martes 25 de agosto de 2026 - Edición Nº2820

Opinión | 25 ago 2026

Por Fernando Cabrera

Tres años sin respuestas y ahora una agenda política que parece mirar para otro lado

El presidente de la Fundación Argentina Segura advirtió que el oficialismo intenta imponer su agenda y desde el arco opositor, lejos de "incomodar al poder", acompañan "el mismo libreto".


La indignante coincidencia entre algunos concejales opositores y el oficialismo: tres años sin respuestas y ahora una agenda política que parece mirar para otro lado

En Lanús parece haberse instalado una extraña prioridad política: discutir durante días quién pintó una pared, quién puso un cartel o qué dirigente debe indignarse por una campaña, mientras hace años que miles de vecinos conviven con una pregunta mucho más grave: ¿quién controla realmente el territorio?

Lo verdaderamente indignante no es sólo que el oficialismo intente imponer su agenda. Lo preocupante es que algunos sectores que deberían ejercer una oposición firme parecen terminar acompañando el mismo libreto, dejando de lado los temas que deberían incomodar al poder.

Porque cuando se habla de seguridad, narcotráfico, zonas donde el delito se volvió una preocupación cotidiana y recursos públicos destinados a prevenirlo, aparecen las grandes ausencias: pedidos de explicaciones que no avanzan, interpelaciones que no prosperan y preguntas que nadie parece querer hacer con la fuerza suficiente.

Y entonces la pregunta es inevitable: ¿Para qué está el Concejo Deliberante si no es para controlar al Ejecutivo, exigir información y representar la preocupación de los vecinos?

Mientras algunos dirigentes se indignan una semana por una pared, Lanús lleva años discutiendo inseguridad y control territorial sin que aparezcan respuestas contundentes. Y ahora, además, el Municipio impulsa una nueva estructura vinculada a la prevención municipal sobre la que siguen abiertas preguntas fundamentales.

El proyecto analizado contempla una estructura con dirección, coordinaciones, docentes, instructores, formación permanente, tecnología y administración. Sin embargo, el material cuestionado no presenta un cálculo integral del costo de implementación y sostenimiento de esa política.

La pregunta no debería ser solamente cuánto cuesta crear una escuela o formar agentes.

La pregunta es cuánto le va a costar al vecino mantener toda esa estructura durante los próximos años.

También quedan interrogantes sobre las competencias reales de estos agentes: qué pueden hacer ante un delito en flagrancia, cómo actuarán frente a una situación violenta, cuáles serán sus límites y cómo se coordinarán con la Policía Bonaerense.

Pero mientras estas preguntas siguen esperando respuestas, parte de la dirigencia parece mucho más cómoda discutiendo la espuma de la política.

LA POLÍTICA DE LA PARED Y EL SILENCIO SOBRE LO IMPORTANTE

Lanús tiene cámaras, patrullaje, móviles, estructuras de seguridad y recursos públicos destinados a prevención. Si todo eso existe, el vecino tiene derecho a preguntar:

¿Cuántos recursos están realmente operativos?

¿Dónde están los resultados?

¿Cuánto cuesta la nueva estructura?

¿Qué funciones tendrán los nuevos agentes?

¿Y por qué, después de tantos años, todavía hay vecinos que sienten que el Estado llega tarde o directamente no llega?

Lo más grave es que la política parece haber encontrado un terreno cómodo: pelear por símbolos, paredes y declaraciones, mientras evita meterse de lleno en aquello que realmente puede generar costos políticos.

Porque controlar al poder incomoda.

Pedir presupuestos incomoda.

Exigir resultados incomoda.

Preguntar por qué no se controla el territorio incomoda.

Y quizás allí esté el verdadero problema: cuando algunos concejales que se presentan como oposición terminan coincidiendo, por acción u omisión, con la agenda del intendente, el vecino queda sin una oposición que realmente controle.

No se trata de estar en contra de todo. Se trata de cumplir la función para la que fueron elegidos.

Una oposición seria no está para acompañar silenciosamente, ni para discutir únicamente los temas que el oficialismo pone sobre la mesa. Está para preguntar lo que el poder no quiere responder.

Porque mientras ellos discuten una pared durante una semana, el vecino sigue esperando que alguien discuta tres años de falta de control territorial.

Lanús no necesita más polarización artificial ni dirigentes reciclando viejas peleas para volver a ocupar un lugar en la escena.

Necesita una política que deje de mirar las paredes y empiece a mirar la calle.

Porque una pintada se borra en una tarde. La inseguridad, el abandono y la falta de control del territorio no.

Y esa debería ser la verdadera discusión.

Menos circo político. Menos acuerdos silenciosos. Más control, más transparencia y más respuestas. Porque el vecino ya está cansado de pagar la cuenta mientras la política discute la pared.

Fernando Cabrera, presidente de Fundación Argentina Segura y miembro del equipo de LLA

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