jueves 19 de mayo de 2022 - Edición Nº1261

Gremiales | 1 may 2022

1° DE MAYO

Día del Trabajador: radiografía de un mercado que genera empleo pero también empobrece

En el macro de esta fecha, el centro CIFRA analizó la realidad del país, que gracias a la recuperación económica mejoró la tasa de desempleo, pero que sigue perdiendo poder de compra ante la inflación. Esto potenció los “trabajadores pobres”.


Por: Diego Lanese

En los 90, la crisis de empleo podía resumirse en una imagen: ese desocupado sentado en la vereda, tomando mate, con la mirada perdida en el horizonte. Esa, o las largas colas diaria en mano, pueden ilustrar aquellos días de desesperanza. En la actualidad, la imagen es otra. La de un trabajador, que se levanta, sale de su casa, trabaja 8 horas, viaja, vuelve a su hogar, y es pobre. En el marco del Día del Trabajador, la realidad marca que el mercado está en un momento de recuperación, empujado por la mayor actividad, pero que paradójicamente no se traduce en los ingresos. Es que la caída del salario real es muy pronunciada, en especial entre los informales, otra faceta de este mercado distorsionado que está lejos de alcanzar las necesidades de la población.

 

Luego de dos años de pandemia, la realidad de los asalariados está lejos de recuperarse. La destrucción de empleos por el coronavirus no terminó de frenarse, y según los datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) este año habrá un déficit de unos 52 millones de puestos de trabajo. De esta forma, en la actualidad hay problemas de empleo y de salarios, según de donde se mire moneda. En el país, la situación parece ser más aguda en la segunda de las caras, ya que la baja del desempleo se consolidó. Pero es espiral inflacionaria y la baja en la participación de los asalariados en la economía marcan que hoy, en la Argentina, hay una enorme porción de los trabajadores son pobres, con casos dramáticos como el de municipales y mercantiles, dos de los grandes colectivos actuales.

 

Datos alarmantes

 

Uno de los temas que más preocupa en estos momentos a los asalariados es la inflación, que impacta fuertemente entre trabajadores formales e informales. En este tiempo de pandemia, si bien hubo una recuperación económica, que permitió recuperar empleo perdido a niveles anteriores a la aparición del coronavirus, la situación sigue siendo deficitaria, sobre todo por efecto de la inflación. En su reciente informe, el Centro CIFRA lo explica a partir de un mercado que “aumenta el empleo pero no el salario”. “Uno de los hechos más notables de esta recuperación en el nivel de actividad es la debilidad que encontró el proceso de recuperación de los salarios reales”, afirmó el trabajo de la entidad de la CTA de los Trabajadores. En concreto, se confirmó que “el salario real de los trabajadores registrados en el sector privado “experimentó una caída promedio anual del 2,3 por ciento en 2021 y solo en el segundo semestre del año logró superar a la variación de los precios internos, de allí que en el cuarto trimestre de 2021 se registró un nivel 2 por ciento superior al del mismo período de 2020”.

 

En cuanto a los trabajadores no registrados o informales, el trabajo, al que tuvo acceso Política del Sur, describe que “la caída promedio anual fue de 7,1 por ciento en 2021 en tanto que en el cuarto trimestre de ese año el poder adquisitivo de su salario empeoró 9 por ciento respecto al mismo período de 2020”. “Esto ocurre a pesar de la importante recuperación del empleo, que se reflejó en una caída de la desocupación al 7 por ciento en el cuarto trimestre de 2021, un nivel cercano pero inferior al del mismo período de 2016 y 2017 (7,6 y 7,2 por ciento respectivamente)”, analizó el centro CIFRA. Esta tasa se convierte “en el nivel de desempleo más bajo desde el tercer trimestre de 2015”, cuando la desocupación fue del 5,9 por ciento.

De la mano de la caída del empleo, se puede ver una baja en la participación de los salarios respecto de la economía general, que también es parte de la explicación de este momento del mercado laboral. En este sentido, CIFRA remarcó que “la reactivación económica en 2021 fue contemporánea a una nueva caída en la participación de los asalariados en el ingreso, a tal punto que la masa salarial pasó de representar el 48 por ciento del PIB al 43,1 por ciento entre 2020 y 2021”. De esta manera, se alerta, “se consolida la tendencia regresiva en términos de la distribución del ingreso que se inició en 2018”, ya que desde ese año hasta 2021 “se registró una caída casi sistemática del peso de los asalariados en el PIB, alcanzando a 8,7 puntos porcentuales”.

 

Trabajadores pobres

 

Estas distorsiones del mercado parecen sostenerse este año, en especial la pérdida salarial en relación con los precios. En este sentido, CIFRA recalcó que “los primeros indicios de 2022 no permiten advertir un cambio de esta tendencia regresiva en la distribución del ingreso toda vez que la escalada de precios que tuvo lugar en el marco de la guerra en Ucrania aceleró el ritmo de crecimiento de los precios internos”. En este punto, la variación mensual del IPC en febrero fue del 4,7 por ciento y en marzo del 6,7 por ciento, cuando la media de los últimos 12 meses fue de 3,8 por ciento. Esto hace pesar en que este año la figura del “trabajador pobre” se mantendrá, y no se descarta que se profundice, en especial en dos grandes colectivos: municipales y mercantiles.

 

En el caso de los empleados de los municipios, se sabe que en todo el país los salarios que se pagan en el escalón más bajo del Estado tienen niveles tan bajos que es necesario el pago de adicionales que permita sostener los ingresos. La pelea que lleva adelante hace años la Federación de Sindicatos Municipales Bonaerenses (FESIMUBO) terminó en 2014 con la ley de paritarias, que no evitó que esta situación se mantenga. Este año, como informó Política del Sur, la entidad denunció que “casi ningún municipio bonaerense paga básicos a la altura de la canasta básica, sólo Pinamar está en los 79 mil pesos, el resto está muchos puntos abajo”, destacó una fuente de la FESIMUBO. Según datos oficiales, una familia tipo debe ganar unos 80 mil pesos para acceder a una canasta de bienes y servicios.

 

El dato revelado por la entidad sindical genera alerta entre la dirigencia, ya que el atraso salarial lleva años, y se potenció en estos días. “Hablamos de sueldo básico, sin bonificaciones ni otros agregados. La trampa de los intendentes es pagar básicos de 20 mil pesos y después completar los ingresos con ítems que los puede sacar a discrecionalidad”, agregó la misma fuente consultada. Incluso, muchos de los básicos son “ridículos” en estos tiempos. “Hay básicos de 20 mil pesos, 30 mil, después se pagan otras categorías, para que no sea un escándalo”, afirmaron desde FESIMUBO.

 

Otro de los casos es el de los trabajadores de comercio, la paritaria más grande del país. Se acaba de firmar una revisión de cerca del 60 por ciento, lo que marca un buen porcentaje en materia de convenios firmados este año. Sin embargo, sectores contrarios a la conducción de la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECyS) se quejaron que por las cuotas del acuerdo, recién en el 2013 se superará la canasta de pobreza. Los dardos fueron lanzados por el espacio que lidera Ramón Muerza, que en 2018 estuvo cerca de desbancar a Armando Cavalieri, a través de una serie de volantes que hicieron circular en varios lugares de trabajo y por redes sociales, donde afirman que “trabajadores de comercio estarán todo el 2022 bajo la línea de pobreza”. Según la argumentación del sector, recién en febrero del 2023 se cobrarán los 139 mil pesos de básico inicial, como se anunció. Y según afirmaron, en marzo de este año para no ser pobre se necesitan 145 mil pesos.

 

Panorama mundial

 

En cuanto al resto del mundo, la pandemia fue un duro condicionante en materia laboral, y pese a cierta “normalidad” que se vive en estos días, se está lejos de dar vuelta la página. “Perspectivas Sociales y del Empleo en el Mundo: Tendencias 2022es el análisis anual que hace la OIT para adelantar las principales variantes y características del mundo del trabajo en el planeta, las cuales empeoraron en el inicio del año, al punto que se alerta que “es probable que en los próximos años siga siendo difícil para gran parte del mundo volver al rendimiento previo a la pandemia”. “Sobre la base de las últimas previsiones de crecimiento económico, la OIT calcula que el total de horas trabajadas a escala mundial en 2022 se mantendrá casi un 2 por ciento por debajo de su nivel pre-pandémico, lo que corresponde a un déficit equivalente a 52 millones de puestos de trabajo a tiempo completo”, resaltó el trabajo, publicado en febrero del 2022.

La falta de estos puestos de trabajo pone presión en el marco laboral, que se recuperó de forma diferente en las regiones, aunque la OIT aclaró que “los indicadores clave del mercado de trabajo aún no han vuelto a los niveles anteriores a la pandemia en ninguna de las regiones: África, las Américas, los Estados Árabes, Asia y el Pacífico, y Europa y Asia Central”. En este sentido, la entidad prevé que el desempleo mundial “se sitúe en 207 millones en 2022, es decir, que supere su nivel de 2019 en unos 21 millones”. “Esta perspectiva representa un deterioro sustancial con respecto a las proyecciones realizadas en la edición anterior, publicada en junio de 2021, cuando se preveía que el déficit de horas de trabajo en relación con el cuarto trimestre de 2019 se iba a reducir a menos del 1 por ciento en 2022”, señaló el trabajo del organismo internacional.

 

Como sucede en otros aspectos, la recuperación laboral fue despareja y mucho más lenta en los países de ingresos menores, mientras que las naciones de mayores ingresos tuvieron una mejor performance, lo que marca “las deficiencias y desigualdades estructurales subyacentes” que están “amplificando y prolongando el efecto adverso de la crisis”. A nivel regional, la OIT adelantó que “se espera que la recuperación de Brasil impulse la economía por encima de su PIB anterior a la crisis, gracias a una mayor exportación de materias primas, y gracias a medidas fiscales mejor dirigidas”. En este sentido, el país vecino tiene una mejor perspectiva que México, “que tuvo una recesión más profunda, como la Argentina, que luchó con restricciones financieras resultantes de un importante endeudamiento externo antes de la pandemia”.

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