Un 8 de octubre, pero del 2025, se anunció la triste noticia de que Miguel Ángel Russo, en aquel entonces director técnico de Boca, había fallecido, y uno de los tantos clubes que lo homenajeó de forma especial fue Lanús -donde tuvo su primera experiencia como entrenador- junto a su familia.
Habiendo hecho toda su carrera como jugador en Estudiantes de La Plata, el nacido en la localidad de Lanús comenzó su carrera como DT en el club de su ciudad natal, en los períodos 1989-1994 y 1999-2000. Allí dio una muestra de lo que venía a futuro con sus dotes a la hora de dirigir y en su primer club ya logró cosas importantes: los ascensos del 90 y del 92, ambos a primera división.
En 1990 superó a Quilmes en la final, en una serie que comenzó de local y donde ganó 2 a 1, y se definió en la cancha del “Cervecero”, que empató el global con un 2 a 1. En los penales, el equipo de Russo fue victorioso por 4 a 1 y logró su primer hito importante como técnico.
Luego de un año en primera y con la vuelta al Nacional B, Miguel volvió a tocar el cielo con las manos, esta vez siendo campeón del torneo una fecha antes del final. En aquel partido consagratorio frente a Deportivo Maipú en “La Fortaleza”, fue victoria por 2 a 0 con goles de César Angelello y Gilmar Villagrán.
En la previa del partido frente a Godoy Cruz por la fecha 13 del Torneo Clausura 2025, se le entregó una plaqueta a sus familiares y asistieron algunos jugadores que dirigió en su etapa como entrenador del “Granate”, y en una ceremonia íntima para sus seres queridos, las cenizas fueron esparcidas por el Estadio Ciudad de Lanús-Néstor Díaz Pérez. Por último, fue declarado ciudadano ilustre post mortem de la ciudad de Lanús.