Lucio Agustín Ortega, Lucía Cardoso y Lola Wojtiuk son tres jóvenes del grupo de scouts San Cayetano de Lomas de Zamora que iniciaron un emprendimiento de alfajores llamado “Alfajores de Lis”, para recaudar fondos destinados al campamento anual del grupo. En diálogo con Política del Sur, contaron cómo nació y crece esta iniciativa.
Lucio explicó que el nombre del emprendimiento surgió de la amistad conformada en el grupo de scouts, cuya insignia distintiva es la flor de Lis. “Empezó pensando en pagarnos el campamento anual. Nosotros comprábamos los alfajores y el lugar al que le comprábamos dejó de hacer y dijimos ‘¿qué podemos hacer?’. Justo ellos estaban sin trabajo y dijimos ‘vamos a reinventarnos’ y empezamos a hacerlos nosotros acá en casa”, contó Lucía.
Asimismo, Lucio aportó que el producto final surgió “a prueba y error” de ir buscando los sabores que les gustaran a ellos mismos. “Nos basamos en hacer un producto de calidad con buen relleno y en el precio somos competitivos a lo que son los alfajores más industriales”, aseguró el joven scout y, según detalló, actualmente están trabajando con sabores de alfajor básicos como dulce de leche, pasta de maní y frutos del bosque.
Asimismo, Lucio señaló que si bien “Alfajores de Lis” nació con el objetivo principal de recaudar los fondos para el campamento de scouts, esperan seguir creciendo y convertirlo en un “trabajo estable”. “Nosotros vamos a acompañarlo hasta donde llegue y a potenciarlo”, remarcó.
Pes a que la venta de alfajores comenzó con familiares, amigos y el grupo de scouts, Lucio comentó que con el tiempo ofrecieron a los padres del grupo que quisieran aportar a la realización del campamento scout de sus hijos, la posibilidad de revender. “Todo aquel que nos quiera comprar, bienvenido sea. Nosotros nos acercamos, hacemos envíos, coordinamos, tratamos de encontrar la forma de hacerle llegar los alfajores a quien necesite y quiera”, sostuvo.
Con respecto al trabajo, Lola señaló: “Empezamos produciendo 2 o 3 días a la semana y ahora ya tenemos en stock. Hacemos de a 200 alfajores por día, más o menos y estamos casi de lunes a viernes. Dejamos stock hecho porque se sigue vendiendo semana a semana. Empezamos hace un mes más o menos y lo que creció en tan poco tiempo es tremendo”.
Asimismo, Lucio comentó que la principal dificultad de emprender fue “hacerse conocidos” y que se conozca tanto el producto como la marca. “Más que nada la venta y llegar a la gente correcta que quiera comprar nuestros alfajores, eso fue lo más complicado”, planteó. Mientras que con respecto a la producción destacó que van “tratando de mejorar en cada pasito y optimizar los procesos, que es lo que más lleva tiempo, siendo todo tan artesanal”.
Por último, Lola subrayó: “Nos re copamos los tres, la verdad. Aparte hacerlo con amigos, hace que sea todo mucho más llevadero el trabajo”.