jueves 24 de septiembre de 2026 - Edición Nº2850

Gremiales | 24 sep 2026

CRISIS DE INGRESOS

El Gobierno dice que en 2027 los salarios le ganarán a la inflación pero prepara un nuevo techo

En el proyecto de presupuesto del año que viene la proyección es que la pauta salarial esté unos cuatro puntos por encima del IPC. Pero en paralelo, analiza la posibilidad de imponer un nuevo obstáculo a las paritarias, fomentando un “salario único garantizado”. Los gremios creen que ambas cuestiones atentarán contra los ingresos, y potenciarán el drama de estos días: el endeudamiento.


Por: Diego Lanese

El inicio de la discusión del proyecto de presupuesto 2027 se centró en datos en áreas sensibles como la discapacidad o las universidades.

La idea del gobierno de mantener el ajuste fue rechazado, y activó diversas polémicas vinculadas a los números presentados por el Ministerio de Economía. Incluso una de las espadas legislativos del oficialismo, la senadora Patricia Bullrich, se mostró contraria a algunas cuestiones, dejando ver una interna con el autor de la propuesta, Luis “Toto” Caputo.

En líneas generales, la iniciativa perfila un año de achicamiento del Estado, como los primeros tres de la gestión libertaria, como base del equilibrio fiscal, que el propio presidente Javier Milei dice “no se negocia”.

En este contexto, sorprendió que en la proyección se establezca que la proyección de la suba salarial esté por encima de la inflación. Es que de cumplirse esto, el gobierno debería liberar aunque sea un poco el trecho que impuso a las paritarias, y que es el inicio de dos dramas de época: la crisis de ingresos y el endeudamiento.

Esta proyección podría ser una respuesta a estos dos problemas, pero los gremios descreen de esta propuesta. Es más, alertan que se prepara un nuevo límite a la negociación salarial, vinculado al “salario único por actividad”, una propuesta que podría avanzar como parte de la estrategia para los ingresos en 2027. “Es un nuevo ataque a las paritarias”, recalcaron.

Según los números proyectados por el ministro Caputo, el aumento nominal de los salarios superaría el índice de precios anual, toda una novedad para el 2027.

Luego de tres años donde los ingresos se deterioraron notablemente –siendo el inicio del proceso de endeudamiento  que se sufre en buena parte de los hogares del país –el presupuesto cree que habrá una recuperación superior a los cuatro puntos, tanto en el sector privado registrado como en el público.

Según las versiones periodísticas, la iniciativa libertaria prevé un incremento nominal del salario medio del 25,4 por ciento.

Es decir, según las estimaciones oficiales, nominalmente los salarios superarían la inflación promedio por una diferencia de alrededor de 4 puntos porcentuales lo que podría marcar el inicio de una “recuperación real” de los ingresos. Esto marca que se mantendrá el techo salarial impuesto este año con Economía, que puso como límite no escrito incrementos del 1-2 por ciento por mes, bajo amenaza de no homologar los convenios.

La clave del dato es, según se desprende de los primeros análisis, que siga bajando el IPC, algo que a esta altura perece difícil. Los gremios miran con mucha desconfianza esta posibilidad, y aseguran que “los números son un dibujo” que no tendrán correlato con la realidad.

Además, en paralelo, desde la secretaría de Trabajo hicieron circular una versión que inquieta más que estos números sobre supuesto avance de los salarios.

Se trata de cambios en los convenios colectivos, que deben ser rediscutidos en el marco de la reforma laboral.

Según pudo saber Política del Sur, los 800 convenios que deben firmarse antes de fin de año podrían llevar como novedad la creación de lo que se dio en llamar “salario único por actividad”, que estaría en sintonía con la idea lanzada por el Ministerio de Economía, que en la previa al Consejo del Salario dijo que buscaría un ingreso “mínimo garantizado” de 1.070.000 pesos para todos los rubros, aunque después cerró por decreto el mínimo, vital y móvil muy lejos de ese nivel.

Esto “barre las categorías salariales”, según los rumores que circulan, algo que se viene dando desde hace décadas en las paritarias. La existencia de categorías diferenciadas por niveles de ingresos y de clasificaciones por el tipo de tareas desarrolladas, así como adicionales en función de las especificidades, es parte del espíritu de los convenios desde sus inicios, según las versiones recogidas.

Así, Julio Cordero busca poner a todos los trabajadores de una misma rama en un pie de igualdad y que el ingreso final de cada uno quede al arbitrio del empresario independientemente del tipo de tarea desarrollada.

Esta idea es rechazada por los gremios, en el contexto del malestar que generó el cierre del Consejo del Salario y la forma en que manejó el gobierno la negociación.

“Un gobierno que no respeta el Consejo del Salario Mínimo Vital y Móvil y que prefiere imponer un tope irrisorio en acuerdo con las patronales empresarias, ahora intenta birlar nuevamente el ámbito negocial paritario que establecen los Convenios Colectivos de Trabajo, imponiendo un nuevo ‘techo salarial’ como han hecho todos los gobiernos neoliberales”, aseguró una fuente de la CTA Autónoma consultada por Política del Sur, que marcó que lo que se anuncia como “un mínimo sabemos que en los hechos opera como un tope, en el marco de una inflación que no se detiene al igual que la suba de precios y servicios, y en contexto de una economía en retracción y con ajuste perpetuo sobre la clase trabajadora”.

Si bien la mima fuente considera que las versiones “son una gran venta de humo”, porque no hay información oficial, adelantaron que “nos oponemos a cualquier pretensión de introducir modificaciones al ámbito paritario que establecen nuestros Convenios Colectivos de Trabajo”.

Este nuevo movimiento busca imponer parte de lo que establece la Ley de Modernización Laboral, y que incluye el intento de imponer “salarios dinámicos”.

La reforma establece que “mediante la negociación colectiva de actividad, rama, región, acuerdo de empresa y/o mediante acuerdo individual o decisión unilateral del empleador, podrán incorporarse, por encima de los salarios y/o conceptos de pago de carácter obligatorio otros componentes retributivos dinámicos adicionales, transitorios, fijos o variables, considerando para ello tanto el mérito personal del trabajador como aspectos propios de la organización”.

“La incorporación, modificación y conservación de dichos componentes transitorios y variables podrá ser realizada por las partes, o decisión individual del empleador, con la frecuencia que ellas determinen, sin que puedan resultar de aplicación a su respecto la continuidad tácita, la ultraactividad, ni la costumbre, cualquiera fuere el tiempo transcurrido en su mantenimiento y aplicación”, establece la flamante ley.

De esta forma, para intentar imponer estos preceptos, se clausura de manera casi final la discusión salarial y el ámbito paritario. Respecto de la forma de implementar estos cambios, no hay mayores certezas.

Lo cierto es que una de las dudas es el número que quiere imponer Caputo y Cordero, que parece una mejora considerando el aumento del salario mínimo, pero que incluso en bruto está lejos de la canasta básica que mide el INDEC.

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