domingo 27 de septiembre de 2026 - Edición Nº2853

Sociedad | 26 sep 2026

HUMOR SOCIAL VS INTENCIÓN DE VOTO

El dato que puede cambiar la carrera presidencial de Kicillof contra Milei

Mientras Milei intenta sostener su centralidad política, Kicillof, avanza, a pesar de CFK. Una encuesta bonaerense aporta un número que puede modificar la lectura del escenario hacia 2027. Pero el dato es qué siente la gente en este momento y quién representa esas sensaciones.


Por: Ricardo Carossino

Hay momentos en los que la política empieza a cambiar antes de que cambien formalmente las candidaturas. No hay elecciones presidenciales a la vista inmediata, no hay listas, no hay campañas y todavía falta atravesar la elección legislativa de Donald Trump. Sin embargo, algunas señales comienzan a ordenar el escenario futuro.

Una de ellas tiene que ver con Axel Kicillof. Su principal desafío no es solamente confrontar con Javier Milei, sino demostrar que puede unir al peronismo y luego convertirse en una referencia nacional que hoy expresa rechazo al Gobierno.

Pero algo empieza a cambiar en el tablero y allí surge un dato especialmente significativo: distintos relevamientos recientes comenzaron a incluirlo directamente en escenarios de segunda vuelta frente a Milei.

Hay que considerar, que más allá de la gestión de Kicillof que fue ratificada por el electorado bonaerense en setiembre del año pasado, por amplia predilección por sobre la figura de Milei, que quien se proyecta tiende a crecer, poco, mucho, pero crece y quien intenta reelegir, está obligado a administrar políticamente el lógico desgaste de una gestión de cuatro años que tendrá el reclamo de sectores que no se sintieron incluidos. Entre esos dos universos, está la clave: ¿a quién votan esos sectores?

La encuesta de Proyección conocida en septiembre, por ejemplo, mostró un escenario prácticamente empatado entre ambos en un eventual balotaje: 40,8% para Milei y 40,2% para Kicillof.  Y entonces aparece el dato que cambia la lectura.

Política del Sur accedió a una encuesta reveladora. Según la medición de VOZNA realizada en la provincia de Buenos Aires entre el 17 y el 21 de septiembre, sobre 2.291 casos y con un nivel de confianza del 95%, el 56,4% de los encuestados afirma que votaría “para que se termine el gobierno de Milei”.

La cifra no equivale automáticamente a intención de voto por Kicillof ni por el peronismo. Pero resulta políticamente relevante porque muestra la existencia de un importante voto de carácter opositor y permite observar hacia dónde comienza a canalizarse.

Dentro de ese escenario, el peronismo alcanza el 38,5% de intención de voto, según VOZNA. Pero la verdadera pregunta que plantea el relevamiento es si existe un sector mayoritario que expresa voluntad de terminar con el gobierno de Milei, ¿quién representa a ese sector? Los datos de VOZNA colocan a Kicillof en el centro de esa discusión.

La fotografía se completa con otro indicador significativo y revelador: la valoración positiva del Gobierno nacional se ubica en 32,6%, por debajo de la medición de julio. Y el clima emocional registrado por la encuesta también presenta una señal de deterioro: esperanza, alegría y tranquilidad reúnen 37,2% de las respuestas, mientras tristeza, bronca y miedo acumulan 60,2%.

El dato más fuerte dentro de las emociones positivas es la esperanza, con 32,5%. Entre las negativas, la tristeza alcanza 28,7%. No es todavía una elección. Es un clima político. Y precisamente por eso resulta relevante observar qué dirigente aparece en condiciones de capitalizarlo.

En ese punto, Kicillof parece haber conseguido algo que hasta hace poco no estaba claro: salir de la discusión exclusivamente bonaerense y entrar en la conversación sobre el liderazgo opositor nacional.

Nueva York funcionó esta semana como una postal de esa transformación. Mientras Milei llegaba a la Asamblea General de las Naciones Unidas para defender su programa y su visión internacional, Kicillof desarrollaba una agenda propia en la misma ciudad, con empresarios, inversores y dirigentes políticos. Pero la verdadera batalla no estaba en Manhattan. Estaba en los números.

La pregunta del título, entonces, queda abierta. ¿El dato que puede cambiar la carrera presidencial es Kicillof contra Milei? Todavía no hay respuesta definitiva. Pero por primera vez, las encuestas permiten formular la pregunta sin que parezca prematura.

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