martes 25 de agosto de 2026 - Edición Nº2820

Gremiales | 26 ago 2026

CRISIS LABORAL

Crece el cierre de empresas de alimentos y desnuda la crisis de la mesa de los argentinos

En medio de las denuncias por endeudamiento para comprar comida, un estudio asegura que en lo que va del año ya bajaron las persianas más firmas del rubro que en todo el 2025. El reciente caso de Lácteos Verónica muestra que ni los productos esenciales se salvan de la retracción. La situación es parte del “industricidio” que denuncian diversos sectores.


Por: Diego Lanese

Siguiendo los pasos de otras gigantes de la lechería, esta semana se confirmó que Lácteos Verónica ingresó en concurso de acreedores. Según las estimaciones y especulaciones periodísticas, el paso se dio para “evitar la quiebra”, ya que la empresa está complicada desde lo financiero desde hace meses.

 Que un producto de leche esté en esta situación hace pensar que el problema de consumo que hay en el mercado interno está llegando a límites impensados, afectando la mesa diaria y esencial de los argentinos. Este tema genera alarma, porque la crisis de la industria está llegando al sector de los alimentos, y afecta el consumo de elementos básicos, como carne.

El impacto es un cierre mayor de firmas este 2026, comparado con todo el año pasado, así lo denuncia un reciente informe de la consultora Audemus, que se centró en la situación del empleo privado formal, que acumula 11 meses consecutivos de contracción, empujados por la realidad que vive la industria, que según su análisis concentra “buena parte de ese retroceso”.

En su trabajo, hay un capítulo especial dedicado  a la industria alimenticia, una actividad considerada “estratégica” porque “representa alrededor del 36 por ciento del PIB industrial y un tercio del empleo manufacturero argentino”. Si bien a diferencia de la mayoría de las ramas fabriles, su nivel agregado de actividad “permanece 1 por ciento por encima del promedio de 2023”, la cifra general “esconde diferencias importantes: solo cinco de trece subsectores superan actualmente sus niveles de aquel año y los segmentos más dependientes del mercado interno continúan afectados por la crisis de ingresos y consumo”.

El sector de la producción de alimentos mantiene alrededor de 384 mil empleos registrados y, en el acumulado desde noviembre de 2023, “sumó 10.632 puestos”. Sin embargo, durante el último año y medio la mitad de sus sub-ramas comenzó a perder trabajadores. El dato más alarmante está vinculado al cierre de empresas.

“Aunque existen 528 empresas alimenticias más que al comienzo del período analizado, en los registros correspondientes a 2026 ya aparecen 43 firmas menos respecto del cierre de 2025”, recalcó la consultora, marcando que este año es especialmente malo para el sector. Lácteos, carnes, molinería, bebidas, aceites y productos pesqueros aparecen entre los sectores con destrucción neta reciente de establecimientos.

Los datos pueden complementarse con otros estudios, que ponen el foco en la pérdida de empleo formal en un rubro clave para la economía, vinculada nada menos que a la mesa de los argentinos. Entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) determinó  que la industria manufacturera figura entre los cinco sectores más afectados por la crisis que genera el modelo libertario: perdió 2.436 empleadores, equivalentes a casi 30 empresas menos por día a lo largo de todo el período, considerando el total de sectores. La producción de alimentos es parte de esa dinámica.

Las causas de esta situación pueden verse claramente en la caída del consumo interno. En todos los casos emblemáticos de cierres desde el inicio del gobierno de Javier Milei, los argumentos son parecidos. A esto se le suman cambios en la matriz de exportaciones, lo que termina de componer el panorama complejo actual.

Cierres como el de  Frigorífico San Roque –con 140 despidos en la localidad de Morón –Frigorífico General Pico, la planta de Lamb Weston de Munro o Alimentos Refrigerados (ARSA), con plantas en Buenos Aires y Córdoba que dejó cerca de 400 empleados en la calle, son algunos de la larga lista de este y el año anterior.

Incluso gigantes del rubro como Georgalos y Cervecería Quilmes tuvieron despidos y problemas en sus líneas productivas, para no profundizar en la crisis del sector lechero, con la quiebra de SanCor a la cabeza. En el caso de Lácteos Verónica, cuando la firma parece al borde del derrumbe definitivo, sus propietarios —la familia Espiñeira— solicitaron la apertura de un concurso preventivo de acreedores para evitar la quiebra.

Hoy por hoy, Lácteos Verónica, que cuenta con tres plantas de procesamiento en la provincia de Santa Fe —ubicadas en Suardi, la principal en Lehmann, y otra en Clason—, registra un pasivo de 15.945 millones de pesos acumulado luego de meses de parálisis productiva y cesación de pagos salariales.

El frente financiero expone el verdadero tamaño de la crisis que golpea a la lechera. Registros del Banco Central (BCRA) detallan que Lácteos Verónica acumula 3.665 cheques rechazados por falta de fondos, con un pasivo por esos documentos sin cobertura que alcanza los 13.240 millones de pesos.

En términos generales, la crisis de las empresas alimenticias es parte del “industricidio” que el modelo de La Libertad Avanza genera en el rubro productivo. Según el propio informe de Audemus, más de 83 mil puestos industriales desaparecieron desde diciembre de 2023. Comercio, transporte, comunicaciones y el sistema bancario también registraron reducciones durante los primeros meses del año.

“La situación industrial es todavía más prolongada”, dijo el reporte. La actividad manufacturera registra destrucción de empleo “en 30 de los últimos 32 meses, uno de los períodos de contracción laboral más intensos de las últimas décadas”, según el informe. Los problemas laborales se encuentran acompañados por un nivel de actividad manufacturera que todavía permanece lejos de los registros previos al cambio de Gobierno.

La industria se ubica 8,8 por ciento por debajo del promedio de 2023 y acumuló una contracción interanual del 3,1 por ciento durante los primeros cinco registros del año. Catorce de las 16 ramas  manufactureras exhibieron caídas en la última comparación interanual disponible.

Los sectores más afectados incluyen textiles, prendas de vestir, cuero y calzado, maquinaria y equipos y el complejo automotriz-autopartista, todos con retrocesos de dos dígitos en el promedio correspondiente a la primera parte de 2026. Los indicadores productivos más recientes tampoco permiten hablar de una recuperación sostenida: retrocedieron la producción automotriz, el acero crudo, los despachos de cemento, la actividad metalúrgica y las importaciones de bienes de capital.

Audemus atribuye las dificultades para recomponer el entramado fabril “a la competencia importadora, el bajo consumo interno y el encarecimiento de los costos medidos en dólares”.

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