domingo 22 de mayo de 2022 - Edición Nº1264

Lanús | 26 abr 2022

NO TODO LO QUE RELUCE ES AMARILLO

Promesas sobre el bidet: la UCR podría decir “basta”, si Grindetti no abre el Ejecutivo

Llegó Manes a Lanús y separó las aguas. La tensión va in crescendo dentro de Juntos. La UCR pide un modelo de Ejecutivo 50/50 como en La Feliz, pero Grindetti ofrece un 80/20. Hubo enojos en el HCD y la vulnerabilidad política del oficialismo quedó al desnudo.


Por: Ricardo Carossino

Con la llegada del nuevo gurú radical a Lanús, los radicales aprovechan y le cantan a coro al intendente Néstor Grindetti: “Por favor no hagas promesas sobre el bidet. Ciertamente lo hacen algo desafinados, pero lo hacen con la batuta de Facundo Manes que bajó al Municipio para alentar las esperanzas electorales de un radicalismo que, a pesar se haber superado el trauma del 2001, sigue, 20 años después, sin tener un candidato a Presidente de la Nación capaz de enamorar a los argentinos.

Esas esperanzas además llegan con reclamos porque no todo lo que brilla es amarillo en Lanús y ya empezaron los cortocircuitos entre la UCR y el PRO local y no por las eventuales candidaturas, sino por el reparto equitativo de los cargos ejecutivos.

La historia entre radicales y macristas locales nació como todo romance adolescente, con un enamoramiento fulminante, pero con el tiempo, quedó claro que en esa relación hubo una parte dominante y una parte sumisa, sin embargo, las cosas podrían cambiar a partir del 2023.

El foco de tensión está dado por la calidad política con que el intendente Néstor Grindetti (hoy precandidato a gobernador/senador), maneja los hilos del poder de Lanús, ya que según confían fuentes de la UCR, ya no es una coalición de gobierno, sino una ex coalición electoral.

Política del Sur dialogó con partícipes radicales del frente y admitieron cierto malestar con el PRO por la falta de consideración a la hora de repartir cargos en el ejecutivo. Según parece, Grindetti es poco amarrete al momento de entregar secretarías que había prometido cuando se enamoraron allá por el 2015. Ya lo dijo el zorzal: “Hoy una promesa, mañana una traición, amores de estudiante, flor de un día son”.

La historia no es nueva. Todo empezó en diciembre pasado cuando la UCR decidió quebrar el bloque de concejales y dejar al bloque PRO con 10 ediles, quedándose a su vez con tres concejales: Emiliano Bursese, Lucía Stanco y Valeria Larraz.

Ese quiebre pone a Grindetti a tiro de la oposición en el HCD, siempre y cuando los radicales estén contentos con el intendente, dado que, en una eventual pulseada por un tema caliente, una rebelión radical pondría al Ejecutivo local al borde del fracaso por los 11 concejales del Frente de Todos, más los tres correligionarios.

Desde ese momento, Grindetti quedó resentido con la conducta de la UCR y la tensión fue in crescendo. Si bien desde ambas partes intentan todo el tiempo bajarle el tono a la disconformidad, lo cierto es que, hace unos pocos días, para la votación de una bonificación especial para personal municipal de la categoría 13, la tensión en el frente Juntos volvió a aflorar y quedó expuesta la fractura ante la negativa radical de acompañar a Grindetti en este tema.

El Presidente del HCD, Jorge Schiavone, no pudo consensuar dentro de Juntos, y a modo de venganza, el PRO habilitó el tratamiento sobre tablas de un proyecto de fondos para el pago al FMI que el Frente de Todos hizo aprobar con el acompañamiento del macrismo.

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Los radicales no sabían de ese acuerdo y abandonaron el recinto. La aprobación del proyecto K se aprobó, pero eso fue apenas una anécdota. En rigor, quedó al desnudo la vulnerabilidad política del oficialismo cuando cinco los concejales pegaron un portazo eventual: Emiliano Bursese, Lucía Stanco, Laura Lavandeira, Guillermo Bonafina y Nahuel Aja.

Fuentes del radicalismo al ser consultados por este diario web, se limitaron a afirmar que consideraron que “no era el momento adecuado” para tratar el tema y de esa manera devolvieron a comisión la iniciativa del Ejecutivo.

Política del Sur indagó, más que en el desacuerdo ocasional, en la tensión que no se relaja y que de alguna forma pone en jaque a Grindetti que además ya adelantó que no renovará su mandato, con la salvedad de que en la política argentina se puede asegurar nada (una repentina renuncia de Diego Kravetz a su candidatura por el bien de los vecinos de Lanús, ante una posible derrota local, rehabilitaría públicamente a una reelección de Grindetti).

Según las charlas que este medio mantuvo con concejales que abandonaron el recinto, el radicalismo está algo cansado de recibir promesas sobre el bidet y no logran ponerse de acuerdo en nada.

Grindetti no estaría abriendo el juego en el ejecutivo y eso molesta mucho a la UCR, que pide más muestras de amor. A pesar de que hace un mes, Kravetz tuvo un encuentro protocolar con los radicales en su despacho, desde el bloque de concejales de la boina blanca le restaron importancia a la reunión y calificaron esa mesa como “de charla electoral”.

La UCR no reclama la secretaria de Gobierno, de Seguridad, de Obras Públicas o de Hacienda, sino otros espacios quizás más simbólicos desde lo político para trazar plataformas afines a un nuevo perfil del centenario partido lanusense.

No piden presupuestos onerosos y tampoco decenas de puestos para sus militantes. Si Grindetti habilitara por ejemplo las secretarías de Medio Ambiente, de Derechos Humanos o la secretaría de Género y Diversidad, la UCR vería con beneplácito el gesto de cariño del poderoso intendente de Lanús.

En cuanto al medio ambiente local, Emiliano Bursese dialogó con este medio por Radio Urbe e hizo una crítica al tratamiento del Municipio: “En una ciudad básicamente gris y urbana, con colapso de tránsito y de edificación, no tenemos espacios verdes como en otros municipios. Debemos trabajar en adquirir o recuperar lugares para convertirlos en plazas o en espacios abiertos cada cuatro o cinco cuadras”.

De acuerdo a lo que expresan los radicales, Grindetti había prometido un acuerdo especial de gestión, una suerte de “Modelo Lanús”, para la cohabitación de Cambiemos, y cumplió, pero el modelo fue de 80/20, “con suerte”, agregan.

Los radicales piden, en tal caso, que se imite el “Modelo Mar del Plata”, donde el ejecutivo de Guillermo Montenegro cumple con una pauta política de 50/50 en cargos de secretarías.

Este año es un año de negociaciones y de instalaciones. Que no sorprenda que en el HCD de Lanús se den escenarios complejos para el oficialismo y que nadie se espante si la UCR pone en aprietos al intendente porque como dicen, el que avisa no traiciona.

 

 

 

 

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