lunes 05 de octubre de 2026 - Edición Nº2861

Lanús | 5 oct 2026

POR SU APORTE AL CINE NACIONAL

La UNLa distinguió a Lucrecia Martel con el Premio a la Cultura y el Arte Ana Jaramillo

La reconocida cineasta recibió la segunda edición de la distinción por su trayectoria y su aporte al cine argentino, la cultura popular y la soberanía cultural. La jornada comenzó con la proyección de Nuestra Tierra, ante un Aula Magna desbordada principalmente por estudiantes de Audiovisión, y continuó con el reconocimiento y una charla sobre el proceso de realización del documental.


La Universidad Nacional de Lanús (UNLa) distinguió a la reconocida cineasta, guionista y realizadora argentina Lucrecia Martel con el Premio a la Cultura y el Arte Ana Jaramillo, en el marco de una jornada que tuvo una enorme convocatoria de la comunidad universitaria.

El encuentro comenzó con la proyección de Nuestra Tierra, el documental de Martel sobre el asesinato de Javier Chocobar, integrante y referente de la comunidad indígena Chuschagasta de Tucumán, ocurrido en 2009 en el marco de un conflicto territorial.

Desde la proyección, el Aula Magna Ana Jaramillo estuvo desbordada. El espacio tiene capacidad para 350 personas sentadas, pero las butacas no alcanzaron y hubo asistentes de pie en los pasillos y en las escaleras laterales. La mayoría del público estuvo conformada por estudiantes de la Licenciatura en Audiovisión, una de las carreras con mayor demanda de la Universidad.

La película había tenido su estreno mundial en el Festival de Venecia de 2025 y posteriormente inició su recorrido por salas y festivales. Además, fue una de las cuatro producciones preseleccionadas por la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina para representar al país en la categoría Mejor Película Internacional de los Premios Oscar 2027. 

Luego de la proyección, llegó el reconocimiento institucional a Martel. El rector de la UNLa, Daniel Bozzani, le entregó el Premio a la Cultura y el Arte Ana Jaramillo, creado para distinguir a personalidades que, a través de su obra y trayectoria, realizan aportes sustanciales a la construcción de la memoria histórica y la transformación social. La distinción lleva el nombre de Ana Jaramillo, rectora fundadora de la UNLa, escritora y pensadora de reconocimiento internacional, cuya trayectoria estuvo marcada por el compromiso con la cultura como herramienta de emancipación y libertad individual, social y colectiva.

En su segunda edición (el primero fue asignado a la cantante Susana Rinaldi), la Resolución Rectoral 370-2026 destacó el recorrido artístico de Martel, su reconocimiento internacional y su aporte a la renovación del lenguaje audiovisual contemporáneo. También valoró su mirada sobre las estructuras sociales, las relaciones de poder y la identidad argentina, así como su compromiso con la defensa del cine nacional y la soberanía cultural. Entre sus obras fundamentales se encuentran La Ciénaga, La niña santa y La mujer sin cabeza, reconocidas en festivales internacionales como Cannes y Berlín.

El reconocimiento incluyó un diploma y una escultura, réplica metálica en miniatura del Cine Tita Merello de la UNLa, realizada por el director de la Licenciatura en Diseño Industrial, Diego Velazco, junto al equipo de la carrera.

 

“Gracias por tu obra, gracias por visitarnos”

Durante la entrega, Bozzani destacó la importancia de que la distinción se realizara en una Universidad que concibe al arte y la cultura como parte de su construcción institucional.

El rector remarcó especialmente la presencia de docentes y estudiantes y señaló que la UNLa no se limita a las aulas y los programas de estudio, sino que también busca generar espacios vinculados con la cultura, el arte y el cine.

“Gracias por tu obra, gracias por visitarnos, gracias por estar en esta casa”, expresó Bozzani al entregarle la distinción.

Por su parte, Martel agradeció el reconocimiento y recordó el vínculo que mantiene con la Universidad a partir del trabajo realizado durante la producción de Nuestra Tierra.

La cineasta destacó especialmente que la UNLa le brindó sus instalaciones para realizar experimentaciones vinculadas con la película y recordó el trabajo desarrollado en el estudio de grabación.

“Así que esta película también es de ustedes”, afirmó Martel ante el público.

 

Una charla sobre el sonido y la construcción de Nuestra Tierra

Después de la proyección y de la entrega del premio, Martel participó de una charla junto al diseñador de sonido Guido Berenblum y el sonidista y docente de la UNLa Alejandro Marani.

La conversación estuvo especialmente dirigida a los estudiantes de Audiovisión y permitió conocer detalles del proceso creativo, el montaje y la construcción sonora de Nuestra Tierra, además del trabajo técnico desarrollado en la propia Universidad.

Martel explicó que para la realización del documental trabajaron con unas 400 horas de audio y video, 5.000 fotografías y 200.000 documentos, lo que hizo necesario desarrollar una organización minuciosa del archivo para poder acceder de manera rápida a los distintos materiales.

El volumen y la diversidad de los registros convirtieron el proceso en un complejo trabajo de montaje. Había materiales registrados durante distintos períodos, con diferencias de espacios, calidades de audio, entonaciones y ambientes, que debían ser articulados para construir el relato.

Uno de los principales ejes de la charla fue la relación entre imagen y sonido. Martel explicó que el objetivo era construir una experiencia sonora fluida, evitando que los cambios de espacios y definiciones interrumpieran el recorrido de la película.

“El concepto general de sonido de la película era que fuera suave como una canción que te va llevando”, explicó.

Berenblum también destacó la importancia de contar con espacios de experimentación durante la producción. La conversación permitió conocer, entre otros aspectos, cómo se trabajó sobre los sonidos de los drones y cómo se utilizaron recursos analógicos para construir ese universo sonoro.

 

Una parte de la película se hizo en la UNLa

El encuentro tuvo un significado especial para la comunidad universitaria porque Nuestra Tierra también está vinculada directamente con la producción realizada en la UNLa.

Berenblum y Marani trabajaron en el Estudio de Grabación Enrique Santos Discépolo de la Universidad en la regrabación de los diálogos en formato 5.1 mediante la técnica conocida como worldizing, que aprovecha las características acústicas de espacios reales para registrar nuevamente determinados elementos sonoros y aportarles profundidad y naturalidad.

Marani, además, es Licenciado en Audiovisión por la UNLa y actualmente se desempeña como docente de la institución en materias vinculadas con sonido directo y edición de sonido.

De esta manera, la jornada permitió a los estudiantes acercarse a una experiencia concreta de producción audiovisual y conocer de primera mano el proceso detrás de una película que tuvo recorrido internacional, además de haber utilizado recursos técnicos de la propia Universidad.

 

Una jornada que reunió cine, formación y universidad

La actividad fue organizada por el Departamento de Humanidades y Artes, la Licenciatura en Audiovisión, la Secretaría de Cultura y Comunicación, la Agrupación Granate y el Festival Interbarrial Audiovisual (FIBAV) de la UNLa.

Justamente se realizó como propuesta previa al Festival Interbarrial Audiovisual (FIBAV) de la UNLa, un encuentro cultural con perspectiva de derechos humanos, no competitivo y de entrada libre y gratuita. En esta edición especial por sus diez años, el festival tiene como lema “La Patria Grande según nuestros barrios”.

Con una Aula Magna Ana Jaramillo desbordada desde la proyección de Nuestra Tierra, la jornada combinó cine, formación y reconocimiento institucional. Para los estudiantes de Audiovisión, además, significó la posibilidad de encontrarse directamente con Martel y con parte del equipo técnico de una obra cuyo proceso de realización también tuvo una etapa importante dentro de la propia Universidad.
 

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