jueves 10 de septiembre de 2026 - Edición Nº2836

Gremiales | 11 sep 2026

ANALISIS

La paradoja libertaria: Trabajar más horas para ganar menos

Los datos muestran que por la crisis de ingresos los trabajadores deben realizar jornadas más largas, o sumar otra ocupación, lo que está complicando la demanda laboral. Lejos de la reducción de las horas legales, que se planteó en algún momento y quedó sepultada por la crisis.


El caso de un docente que murió en un asalto mientras trabajaba como chofer de una aplicación dejó a la vista que la crisis de ingresos lleva a la gente a tener cada vez más empleos, o trabajar más horas. Esto, en un contexto donde se supone la inflación está bajando –el último dato muestra otra vez una tasa por debajo de los 2 puntos –debería tener otros efectos en los bolsillos.

Pero el modelo libertario parece no tomar nota de estas relaciones. Hoy, los sueldos registrados siguen perdiendo ante los precios, haciendo que la ecuación sea perjudicial bajo todo punto de vista: más horas trabajadas para ganar menos.

Esta puede ser la síntesis del mercado de trabajo en tiempos de reforma laboral, cuya ley (la 27.802” fue promulgada y publicada en el Boletín Oficial, habilitando la posibilidad de extender la jornada laboral diaria hasta un máximo de 12 horas, siempre mediante acuerdo voluntario entre empleador y trabajador. Esto hecha por tiempo un viejo anhelo de los gremios: Reducir la jornada laboral.

Este tema está claro no importa al gobierno, y un ejemplo lo muestra. En  el 2022, cuando se debatían varios proyectos de ley sobre este tema en el Congreso, expuso como parte de la UIA Julio Cordero, actual secretario de Trabajo. En su discurso, dejó una declaración antológica: “En que caso está mal trabajar, para qué quieren trabajar menos, para ir a fuera a hacer qué”.

El aumento de las horas de trabajo y el pluriempleo, de la mano de la baja de los ingresos, es una paradoja construida por un modelo pro-empresarial donde el “costo laboral” como suelen llamar a los salarios, es el más bajo en décadas. Y tiende a seguir desplomándose. Esto dispara las jornadas de trabajo.

Según el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP) alerta sobre una realidad que califica como “directamente perturbadora: “las y los pluriempleados, que son cada vez más, tienen jornadas laborales de 16,8 horas diarias en promedio, comparables a las que eran habituales en el siglo XIX. Legalmente en el país se deben trabajar 8 horas diarias, pero la reforma laboral viene incluso a terminar con eso. En el Capítulo VI de la ley vigente, se sustituye el artículo 197 bis por uno que permite acordar voluntariamente un régimen de compensación de horas extraordinarias, formalizado por escrito.

Este acuerdo “debe consignar la naturaleza voluntaria de las horas extras, sus límites, el modo de funcionamiento del sistema y un método fehaciente de control para registrar las horas trabajadas y las disponibles para compensación”. Entre los institutos habilitados se incluyen el régimen de horas extras, el banco de horas, francos compensatorios y otros relativos a la jornada laboral.

El régimen puede pactarse “individualmente o con la representación sindical, pero debe respetar los descansos mínimos legales y priorizar la protección del trabajador”. Por su parte, el nuevo artículo 198 permite la organización de la jornada con métodos de cálculo basados en promedios, según las características de la actividad, siempre que se respeten: Descanso mínimo de 12 horas entre jornada y jornada; y descanso semanal de 35 horas.

Además, se autoriza utilizar el banco de horas para compensar una mayor jornada en un día con una menor en otro, sin superar el máximo legal de la jornada semanal (o el establecido por ley especial o convenio colectivo).

De esta forma, explicó en un reciente trabajo Luis Campos, investigador del Instituto de Estudios y Formación (IEF) de la CTA Autónoma, la extensión a 12 horas diarias “queda condicionada a acuerdos voluntarios y al cumplimiento estricto de los límites semanales y de descanso, representando un cambio hacia mayor flexibilidad en la organización del tiempo de trabajo respecto del régimen histórico de 8 horas diarias establecido por la Ley 11.544”.

El segundo problema aparece directamente en los hogares. Según Campos, “el salario en el sector informal y en el cuentapropismo es mucho más bajo”. El desplazamiento hacia esas modalidades puede no generar un aumento de la tasa de desempleo, pero sí una caída de los ingresos disponibles. Campos introduce una precisión que complejiza cualquier lectura coyuntural: “El gobierno no inventó esta dinámica.

El empleo por cuenta propia viene creciendo desde hace muchos años, mínimo desde 2012”. “El reino del empleo informal y el cuentapropismo es el sálvese quien pueda”, alertó.

Con el gobierno en una dirección contraria respecto de reducir la jornada laboral, la esperanza de lograr generar alguna pelea respecto de esta realidad se muda al Congreso. Allí, desde hace un tiempo hay un puñado de proyectos para modificar distintos aspectos de las leyes del trabajo que regulan las horas legales de la jornada laboral. la mayoría apuntan a reformar la ley 11.544, sancionada en 1929, que establece un máximo de ocho horas diarias o 48 semanales.

La propuesta más amplia es un proyecto unificado firmado por 17 diputadas y diputados, en su mayoría del oficialismo y con fuerte presencia sindical. Otro proyecto, del diputado Guillermo Snopek, propone una reducción similar pero con aplicación progresiva y un plazo de transición de hasta 90 días. Otro proyecto, presentado por la izquierda, se centra en una situación específica: el Hospital Garrahan. La diputada Vanina Biasi impulsa una ley que reconoce la insalubridad generalizada en ese centro de salud pediátrico y reduce la jornada para todo el personal, incluidos residentes y tercerizados.

Una de las propuestas que viene dando vueltas en el Congreso la presentó el diputado nacional Hugo Yasky, titular de la CTA de los Trabajadores. Como parte de un paquete de reformas de las leyes de trabajo, que buscan mejorar los derechos y beneficios de los trabajadores, el legislador quiere bajar a 40 horas semanales la jornada legal.

La iniciativa se elaboró en base al convenio 47 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que estableció la jornada laboral de 40 horas, y llegó al debate legislativo en 2022, a la salida de la pandemia, y mantiene su estado parlamentario, aunque su avance es limitado. Desde el entorno de Yasky le explicaron a Política del Sur que “cada vez que el proyecto pierde estado parlamentario, se lo retoca para actualizar y se lo vuelve a presentar”.

El problema actual es que “en la comisión de Asuntos Laborales tiene mayoría La Libertad Avanza y el PRO, por lo que sólo se tratan temas que les interesan, en este tiempo vinculados a la reforma laboral”. si bien el dirigente seguirá intentando imponer el debate legislativo, “no se ve en el corto plazo la posibilidad de avanzar”. Esto cuando en la región se avanza en dirección contraria, como el Brasil de Lula que promete avanzar en la reducción.

En una de sus ya célebres definiciones, José “Pepe” Mujica, ex presidente del Uruguay, sostuvo que uno de los asuntos “es trabajar menos, trabajar todos menos, y tener más tiempo para vivir, porque la vida se nos escapa”. Totalmente opuesto a la pregunta de Cordero en el Congreso.

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