Un joven de 25 años fue asesinado a balazos en una vivienda de Villa Caraza, y la investigación ahora está concentrada en encontrar a los dos sospechosos que lograron escapar y quedaron registrados por las cámaras de seguridad.
La víctima fue identificada como Diego Alejandro Ramos, quien recibió cuatro disparos: tres en la espalda y otro en la cabeza. El crimen ocurrió durante la noche del miércoles 12 de agosto, en una vivienda ubicada en la zona de Pasaje Pilar al 4400.
Todo comenzó con un llamado al 911 que alertó por varias detonaciones. Cuando los efectivos del Comando de Patrullas de Lanús llegaron al lugar, encontraron a Ramos tendido en el ingreso de la vivienda. El joven ya había muerto.
Pero las cámaras de seguridad de la zona aportaron una pieza clave para reconstruir lo ocurrido. En las imágenes se observa la llegada de tres hombres a bordo de una motocicleta. Dos de ellos descendieron e ingresaron a la vivienda, mientras el tercero permaneció afuera, arriba del vehículo.
Pocos segundos después se escucharon varias detonaciones. La secuencia muestra luego a uno de los sospechosos saliendo del lugar aparentemente herido, mientras otro aparece portando un arma. El tercer integrante del grupo escapó rápidamente en la moto.
Horas después del ataque, Hernán Alejandro Aguilera, de 21 años, ingresó al Hospital Evita de Lanús con dos heridas de bala en la pierna derecha, a la altura del muslo y la cadera.
Los investigadores establecieron que podría tratarse de uno de los hombres que aparecen en las imágenes y quedó detenido mientras avanza la investigación para determinar su participación en el homicidio y establecer quiénes fueron sus acompañantes.
Según fuentes judiciales, Aguilera había sido detenido apenas dos días antes del crimen, el 10 de agosto, por tenencia ilegal de un arma, pero recuperó la libertad al día siguiente.
Ahora, los investigadores buscan identificar y localizar a los dos sospechosos que escaparon de la escena y que quedaron registrados por las cámaras de seguridad.
El escenario del crimen también despertó la atención de los investigadores por los elementos encontrados durante el procedimiento.
Dentro de la vivienda fueron secuestradas una pistola Bersa calibre .22, un arma de fabricación casera tipo “tumbera”, 15 cartuchos de escopeta, cuatro proyectiles calibre 9 milímetros, $7.000, una libreta con anotaciones y siete envoltorios con una sustancia que sería compatible con paco.
Además, la casa ya había sido señalada en una investigación anterior. El 5 de agosto, apenas una semana antes del asesinato, se había solicitado un allanamiento sobre ese domicilio en el marco de una causa por robo agravado y abuso de arma.
En ese expediente aparecen mencionados dos hombres identificados como Jonathan, alias “Pancu” o “Benítez”, y Marcelo, alias “Mono” o “Rodríguez”. La Justicia deberá determinar si existe alguna relación entre esa investigación y el crimen de Ramos.
Mientras tanto, una de las hipótesis que analiza la investigación apunta a un posible vínculo con la comercialización de drogas, aunque esa línea todavía no fue confirmada y permanece bajo investigación.
La causa fue caratulada como homicidio agravado por el empleo de arma de fuego y quedó en manos de la UFI N°5 Descentralizada de Avellaneda-Lanús.