lunes 02 de noviembre de 2026 - Edición Nº2889

Sociedad | 31 oct 2026

LA DERECHA NO ACUERDA

Ritondo vs. Pareja: los municipios amenazan la estrategia provincial de LLA

El macrismo busca preservar sus intendencias y recuperar protagonismo en las listas de 2027. Pareja responde a la estrategia de construcción propia que impulsa Karina. Los municipios impulsan la tensión por su lógica locales.


Por: Ricardo Carossino

La sociedad electoral entre el PRO y La Libertad Avanza tiene un problema que va mucho más allá de las diferencias personales entre sus dirigentes: nadie quiere ocupar el segundo lugar.

Cristian Ritondo empezó, en la primera sección electoral, a reorganizar el partido en la provincia de Buenos Aires para llegar a la negociación de 2027 con suficiente poder territorial para evitar que Karina Milei y Sebastián Pareja destraten a los amarillos.

En 2025 el PRO aceptó confluir electoralmente con los libertarios, pero el acuerdo terminó consolidando la conducción política de La Libertad Avanza sobre el armado bonaerense.

Para el macrismo, como antes para la UCR, aquella sociedad tuvo un costo: aportó dirigentes, estructura y representación territorial, pero perdió protagonismo en la definición de las candidaturas. Ahora Ritondo pretende cambiar los términos de esa relación.

La consigna que comenzó a transmitir a la dirigencia amarilla es que el PRO debe negociar como un bloque. El mensaje es sencillo: si los libertarios quieren los municipios que gobierna el PRO, deberán negociar con el partido.

El hecho relevante es que del otro lado no parece haber demasiado entusiasmo por aceptar esa condición. Los municipios, tanto de la Primera como de la Tercera Sección son un tema aparte en la discusión de la Provincia por la cantidad de electores: más de 10 millones de electores.

Se sabe, que cada Municipio maneja una lógica local de acuerdos, peleas y complicidades que exceden las estrategias nacionales. Al cabo, muy poco de lo que se busca para Presidente se traduce para los concejales y menos para los intendentes. Y ahí radica el problema para la derecha actual.

Cada intendente tiene su manejo personal del municipio y otros directamente hacen agua y pierden el control en algún momento de la discusión y Pareja y Ritondo lo saben (¿lo sabe Karina?) y empiezan a pensar lo que viene en función de cada una de las 43 tensiones del conurbano bonaerense.

La diferencia entre ambos proyectos es sustancial. Ritondo necesita que el PRO conserve su identidad, sus intendencias y una representación acorde con su peso territorial. Karina pretende que La Libertad Avanza sea el centro de cualquier coalición y que los socios acepten las reglas que establezca su conducción.

También hay una dificultad para el propio Ritondo. Su estrategia de negociación colectiva necesita que los intendentes y legisladores del PRO acepten una conducción común. Pero los vínculos personales y políticos que distintos dirigentes construyeron con el oficialismo peronista según el municipio pueden complicar esa pretensión. No todos tienen los mismos intereses ni la misma disposición a acordar con Pareja o con Ritondo.

Las señales públicas de las últimas semanas reflejan esa tensión. Mientras desde LLA aparecen mensajes favorables a un entendimiento con el PRO, las conversaciones sobre el reparto territorial y las candidaturas continúan sin una resolución definitiva. En tanto, Mauricio Macri al que, según confesó a Política del Sur una fuente cercana a él, “sólo le importa CABA”, dijo que las conversaciones están empantanadas.  

La pregunta que sobrevuela el armado opositor es si Karina Milei está dispuesta a reconocer al PRO como un socio político con autonomía o si pretende incorporarlo como una estructura auxiliar de La Libertad Avanza. Y, del otro lado, si d tiene capacidad para imponer condiciones o si la necesidad de evitar una nueva fragmentación terminará obligándolo a aceptar nuevamente un lugar secundario.

En 2025, el macrismo eligió acompañar el proyecto libertario. Para 2027 pretende algo diferente: que no le pidan solamente los intendentes, los fiscales y los votos, sino que también le reconozcan poder de decisión.

Porque el problema de fondo no es si PRO y LLA van a compartir una boleta. Es si van a compartir el poder. Y, por ahora, ni Ritondo parece dispuesto a entregar su territorio ni Karina a compartir la lapicera.

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