miércoles 19 de agosto de 2026 - Edición Nº2814

Lomas de Zamora | 19 ago 2026

EFEMÉRIDES

Sandro de Banfield: a 81 años de su nacimiento el mito sigue latiendo

Roberto Sánchez nació un 19 de agosto de 1945 y se convirtió en uno de los artistas más populares de la Argentina. Pero para la zona sur fue algo más: un vecino ilustre que eligió Banfield para vivir durante décadas. Hoy, sus “nenas” siguen regresando a ese lugar que alguna vez fue escenario de una ceremonia anual de amor, canciones y devoción.


Hay fechas que no necesitan explicación. El 19 de agosto es una de ellas para varias generaciones de argentinos.

Es el día en que nació Roberto Sánchez, el hombre que el país y buena parte de América Latina conocieron como Sandro de América. Este miércoles 19 de agosto de 2026 se cumplen 81 años de su nacimiento, y aunque ya pasaron más de 16 años desde su muerte, hay algo que permanece intacto: el vínculo entre el Gitano y sus “nenas”.

Y si existe un lugar donde esa historia parece resistirse al paso del tiempo, ese lugar es Banfield.

Porque Sandro no solamente vivió en Banfield. Banfield terminó siendo parte inseparable de su mito.


De Valentín Alsina al mundo

Roberto Sánchez nació el 19 de agosto de 1945 en la Maternidad Sardá, en la Ciudad de Buenos Aires, pero su historia está profundamente ligada al sur del Gran Buenos Aires.

Creció en Valentín Alsina, en el partido de Lanús, donde pasó su infancia y adolescencia. Allí comenzó a forjarse el artista que años más tarde conquistaría escenarios de Argentina, América Latina y Estados Unidos.

A los 13 años compró su primera guitarra y poco después comenzó a formar sus primeros grupos. En 1960 nació Los Caniches de Oklahoma, una banda que luego se transformaría en Los de Fuego, uno de los nombres fundamentales de los primeros años del rock argentino en castellano.

El joven Roberto tenía una admiración profunda por Elvis Presley. Lo imitaba, copiaba sus movimientos y llevaba al escenario una energía que para aquella Argentina todavía resultaba provocadora.

Después llegaría la transformación.

El rock dio paso progresivamente a la canción melódica, la balada y el estilo romántico que terminaría convirtiéndolo en una figura única. “Rosa, Rosa”, “Penumbras”, “Porque yo te amo”, “Tengo”, “Trigal”, “Una muchacha y una guitarra” y tantos otros temas pasaron a formar parte de la memoria sentimental de varias generaciones.

También fue actor y protagonista de numerosas películas. Su carrera artística se extendió durante décadas y lo convirtió en uno de los grandes ídolos populares argentinos.

Pero mientras su figura crecía hasta convertirse en mito, Roberto Sánchez necesitaba un lugar donde pudiera dejar de ser Sandro.

Y ese lugar fue Banfield.


La casa misteriosa de Banfield

Durante aproximadamente cuatro décadas, la casona de la calle Berutti fue su hogar.

Desde afuera, la imagen era casi cinematográfica: un enorme paredón, pocas posibilidades de ver qué ocurría detrás y una figura popular que había decidido proteger con firmeza su intimidad.

La casa llegó a ser conocida como su “búnker”.

Y el misterio terminó siendo parte de la leyenda.

¿Qué había detrás de esos muros? ¿Cómo era la vida cotidiana del hombre que millones conocían sobre un escenario? ¿Qué hacía Sandro cuando no estaba cantando? ¿Quiénes podían entrar?

Durante mucho tiempo, esas preguntas quedaron sin respuesta para la mayoría.

La casona era visible, estaba ahí, a pocas cuadras de la estación de Banfield, pero al mismo tiempo parecía inaccesible. Esa contradicción convirtió a la propiedad en uno de los lugares más reconocibles de la localidad.

Política del Sur también se hizo eco de ese misterio. Hace un tiempo, desde nuestras redes sociales compartimos imágenes de la histórica casona de Sandro y volvimos a poner en escena aquello que durante décadas llamó la atención de los vecinos: una vivienda imponente, cerrada sobre sí misma, detrás de la cual vivía una de las figuras más famosas del país.

La casa generaba curiosidad precisamente porque parecía esconder una vida completamente diferente de la que Sandro mostraba ante las cámaras.

Afuera estaba el Gitano.

Adentro, estaba Roberto.


El 19 de agosto y la peregrinación de “las nenas”

Pero si la casa se convirtió en un símbolo de Banfield fue, en buena medida, por lo que sucedía cada 19 de agosto.

Las fanáticas llegaban desde distintos puntos del país. Algunas se instalaban durante días frente al paredón. Llevaban carteles, fotografías, flores, regalos y tortas.

Esperaban.

Esperaban verlo.

Esperaban que apareciera.

Y muchas veces Sandro cumplía.

En 2006, por ejemplo, las admiradoras pasaron horas frente a la casa para festejar sus 61 años. Al salir, el cantante las saludó y hasta invitó a algunas a ingresar de manera ordenada.

En 2007, pese al frío, cientos de “nenas” volvieron a desafiar las bajas temperaturas para conseguir el tradicional saludo del Gitano. Algunas habían pasado la noche allí.

En 2009 ocurrió algo todavía más significativo: Sandro estaba internado y atravesaba un delicado momento de salud. Sin embargo, sus seguidores respetaron su pedido y se concentraron en su casa de Banfield para celebrar su cumpleaños.

El ritual ya había dejado de depender de que Sandro estuviera físicamente allí.

La ceremonia había pasado a pertenecerles a ellos.

A sus “nenas”.

A Banfield.

A la memoria.


Una historia de amor que sobrevivió al ídolo

Sandro tenía una manera particular de llamar a sus admiradoras: “mis nenas”.

Y la expresión terminó convirtiéndose en una de las claves para entender el fenómeno.

No se trataba solamente de admiración musical. Muchas de aquellas adolescentes que comenzaron a seguirlo en los años 60 y 70 crecieron acompañando su carrera, asistiendo a sus conciertos, coleccionando fotografías, discos, revistas y recuerdos.

Algunas mantuvieron esa devoción durante toda su vida.

El fenómeno fue tan intenso que algunas de sus seguidoras llegaron a dormir durante días en la puerta de la casona para conseguir un saludo.

Y quizás allí esté una de las claves de la permanencia de Sandro.

Porque el vínculo no terminó cuando terminó su carrera.

Tampoco terminó el 4 de enero de 2010, cuando Roberto Sánchez murió en Mendoza, a los 64 años, luego de atravesar graves problemas de salud y un trasplante cardiopulmonar.

De alguna manera, las “nenas” siguieron cumpliendo la cita.


Banfield, una parte del mito

Para Lomas de Zamora, la presencia de Sandro representa algo que excede la música.

La zona sur produjo y cobijó a algunas de las figuras más importantes de la cultura popular argentina. Y Sandro es, indudablemente, uno de sus nombres más grandes.

Nació en Buenos Aires.

Se crió en Valentín Alsina.

Pero eligió Banfield para construir su refugio durante buena parte de su vida adulta.

Por eso, cuando se habla de Sandro, inevitablemente aparece Banfield.

Y cuando se habla de Banfield, aparece Sandro.

La casona se convirtió en un lugar de referencia para sus seguidores y en un ícono para los habitantes de la zona.

Con los años, incluso se realizaron homenajes, recorridos virtuales y actividades vinculadas con su legado en Lomas de Zamora.

Y cada aniversario vuelve a ocurrir algo parecido.

La gente recuerda.

Las “nenas” regresan.

Las canciones vuelven a sonar.

Y aquella esquina de Banfield recupera, aunque sea por unas horas, algo de la energía que tenía cuando Sandro todavía podía abrir la puerta y salir a saludar.


El hombre detrás del mito

Quizás esa sea la paradoja más interesante de Sandro.

El hombre que construyó una de las figuras más sensuales y magnéticas de la música latinoamericana también fue alguien que necesitó esconderse.

El escenario era multitud.

La casa era silencio.

El escenario era Sandro.

La casa era Roberto.

Y entre esos dos mundos transcurrió una vida extraordinaria.

La casona de Banfield representaba justamente esa frontera. El enorme paredón no solamente protegía una propiedad: protegía la intimidad del hombre que había quedado atrapado dentro de un personaje gigantesco.

Por eso aquella casa siempre despertó tanta curiosidad.

Y por eso todavía hoy sigue siendo un lugar cargado de significado.

No es solamente una mansión.

No es solamente una dirección.

Es el sitio donde una estrella mundial intentó ser un hombre común.


81 años después

Este 19 de agosto, Roberto Sánchez cumpliría 81 años.

No habrá un escenario con Sandro.

No habrá una salida al balcón.

No habrá aquella espera interminable para conseguir dos minutos de saludo.

Pero sí habrá canciones.

Habrá recuerdos.

Habrá mujeres que alguna vez fueron adolescentes y que todavía pueden recordar exactamente dónde estaban cuando lo vieron por primera vez.

Y habrá, como cada año, una mirada hacia Banfield.

Porque el tiempo puede llevarse a las personas, pero hay lugares que quedan asociados para siempre a su historia.

La casona de Berutti es uno de ellos.

Allí, detrás de aquellos muros que durante tantos años alimentaron el misterio, vivió Roberto Sánchez.

Allí se escondió Sandro.

Allí esperaron sus “nenas”.

Y allí, de alguna manera, el Gitano todavía sigue cantando.

Porque Sandro murió hace más de una década.

Pero en Banfield, cada 19 de agosto, vuelve a cumplir años.

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