El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, encabezó este sábado el acto por el Día de la Lealtad peronista en La Matanza, donde lanzó un mensaje con proyección nacional, reivindicó a Cristina Fernández de Kirchner y llamó a reconstruir la unidad del justicialismo en medio de las tensiones por la conducción del espacio.
“El peronismo va a volver a gobernar la Argentina”, aseguró ante una multitud de militantes y dirigentes.
La actividad se realizó en el Polideportivo Juan Domingo Perón, en González Catán, con la presencia de la vicegobernadora Verónica Magario, el intendente local, Fernando Espinoza, y referentes del peronismo bonaerense, entre ellos, el diputado provincial, Mariano Cascallares y el jefe comunal de Lomas de Zamora, Federico Otermín.
¡FELIZ DÍA DE LA LEALTAD PERONISTA! ✌️✌️ En un acto con mucha mística peronista, festejamos en La Matanza el Día de la Lealtad Peronista junto al presidente del PJ bonaerense, Axel Kicillof, a la vicegobernadora Verónica Magario, intendentes, legisladores, dirigentes y a miles de compañeras y compañeros. ¡A 81 años del nacimiento del Peronismo tomemos las banderas que nos legó nuestro conductor para hacer realidad la felicidad del pueblo!. 🇦🇷
— Mariano Cascallares (@CascallaresPJ) October 17, 2026
La convocatoria funcionó también como una demostración de fuerza del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el espacio que impulsa el mandatario provincial.
Durante su discurso, Kicillof dejó en claro que pretende tener un papel central en la construcción de una alternativa al gobierno de Javier Milei. “Cuenten conmigo para poner el cuerpo, para recorrer el país. Cuenten conmigo para asumir las responsabilidades que tocan en esta hora”, expresó, en una definición que volvió a alimentar las especulaciones sobre su proyección presidencial hacia 2027.
El mensaje estuvo atravesado por la necesidad de ampliar la representación del peronismo y recuperar la iniciativa política frente al oficialismo nacional. En ese sentido, el gobernador convocó a construir una propuesta capaz de reunir a distintos sectores sociales y a quienes acompañaron a Milei en las urnas, pero hoy cuestionan el rumbo de su gestión.
No vamos a quedarnos de brazos cruzados viendo sufrir a los argentinos. Con las banderas históricas del peronismo vamos a dar vuelta este presente y a construir la victoria que le devuelva la dignidad al pueblo trabajador. Es lo que nos exige este momento histórico y la mejor manera de honrar la lealtad a Perón.
— Axel Kicillof (@Kicillofok) October 17, 2026
La conmemoración del 17 de octubre también estuvo marcada por las diferencias que atraviesan al peronismo, particularmente entre el sector que responde a Kicillof y el kirchnerismo, en una disputa que combina la conducción partidaria con las estrategias electorales hacia 2027.
En ese contexto, el mandatario bonaerense apeló a una de las históricas veinte verdades peronistas para remarcar la importancia de recomponer los vínculos dentro del movimiento. “Para otro peronista no hay nada mejor que otro peronista”, sostuvo, en una referencia directa a la necesidad de superar las diferencias internas.
La frase funcionó como un llamado a la unidad, aunque en un escenario en el que también se discute quién conducirá el proceso de reorganización del justicialismo y qué lugar ocupará cada sector. Kicillof busca consolidar su armado político propio y ampliar su presencia nacional, mientras el kirchnerismo mantiene a Cristina como una referencia central del espacio.
Precisamente, el gobernador reivindicó a la expresidenta y cuestionó su situación judicial. “Hoy Cristina está injustamente presa por defender nuestras banderas”, afirmó, en una muestra de respaldo a la exmandataria, pese a las diferencias políticas que persisten dentro del peronismo.
De esta manera, el discurso combinó el reconocimiento al liderazgo de Cristina con la voluntad de Kicillof de asumir nuevas responsabilidades políticas. La convocatoria a la unidad convivió así con la disputa por la conducción y la construcción de una alternativa electoral para los próximos años.
En otro tramo de su intervención, Kicillof apuntó contra el rumbo económico del Gobierno nacional y cuestionó el alineamiento internacional del Presidente. En una de las expresiones más fuertes de la jornada, calificó a Milei como el “che, pibe” de Donald Trump, en alusión a su relación con el mandatario estadounidense.
El gobernador contrapuso esa orientación con las banderas históricas del peronismo y defendió la justicia social como un principio central de su propuesta política. También cuestionó las consecuencias del ajuste sobre los trabajadores, los sectores más vulnerables y las economías locales.
En ese marco, reivindicó el papel de la Provincia de Buenos Aires frente a las políticas nacionales y destacó las acciones de su administración en áreas como la salud, la educación y la obra pública, en un escenario de restricciones presupuestarias y caída de la actividad económica.
Kicillof planteó que el desafío del peronismo es ofrecer una salida concreta a la crisis y construir una alternativa que pueda representar a quienes hoy están disconformes con el rumbo del país. La convocatoria a recorrer la Argentina y asumir responsabilidades políticas apuntó en esa dirección.
El acto por el Día de la Lealtad dejó así una señal hacia adentro y hacia afuera del justicialismo: mientras llamó a dejar atrás las diferencias bajo la premisa de que entre peronistas no debe haber adversarios, Kicillof reforzó su intención de proyectar su liderazgo a escala nacional. Con la mirada puesta en 2027, el gobernador buscó instalar que la reconstrucción del espacio debe ir acompañada de una propuesta capaz de disputar el poder a Milei.