Según los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la inflación de agosto fue del 1,7%, pero el bolsillo de los consumidores se resiente cada vez. Juan Carlos Vacarezza, presidente del Comité Ejecutivo en Fundación Buenos Aires XXI y ex vicedecano de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, cuestionó, en diálogo con Política del Sur, la medición.
El economista, sostuvo que en el conurbano sur, según los datos que recopiló la Fundación Buenos Aires XXI, se dieron “algunos puntos arriba de la inflación del INDEC” y aclaró que “siempre se toma de base la misma naturaleza de la composición de los productos que toma el INDEC, que son del año 2002-2004”.
En línea con esto, Vacarezza cuestionó: “Estamos en un esquema que no tendría que ser así, tendríamos que estar sobre una realidad permeable y de cambio permanente. El Estado que habla de la incorporación del país a la dinámica científica del mundo, todavía se agarra de un índice de precios conformado con artículos del 2002, 2003, 2004”.
El economista sostuvo que “sí es cierto que hay una inflación distinta”, y remarcó la “contradicción” que existe al haber aumento de precios en medio de una caída de la actividad y del consumo. “Nosotros entendemos que cuando no hay consumo bajan los precios. Acá no hay consumo y suben los precios. Qué contradicción en el esquema de la libertad de mercados que imprime en cada vocabulario disruptivo que sale de la boca del presidente de la nación”, sostuvo Vacarezza.
“Hay caída de consumo, caída de ventas, y esa caída de ventas refleja en términos relativos, una caída de ingresos. La caída de ingresos puede generar con los costos, un nivel inclusive de déficit en la empresa. Entonces, la empresa ante esa caída de ventas, incrementa los precios de los artículos que puede vender y esto se transforma en un esquema sin fin. Se aumentan los precios para cubrir los costos fijos y es muy difícil salir porque hay costos que son manejados por el Estado”, detalló.
Asimismo, Vacarezza sostuvo que en esta dinámica de consumo poder bajar el precio es “prácticamente imposible”. Y señaló que las empresas pueden reducir costos y personal pero llega “un límite” en donde prescindir de cierta cantidad de empleados dificulta su funcionamiento. A esto se suma la apertura de las importaciones, que vuelve a los productores nacionales incapaces de competir con los precios de productos de origen chino, principalmente.
“China se queda con el 35% de las importaciones que están haciendo las grandes empresas que han adoptado el RIGI”, mencionó Vacarezza. “Es un suicidio lo que han hecho. No se puede abrir un país de par en par, permitir inversiones que no van a pagar impuestos y que sean específicamente en determinadas actividades como minería, petróleo y el campo. Porque no generan tanto trabajo, cuidado”, alertó el economista.
Mencionó, en este escenario, el artículo del diario The Economist: “Menos gritos, más crecimiento”. “Es cierto lo que está planteando el diario”, afirmó. Y agregó: “Hay cosas que nadie sabe, la compra de dólares en estos últimos tiempos no bajan, están entre 2.500 y 3.000 millones. Las multinacionales giraron al exterior en este tiempo 3.700 millones de dólares, récord histórico”, dijo.
Vacarezza explicó que más allá de las proyecciones positivas en la exportación de la actividad minera y la extracción del petróleo, el Estado debería seguir comprando dólares para pagar la deuda. “Esto no quiere decir que haya un derrame sobre la actividad general”, sostuvo. Por último remarcó que este escenario se da en “una caída virulenta del consumo”, planteó.