miércoles 23 de septiembre de 2026 - Edición Nº2849

Gremiales | 23 sep 2026

TRANSPORTE PUBLICO

Con cuatro listas, los choferes de colectivos van a las urnas en todo el país

Las elecciones de la Unión Tranviaria Automotor (UTA) se realizarán la primera semana de octubre, y el histórico secretario general Roberto Fernández deberá enfrentar a tres nóminas, con distinto desarrollo y poder. En medio de este proceso se siguen discutiendo los subsidios, claves para lograr mejoras salariales.


La Unión Tranviarios Automotor (UTA) irá a elecciones internas en dos semanas para definir por la continuidad de Roberto Fernández, que cumple 20 años al frente del gremio de colectiveros y 37 años en la conducción, o un reemplazo entre tres candidatos de distinto volumen y antecedentes. El comicio será seguido de cerca por el gobierno de Javier Milei, que tiene en Fernández un dirigente leal que demostró estar siempre dispuesto a boicotear un paro de la CGT a cambio de una solución de coyuntura para su paritaria.

 

La elección se desarrollará entre el 7 y 8 de octubre con un padrón cercano a los 70 mil choferes en todo el país, más de la mitad de los cuales se desempeña en empresas de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense. El proceso también cuenta con un primer señalamiento de la Sala I de la Cámara del Trabajo que hizo lugar al pedido de una de las listas opositoras para que se reviera la exclusión de sus postulantes en cinco seccionales y que se emprolijaran los padrones. De las respuestas de la Junta Electoral controlada por Fernández a estas requisitorias dependerá la concreción de la votación.

El actual secretario general, al mando de la lista Celeste y Blanca, irá por su sexto mandato consecutivo, un proceso que arrancó en 2006 tras secundar por 17 años al histórico líder de la UTA Juan Manuel Palacios. Lo enfrentarán tres debutantes en ese intento: Maximiliano Escriba (lista Negra), auspiciado por Miguel Bustinduy, máximo rival de Fernández y referente de la empresa DOTA, que nuclea decenas de líneas de colectivos del AMBA; Alberto Patiño (Marrón), actual secretario de Organización de UTA y apoyado por los delegados de líneas habitualmente confrontativas, y Claudio Gómez (Bordó), de orientación clasista de izquierda y patrocinado por el dirigente ferroviario Rubén “Pollo” Sobrero.

 

El apoyo principal para la reelección de Fernández pasa por su alineamiento con el Gobierno. En su lista produjo una módica renovación con la salida de Mario Caligari, eterno vocero de UTA ante los medios de comunicación y representante del gremio en la central obrera. En la Celeste y Blanca se reservó un lugar para su hija. El oficialismo es la única nómina con presencia en todos los distritos: las 25 seccionales y el armado del Consejo Directivo nacional.

 

En cuanto a despliegue le sigue la lista Negra de Escriba, anotada para participar en 19 seccionales aunque fue apartada de cinco de ellas por la Junta Electoral con señalamientos por la falta de inclusión de mujeres como candidatas. Allí intervino la Justicia laboral para exigir la revisión de esas exclusiones a partir de la labor legal de un abogado de apellido de alcurnia sindical: Leandro Recalde, hijo del laboralista Héctor Recalde. Este núcleo opositor es la sucesión de la lista Azul de Bustinduy, que años atrás optó por no competir más con Fernández (en 2022 llegó a imponerse en cinco seccionales pero sus candidatos sólo pudieron afirmarse en una de ellas) e incorporarse a otro gremio, la Unión de Conductores (UCRA) con un reconocimiento de menor jerarquía.

 

Bustinduy había logrado construir una oposición sólida gracias al aval de sus empleadores en DOTA y otros apoyos sindicales: entre ellos el de la familia Moyano (llegaron a involucrarse Hugo y sus hijos Pablo y Facundo) y el actual triunviro de la CGT Cristian Jerónimo, cuyo padre, Raúl Jerónimo, fue parte de la conducción hasta que se retiró enfrentado a Fernández. Desde entonces Jerónimo padre intentó la creación de un sindicato en el subte (paralelo a los metrodelegados de la AGTSYP) y empujó el traspaso de trabajadores de esa actividad a la obra social del gremio del vidrio (SEIVARA) adonde gobierna su hijo y actual triunviro.

La tensión en la UTA llegó a un pico máximo en diciembre de 2019 cuando los sectores que respondían a Bustinduy casi toman por asalto la sede del sindicato pocos días después de la asunción del gobierno de Alberto Fernández. En 2022, la lista Azul llegó a imponerse en cinco seccionales pero Fernández logró bloquear la asunción de casi todos los candidatos en esos distritos excepto en Mar del Plata, adonde quedó como secretario general Escriba, actual candidato a secretario general nacional de la Negra.

 

La otra lista con volumen es la Marrón, de Alberto Patiño, que aceptó ir a la elección con el patrocinio de los cuerpos de delegados con vocación en general más confrontativa. Entre ellos, los de las líneas 69 y 90, y empresas de peso como La Cabaña y Almafuerte, entre otras. El candidato es en lo formal el secretario de Organización (número 3) de la UTA y hace un mes se corrió de su cargo para iniciar su campaña electoral. Buscó y logró cobijo en el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), que aglutina a sindicatos opositores a Milei como la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Aceiteros (de Daniel Yofra) o la Asociación de Trabajadores Estatales (ATE) de Rodolfo Aguiar.

 

Con diferencias sutiles, las listas opositoras coinciden en endilgarle a Fernández su cercanía al Gobierno –como antes la tuvo con Mauricio Macri-, una sucesión de paritarias a la baja en la comparativa con la inflación y una crisis de la obra social de los choferes por malas condiciones de atención a sus afiliados entre otros tópicos.

 

La otra lista con volumen es la Marrón, de Alberto Patiño, que aceptó ir a la elección con el patrocinio de los cuerpos de delegados con vocación en general más confrontativa. Entre ellos, los de las líneas 69 y 90, y empresas de peso como La Cabaña y Almafuerte, entre otras. El candidato es en lo formal el secretario de Organización (número 3) de la UTA y hace un mes se corrió de su cargo para iniciar su campaña electoral. Buscó y logró cobijo en el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), que aglutina a sindicatos opositores a Milei como la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Aceiteros (de Daniel Yofra) o la Asociación de Trabajadores Estatales (ATE) de Rodolfo Aguiar.

 

Con diferencias sutiles, las listas opositoras coinciden en endilgarle a Fernández su cercanía al Gobierno –como antes la tuvo con Mauricio Macri-, una sucesión de paritarias a la baja en la comparativa con la inflación y una crisis de la obra social de los choferes por malas condiciones de atención a sus afiliados entre otros tópicos.

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