Una mujer fue asaltada y terminó con una grave lesión en la cadera. A pocos metros, otra vecina fue víctima de un robo y recibió un disparo. En una estación de servicio, jóvenes fueron asaltados a mano armada y les robaron sus celulares. Son hechos distintos, pero dejan una misma sensación: el vecino de Lanús está cada vez más expuesto.
Mientras la inseguridad golpea, la política sigue discutiendo candidaturas, espacios y nombres. Pero hay algo que no puede esperar hasta el año que viene: la seguridad del vecino.
La seguridad no se mide por la cantidad de anuncios. Se mide por cuántos vecinos pueden volver tranquilos a sus casas.
Durante los últimos años, los presupuestos y la recaudación municipal han tenido un crecimiento significativo. Eso debería traducirse en mejores servicios: calles en condiciones, centros de salud funcionando adecuadamente, más prevención y más seguridad. Sin embargo, la realidad que describen muchos vecinos vuelve a poner todo en discusión. Si hay más recursos, ¿por qué los problemas básicos siguen acumulándose?
No alcanza con informar cuánto se recauda. También es necesario explicar cómo se gasta, cuánto se ejecuta y qué resultados produce cada política pública.
En Lanús existen alrededor de 7.000 baches. No son solo una estadística: son calles deterioradas, vehículos dañados, motociclistas expuestos y vecinos que todos los días deben esquivar pozos para llegar a trabajar. Un bache puede romper una rueda. Miles de baches muestran un problema de gestión.
La situación de los centros de salud municipales merece la misma atención. Vecinos que reclaman por la atención, problemas edilicios y falta o insuficiencia de recursos son parte de una realidad que no siempre encuentra respuestas rápidas. La salud tampoco puede quedar atrapada en la lógica partidaria. Cuando una persona necesita atención médica, no pregunta de qué partido es el intendente: pregunta si hay médicos, insumos y capacidad de respuesta.
Desde hace aproximadamente dos años venimos presentando pedidos de informes junto a Nacho Moroni y Mariana Ayesa. No se trata de preguntar por preguntar; se trata de ejercer una función básica de la política: controlar al poder. Queremos saber cuánto dinero entra, cuánto se presupuestó, cuánto se gastó, en qué se gastó y cuáles fueron los resultados. Porque el dinero público pertenece a los vecinos que lo financian.
Cuando un vecino pregunta qué se hizo con sus recursos merece una respuesta concreta, no slogans ni relatos. Porque cuando las preguntas se acumulan y las respuestas no llegan con la misma claridad, crece la desconfianza. Y esa desconfianza no la genera quien pregunta, sino la falta de respuestas.
También hay que decirlo: la responsabilidad no es solamente del oficialismo. Una oposición que pretende gobernar mañana tiene que demostrar hoy que puede controlar al gobierno. No alcanza con aparecer en tiempos electorales ni con esperar el armado de listas.
Mientras algunos miran las candidaturas del año próximo, los vecinos están mirando otra cosa: si pueden caminar tranquilos por su barriIo. Lanús no necesita una oposición que espere su turno. Necesita una oposición que haga su trabajo.
Oficialismo y oposición deberían entender algo básico: la política existe para solucionar problemas. El vecino no quiere saber quién será candidato dentro de un año; quiere saber si mañana habrá seguridad, si podrá atenderse, si podrá circular y si sus impuestos volverán en servicios. Ese es el verdadero contrato con la sociedad.
No estamos diciendo que un gobierno pueda terminar con todos los delitos ni resolver todos los problemas de un día para otro. Estamos diciendo algo mucho más simple: si los recursos crecen, los resultados tienen que aparecer. Y si no aparecen, alguien tiene que explicar por qué.
Porque mientras una vecina termina con la cadera rota, otra es baleada, jóvenes son asaltados, los centros de salud reciben reclamos y miles de baches siguen complicando la vida cotidiana, el vecino tiene derecho a preguntar: ¿dónde está la gestión? Y también: ¿dónde está la oposición?
Lanús no necesita más relatos. Necesita seguridad, salud, calles transitables, transparencia y control. En definitiva, necesita resultados. Porque mientras la política piensa en la próxima elección, el vecino está tratando de sobrevivir a los problemas de todos los días.
Por Fernando Cabrera, presidente de la Fundación Argentina Segura