos que se vieron en redes sociales y canales muestra la imagen de lo que parece un ser pequeño ser, que se cruza entre la niebla espesa de una de estas noches de otoño. Los guardias de seguridad mostraron lo que parece ser uno de estas criaturas, que según los testimonios emite un ruido inquietante, como una risa punzante. El duende puso a la UNLZ en los medios –mérito a discutir –y a estos seres en las discusiones. Porque si bien el evento no llega a los niveles de histeria de otros similares, como Los Pitufos en los 80, el Hombre Gato en esa misma década o el Pitufo Enrique en los 90, el tema se instaló. Todos eventos sobrenaturales mediatizados, pero no explicados. Algo que trataremos de hacer en estas líneas.

Clases de duendes

 

Si bien en algunos libros se considera a los duendes como ángeles que participaron de la guerra del Arcángel Gabriel y Lucifer (no se aclara por quién pelearon) que fueron expulsados del cielo, estas pequeñas criaturas poco tienen que ver con lo religioso. En la mayoría de las narraciones están vinculados con la naturaleza, con los ríos y bosques, de allí su aspecto que mezcla las figuras de los leñadores y los campesinos. Como le explicó al programa radial de Política del Sur la parapsicóloga especialista en duendes, gnomos y hadas, Liliana Chelli, “son seres de la naturaleza, seres benéficos, que se investigan hace años”. “Con lo religioso no tienen que ver con nada. Se los podría llamar ángeles ecológicos o terrestres”, dijo. Sus primeras apariciones están vinculadas al folklore irlandés, alrededor del siglo VIII, de donde surgen dos ideas sobre su nombre. Una, que proviene del irlandés leath bhrógan (zapatero). La otra, de la historia de un hombre que se duerme en una playa y se despierta al ser arrastrado al mar por tres duendes. A partir de esta se habla del Lú Chorpain, cuyo significado puede traducirse como “cuerpo pequeño”.

En 1825, el historiador irlandés Thomas Crofton Croker publicó una colección de cuentos populares irlandeses, donde los duendes fueron protagonistas, y comenzaron a circular en todo el mundo. A partir de allí, se conocen versiones de duendes en casi todos los países. Así aparecen las historias del Kobolds alemán, los Aluxes mexicanos o los duendes rusos Domovik o Domovoi. En general, se los considera seres bondadosos, algo traviesos, pero que no son agresivos con los humanos. Una forma de saber si en un lugar hay un duende es dejar una guitarra afinada por la noche: si al otro día aparece desafinada hay una presencia. Es que lo duendes no soportan las notas de ese instrumento –les recuerda sus tiempos de ángeles –y tienen que desafinarla. También, recuerdan quienes estuvieron ante ellos, sus risas tienen ese tono chirriante de una guitarra desafinada.

 

En la Argentina también hay registros de duendes en la narrativa popular y las leyendas urbanas. En la zona de los Valles Calchaquíes, cuenta la leyenda que existe un duende sin hombre, que en realidad es un niño que murió sin ser bautizado. Lleva un sombrero grande y llora como un bebé. Quienes lo vieron, suelen contar que llora constantemente, y cuando se percata de la presencia de una persona, se limita a decir: “Tatita, mírame los dientes”. En la tucumana Tafí del Valle, hay un duende que cuida un niño, y que desaparece cuando se lo mira. La historia apunta a una criatura que acompaña a los niños camino al cielo. Además, por la zona existe Pericana, un duende andariego que vive en los algarrobales y quebrachales, y según la leyenda es una mujer de baja estatura, de fea estampa, vestimenta andrajosa y colores oscuros. Su habilidad le permite inmiscuirse por los caminos y desaparecer rápidamente. Sin embargo, quienes la vieron aseguran que tiene un silbido particular. Pericana actúa con maldad arrojando piedras por la espalda a los jinetes, para que éstos caigan al suelo y el caballo logré huir. También trata de seducir a los niños con frutos silvestres, para llevárselos sin retorno.

Animales sueltos

 

Los empleados de la UNLZ que filmaron el video aseguran que la criatura es un duende. Los videos dejan ver una sombra pequeña que cruza la callen entre la niebla, y que tiene una risa aguda y tenebrosa. Pero tal vez nuestro duende universitario sea otro ser mitológico, una especie de animal maligno, una bestia que hace un tiempo que se conoce está en la zona de Santa Catalina. Desde fines de los 90, hay registro de ataques de esta especie de “perro loco” en la zona del viejo rectorado de la UNLZ, sobre Camino de Cintura, en la zona que linda con la estación de trenes. En el lugar hay un camino que une la zona, y en esos días era parte de un “tour urbano” que llevada a una atracción local: el castillo.

 

Viejo molino de agua construido por los primeros inmigrantes de la zona, el castillo era una construcción pintoresca camino a Santa Catalina. A partir de los 2000 se instaló una comunidad, jóvenes desplazados y soñadores, en busca de su propio El Bolsón. En las largas noches de fogones y guitarras, no son pocos los testimonios de la presencia de un animal, que con una risa aguda, algo ronca, merodeaba el lugar. Incluso algunos lograron verlo. Según cuenta HG, en época de luna llena, se lo podía ver merodear el castillo. “Era como un perro, pero bastante raro, particular, respiraba como si tuviera asma”, relató. Una noche estuvieron tan cerca que vieron su aliento, y antes de comprobar la teoría del animal abandonado, decidieron huir, lo que es bastante comprensible.

En las leyendas urbanas hay muchos animales similares a nuestro duende, o a aquel que asustó a los amigos hippies. Desde de Enkkidu, un semihumano que vive entre las bestias en la Edad Media, hasta el Ucamar, un “hombre oso” de baja estatura, muy feo y malvado, que fue visto en el norte y litoral argentino, además de la zona de Chuquisaca en Bolivia y en Perú. Pero el más popular, y similar a nuestra historia, está en la Costanera Sur. Allí resideReservito”, una criatura de pequeño tamaño, similar a una sombra negra, que atraviesa una calle cercana al estacionamiento de la Reserva ecológica, en dos patas y a paso lento. En su libro Buenos Aires es leyenda, Guillermo Barrantes y Víctor Coviello rescataron su historia, con testimonio de puesteros, trabajadores y hasta víctimas de este animal, que aseguran es carnívoro. “Lo que fuera aquello, estaba muy furiosos o muy hambriento, o las dos cosas”, contó una de las víctimas atacadas por este animal, que hoy se promociona en la página web del Gobierno de la Ciudad.

 

Creer o reventar

 

Duende, animal, criatura mágica o maligna, lo cierto que la aparición de este evento generó revuelo en la región. La propio UNLZ respondió con una mirada dual: por un lado, prometió una investigación, y pero por el otro difundió un logo especial en redes sociales, aprovechando la movida de marketing. En las facultades, el duende causó furor. No hubo miedo, como se dijo en su momento, más bien una oda al conurbano. A diferencia lo que se dijo hace un tiempo, cuando algunos empleados de seguridad callaron estas presencias, por miedo a represalias. Aparición o truco publicitario, el duende de la UNLZ nos sirve para reflexionar. Las leyendas urbanas se usan para canalizar miedos y prejuicios de la sociedad. También para ocultar algunas situaciones. Es mejor pensar que cada incendio de la reserva Ecológica es un intento de atrapar a “Reservito”, en lugar del avance de los intereses inmobiliarios de la Ciudad de Buenos Aires. No sé cuál explicación da más miedo.

Tener la mente abierta no significa buscar respuestas. Las leyendas, mitos e historias fantásticas se volvieron con el tiempo un verdadero género literario, que se alimenta de la interacción social. Es mucho más que un video de un duende. Es un cúmulo de pasiones con vida propia, que se alimenta de nuestros miedos. Hay que seguir buscando. Evitando la reacción que Stephen King cuenta en El resplandor: “Cuando un adulto ve cosas inexistentes, lo consideramos listo para que lo metan en un cuarto de paredes acolchadas. Cuando un niño dice que vio un duende en el dormitorio o un vampiro del otro lado de la ventana, nos limitamos a sonreír con indulgencia”.

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