Por: Federico Cedarri
El PRO continúa abocado plenamente a la conformación de una amplia alianza opositora al kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires.
En ese menester se encuentra el jefe de los senadores provinciales amarillos Pablo Petrecca, quien continúa activo en sus recorridas por las distintas Secciones Electorales y comenzó los contactos fluidos con referentes del abadismo: pretende alinearlos detrás del conglomerado del que también participará como activo mayoritario el mileísmo.
Como viene informando PDS, la intención del macrismo duro pasa por marcarle la cancha a un oficialismo nacional que en esta ocasión y como consecuencia de un descenso en las encuestas se muestra más afable y flexible a las demandas de sus socios políticos.
Ya avisaron los amarillos que esta vez pretenden que no le pisen con candidatos violetas los distritos que manejan en territorio bonaerense y que se respete la candidatura a la reelección de Jorge Macri en CABA. Si esas dos condiciones sine qua non para el macrismo no son convalidadas por el karinismo finalmente no habrá alianza y cada espacio hará su propio juego.
El PRO trabaja activamente para apoyar la continuidad de las Paso a nivel provincial con la intención de que cada fuerza participante maneje la instancia de presentar un candidato propio en el marco de la realización de una gran interna.
El mileísmo contrasta con esa idea, pretende que finalmente el colo Diego Santilli sea ungido por los hermanos Milie como único candidato y que no se someta a ningún tipo de competencia interna que lo esmerile.
Contrariamente, el jorgemacrismo razona que la potencial participación de varios candidatos en una interna le sumará músculo político a la candidatura de Santilli, impulsándolo de mejor manera en su carrera para la gobernación.
De igual modo, entienden que de esa forma se aseguran que los partidos políticos integrantes de la alianza mantengan los pies en el plato y jueguen a pleno en la elección bonaerense.
La idea de una vintage de Juntos por el Cambio reforzada con el mileísmo es una posibilidad que ya admiten, no solamente cerca de Karina Milei, sino que esta vez hasta el jorgemacrismo se encarga de impulsar.
El radicalismo abadista es viejo conocido del PRO, cogobernaron la provincia de Buenos Aires durante el mandato de María Eugenia Vidal, entre finales de 2015 y 2019. Fueron socios políticos, inclusive cuando Juntos por el Cambio perdió el poder provincial y nacional. Ganaron las legislativas de 2021 por casi diez puntos y sucumbieron en 2023 preso de la polarización entre un sorprendente Javier Milei y el candidato del entonces oficialismo Sergio Massa.
En la provincia de Buenos Aires el espacio se quebró durante la negociación por el presupuesto 2024, cuando el abadismo consensuó con el peronismo la formación de un fondo para los alcaldes dejando fuera del acuerdo a los amarillos. Esa jugada terminó por ahondar una ruptura que ya se vislumbraba por el desgaste de la campaña en 2023: la movida terminó de empujar definitivamente al ritondismo hacia los brazos libertarios.
El macrismo duro cavila puertas adentro que por primera vez desde 2019 hay una chance concreta de pelearle palmo a palmo la provincia al peronismo, si es que la mayoría del variopinto universo opositor se decide a jugar en yunta.
Es por esta urgencia que, mientras Cristian Ritondo con la venia de Mauricio Macri comenzó los diálogos para la construcción de una confluencia electoral con el parejismo, el juninense Pablo Petrecca camina la provincia y tiende puentes con sectores afines del radicalismo.
Los centenarios detentan una conducción colegiada que encabeza el abadista Emiliano Balbín, éste comparte ciertamente los preceptos del senador nacional marplatense de jugar en una confluencia que polarice con el peronismo.
En rigor, cerca de Abad creen que la movida que pretende prohijar el fernandismo de ensayar algún tipo de acercamiento al passaglismo para construir una alianza de centro como lo fue Somos fracasará ante la polarización como ocurrió en 2025.
Lo concreto es que tanto el PRO como LLA apuntan al objetivo prioritario de juntar dentro de un mismo frente político a la mayoría de la fuerzas de la oposición para pulsear mano a mano con el peronismo por el poder provincial.
También, analizan dentro del PRO la instancia de iniciar contactos con los lilitos de la Coalición Cívica, que juegan en interbloque con el abadismo en la Cámara Baja provincial, y con el passaglismo, pese a que en los últimos tiempos los hermanos de San Nicolás se mostraron muy críticos con la gestión de Javier Milei.