viernes 21 de enero de 2022 - Edición Nº1143

Gremiales | 3 dic 2021

ANALISIS

Pablo Moyano mostró agenda propia en sus primeros pasos como conductor de la CGT

El líder camionero se mostró activo en los primeros días como integrante del triunvirato de la central obrera, y busca romper la parsimonia de la dirigencia actual. En poco tiempo, recibió despedidos de Cresta Roja, apoyó ley a favor de pueblos originarios y adelantó que no avalarán ningún plan de ajuste del FMI.


Por: Diego Lanese

En los últimos días, Pablo Moyano se mostró en varios eventos y reuniones, estrenando el lugar en el triunvirato de la CGT, luego del confederal del 11 de noviembre. Su llegada a la conducción de la principal central obrera fue visto como un doble movimiento: por un lado, premiar su activismo durante el macrismo, donde fue la cara visible de los sectores más combativos de los gremios; y por otro, garantizar un cambio en las principales figuras cegetistas, que pese a las promesas de renovación fueron bastante conservadoras respecto de la nueva dirigencia. En sus primeros pasos en su cargo, el dirigente camionero mostró agenda propia, reuniéndose con diversos sectores del movimiento obrero, e involucrándose en conflictos que hasta ahora estaban un poco olvidados. La actitud puede ampliar la temática de interés de la CGT, hasta ahora en una estrategia defensiva.

Las señales de hacia dónde irá la gestión de Pablo Moyano como integrante del triunvirato de la CGT fueron claras: no seguirá la típica agenda protocolar. Antes de encabezar la primera cumbre del gremio, el camionero se reunió con despedidos de la avícola Cresta Roja, para apoyar el proyecto de crear una cooperativa y así recuperar los cerca de 2 mil puestos de trabajo que la crisis dejó de lado. En rigor de verdad, el camionero ya había recibido a los empleados de la firma, y había respaldado su proyecto, que la pandemia congeló.

Como le dijo a Política del Sur luego de la cumbre Carlos Stasiuk, referente de los empleados, Pablo Moyano “desde un primer momento apoyó la propuesta”. “Creemos que ahora al frente de la CGT Pablo no sólo va a defender a los compañeros de Cresta Roja sino también a los demás trabajadores la situación, va a asegurar los derechos de todos”, recalcó.

Con el correr de los días, la agenda moyanista no sólo incluyó cuestiones sindicales, sino que se metió con cuestiones de la actualidad, política y social. Por eso, acompañó el pedido de varios sectores para lograr la prórroga de la ley 26.160, que prohíbe los desalojos de tierras pertenecientes a pueblos originarios. En este caso, el dirigente recibió en el gremio de Camioneros a referentes de la CTA de los Trabajadores y de la UTEP, el gremio de los movimientos sociales, para impulsar con dirigentes aborígenes este pedido. La ley se viene prorrogando desde hace años, y la dirigencia pide que se sancione efectivamente, a partir de la media sanción en la cámara de Senadores. La mencionada ley declaró en 2006 la “emergencia” en materia de posesión y propiedad de las tierras que tradicionalmente ocupan las comunidades indígenas originarias del país y suspende la ejecución de sentencias. El acto marcó el respaldo de los gremios al reclamo.

A los pocos días, en otro acto multitudinario, Pablo Moyano asistió a la reinauguración de la Casa de los Trabajadores de Prensa de la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN), donde dejó varias definiciones respecto a la situación actual. “Esta CGT va a tener compromiso y no vamos a aceptar ningún plan de ajuste del Fondo Monetario Internacional. No vamos a permitir que la derecha, ni los empresarios, ni los medios de comunicación masivos vengan a sacarnos los derechos a los trabajadores”, sostuvo en el acto.

Esta actividad mostró lo ecléctica que es la agenda del camionero, que tiene contactos con casi todos los sectores. En la reinauguración de la sede de la calle Solís, se mostró con funcionarios del oficialismo como el ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat, Jorge Ferraresi; y la ministra de Trabajo bonaerense, Mara Ruiz Malec, además de los líderes de las dos CTA Hugo Yasky, y Ricardo Peidro, entre otros.

Leer más: Se reactiva la idea de hacer de Cresta Roja una cooperativa para su recuperación

Incluso la estrategia de Pablo Moyano dejó alguna distancia de algunos sectores del gobierno, como La Cámpora. Así, junto a su hermano Facundo Moyano estuvo en la sede Azopardo de la CGT junto a Claudio Vidal, el sindicalista petrolero que se convirtió en una pesadilla para el kirchnerismo cuando decidió competir en las últimas elecciones contra Alicia Kirchner en Santa Cruz y quedó segundo con el 28,27 por ciento de los votos, desplazando al Frente de Todos. Con estos movimientos, en varias direcciones y con distintas temáticas, el camionero apunta a generar su propio camino, lejos del dialoguismo de la dirigencia tradicionales, tejiendo poder propio, una de sus metas desde hace mucho tiempo.

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