miércoles 22 de septiembre de 2021 - Edición Nº4117

Gremiales | 9 sep 2021

FUTURO INCIERTO

Sin soluciones en el horizonte, se profundiza la crisis en Garbarino

La firma sigue sin pagar los sueldos caídos y en los últimos días una serie de malas noticias hacen temer por un final abrupto. Los empleados denuncian que solo cobraron parte del salario y que se discriminó a quienes realizaron medidas de fuerza. En agosto, se cerraron 12 locales de forma definitiva, una mala señal para lo que viene.


TAGS: SEOCA, GARBARINO
Por:
Diego Lanese

La semana pasada, el Ministerio de Desarrollo Productivo rechazó un plan de asistencia para ayudar a la cadena de electrodomésticos Garbarino, que vive una profunda crisis desde hace unos meses, que incluye sueldos caídos, cierre de sucursales y la amenaza de cierre definitivo. La cartera que comanda Matías Kulfas anunció que no asistirá financieramente a la empresa, luego de un encuentro entre el funcionario y ejecutivos de la compañía propiedad de Carlos Rosales. De esta forma, se cerró una nueva posible salida a la actual situación, que pone en jaque cerca de 4 mil puestos de trabajo. Para los empleados, esta situación se suma al cierre de 12 locales de forma definitiva en agosto, el mayor número desde que comenzó la crisis, y al pago parcial de salarios, que no alcanzó a todos los trabajadores, según denuncian.

 

Por estas horas, no hay muchas alternativas a la vista para sacar a Garbarino de su crisis, que pone en peligro miles de puestos de trabajo. La posibilidad de la venta es la única que sigue en pie, luego del rechazo del ministerio productivo de dar un salvataje. Hace unos días, el gobierno de la Ciudad de Buenos aires le giró fondos que le adeudaba a la firma, que se usaron para pagar salarios, pero los trabajadores denuncian que no se usaron para todo el personal. Fuentes del Sindicato de Empleados y Obreros de Comercio y Afines Zona Oeste (SEOCA) le confirmaron a Política del Sur que el pago “no superó el 20 por ciento de los adeudado”, que incluye salarios de abril a agosto, más medio aguinaldo, y que se discriminó a quienes “tomaron medidas de fuerza”.

 

En nuestra zona, a los empleados de sucursales cerradas por medidas de fuerza, no se les pagó esa parte del salario, que además es una miseria”, agregaron las fuentes consultadas, que recordaron que ante esta situación el gremio mercantil elevó una carta documento para que intervenga el Ministerio de Trabajo. El pago se logró luego que la Administración Gubernamental de Ingresos Públicos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (AGIP) liberara unos 225 millones de pesos que le adeudaba a la empresa. Pero el pago no alcanzó a todo el personal, ni a toda la deuda acumulada.

 

“La actitud discriminatoria de la empresa no hace más que profundizar la crisis, hay sucursales que abren una hora pero no pueden hacer nada, porque no hay mercadería. Los que tomaron medidas cuando la cosa empeoró, no se le pagó nada”, afirmaron desde el SEOCA. En la zona oeste, en las sucursales donde hubo delegados gremiales se tomaron los lugares y fueron castigados con la falta de pagos. En el sur, por ejemplo, en Avellaneda y Lanús se abrieron los locales para que se les pague el porcentaje.

 

Más cierres

 

En esto contexto, las perspectivas para la firma no son las mejores y a medida que pasan los días las opciones se achican. Sin los recursos estatales, la venta parece la única medida viable, peor el deterioro de la firma hace difícil conseguir un comprador. Es que sólo en agosto, la firma terminó con 12 locales menos. A los cierres de las sucursales de los barrios porteños de Once y Belgrano, se sumaron más bajas en la Ciudad, el conurbano bonaerense y el interior. Dejaron de funcionar locales en Villa del Parque, Lomas de Zamora, San Justo, San Miguel, José C. Paz, Quilmes, La Plata, San Martín, Florencio Varela, Jujuy, Río Negro y San Juan.

 

Por el momento, hay algunas negociaciones abiertas en la cartera laboral, pero lejos de tener alguna respuesta. Incluso la presión sindical se fue diluyendo. Hace un tiempo, Pablo Moyano, secretario adjunto de la Federación de Camioneros, le lanzó un ultimátum a la cadena para regularizar el pago de los sueldos que adeuda desde hace más de tres meses, y le pidió a Kulfas y Claudio Moroni que intervengan en el conflicto. Nada de eso sucedió.

 

Leer más: Los trabajadores de Garbarino piden la intervención del Presidente Fernández

Además, el conflicto abrió una grieta sindical, ya que muchos cuestionan la forma que Armando Cavalieri, el dirigente y referente mercantil, lleva adelante las negociaciones.

 

En este sentido, en la marcha de Pablo Moyano participó el sector que lidera Ramón Muerza, quien incluso intentó desbancar a Cavalieri en pasadas elecciones, y que busca ponerse al frente de la disputa.

 

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