lunes 17 de agosto de 2026 - Edición Nº2812

Nación | 17 ago 2026

Entrevista | ALBERTO FERNANDEZ

“Se fue construyendo la imagen de que mi gobierno era licencioso, mientras mostraban a Javier Milei como un hallazgo en la Argentina”

El expresidente reconoció como un error el festejo de cumpleaños de Fabiola Yáñez en Olivos durante la pandemia, pero sostuvo que ese episodio fue utilizado para construir una imagen negativa de su gobierno y de su figura. En una extensa entrevista, también cuestionó a Clarín e Infobae, negó haber sido un dirigente ligado al Grupo Clarín, apuntó contra Javier Milei, defendió a Cristina Kirchner y reclamó que el próximo liderazgo del peronismo surja de elecciones internas.


En una extensa entrevista con el programa Clave Política, el expresidente repasó su gestión, reconoció como un error el festejo de Olivos, denunció una “cancelación mediática” y cuestionó el tratamiento que recibió de los grandes medios.

También habló de Cristina Fernández de Kirchner, aseguró que su situación judicial es injusta, dijo que el peronismo debe definir su próxima conducción mediante elecciones internas y lanzó duras críticas contra Javier Milei, a quien llegó a reclamarle un estudio psiquiátrico.


“Me quisieron convertir en un presidente fiestero”

Uno de los tramos centrales de la entrevista estuvo relacionado con la imagen pública que quedó asociada a la gestión de Alberto Fernández.

Ante la pregunta sobre por qué, pese a los indicadores que él reivindica de su administración, persiste una percepción social mayoritariamente negativa, el expresidente sostuvo que existió una “campaña despiadada” contra su gobierno y reconoció que también hubo errores propios.

Entre ellos mencionó expresamente el festejo de Olivos.

“Hubo errores nuestros”, admitió Fernández, para luego señalar que “el de Olivos del cumpleaños de Fabiola fue un error”.

La definición resulta relevante porque el propio expresidente no negó en la entrevista que aquel episodio haya sido políticamente perjudicial. Por el contrario, reconoció que fue un error y consideró que la opinión pública no se lo perdonó.

Sin embargo, su explicación posterior apunta a que ese episodio terminó funcionando como parte de una construcción mucho más amplia de su imagen pública.

Según Fernández, los medios potenciaron el episodio y, a partir de allí, se construyó la imagen de un mandatario despreocupado, licencioso y alejado de los problemas de la sociedad.

“Eso pareciera ser que no lo perdonó la opinión pública”, sostuvo.

Y fue todavía más contundente al describir el resultado de esa construcción mediática: Se fue construyendo la imagen de un gobierno licencioso, distraído, que no se preocupaba por la gente, y nada hubo más falso que eso”.

En ese punto, Fernández sostuvo que también se intentó instalar una imagen personal de él asociada a supuestos excesos y relaciones con mujeres dentro de la Casa Rosada. Su argumento central fue que Olivos fue un error real, pero posteriormente se utilizó como parte de una narrativa destinada a deslegitimar toda su administración.


La autocrítica por Olivos y su defensa frente a las acusaciones de violencia

La conversación avanzó luego hacia otro de los capítulos más delicados de su vida política y personal: las acusaciones de violencia formuladas por su expareja, Fabiola Yáñez.

Fernández rechazó categóricamente haber ejercido violencia contra ella y sostuvo que se construyó mediáticamente la imagen de un “golpeador de mujeres”.

“Después construyeron la imagen del golpeador de mujeres para poder terminar con las políticas de género, que yo sigo reivindicándolas hasta el día de hoy”, afirmó.

Ante la repregunta del periodista Juan Bautista Vega, quien le señaló que existía una denuncia concreta de su exmujer y que las acusaciones no habían surgido simplemente de los medios, Fernández sostuvo que no quería referirse particularmente a ella y cuestionó el desarrollo de la causa.

Según su versión, durante el proceso judicial “todo lo que ella dijo poco a poco en el juicio se fue corroborando como mentira”.

Fernández fue incluso más allá y sostuvo que el proceso había estado acompañado por una “cancelación mediática” en la que, según él, se difundieron acusaciones sin otorgarle espacio para responder.

“Todos hablaban de mí pero nadie me dejaba hablar a mí”, afirmó.

Y agregó: “Nadie me llamó para preguntarme ¿qué es esto? ¿Es verdad? Nadie”.

Su argumento central fue que la opinión pública terminó recibiendo durante meses una sola versión de los hechos. “Me encantaría que tomes un tiempo y vengas y te muestres la causa”, le planteó Fernández a Vega, convencido de que una lectura completa del expediente modificaría la percepción sobre lo ocurrido.


Clarín, Infobae y la acusación de una “cancelación mediática”

Otro de los capítulos más fuertes apareció cuando los periodistas introdujeron una pregunta particularmente sensible: la relación histórica de Fernández con los medios de comunicación y, específicamente, con el Grupo Clarín.

La pregunta partió de una construcción política que durante años circuló alrededor de su figura: la idea de que Fernández había tenido vínculos estrechos con Clarín y que incluso había sido presentado como un dirigente cercano al grupo.

Fernández rechazó de plano esa interpretación.

“Ese es un invento que surgió en la época de Cristina”, sostuvo cuando Vega le recordó la versión según la cual había sido una especie de “candidato de Clarín”.

El conductor volvió sobre aquella acusación y Fernández fue categórico: negó haber sido funcional al grupo y explicó que siempre tuvo una relación distante.

“Siempre tuve una relación distante con Clarín. No mala, distante”, afirmó.

Y agregó: “No tenía relación, por decirlo de algún modo”.

Para Fernández, la idea de que Clarín lo había colocado dentro del gobierno de Néstor Kirchner como una suerte de “topo” es “el mayor disparate que escuché en mi vida”.

Pero la acusación hacia los medios no quedó limitada a Clarín. El expresidente mencionó especialmente a Infobae al hablar de la cobertura mediática de su gobierno y de las denuncias que enfrentó durante los últimos años.

“Hubo una campaña despiadada contra nosotros”, sostuvo.

Según Fernández, algunos periodistas de Infobae le habrían manifestado que tenían prohibido publicar información favorable a su gestión.

“Los periodistas de Infobae me decían que tenían prohibido publicar notas que me favorecieran”, afirmó.

 

La pregunta sobre Milei y el cambio de vara mediático

La conversación también abordó una cuestión planteada directamente por la periodista Melina Mora: si el mecanismo que, según Fernández, se utilizó para desgastar su imagen podía estar funcionando ahora en sentido inverso para favorecer al gobierno de Javier Milei.

Fernández respondió que existe un sistema de medios condicionado por intereses empresariales y políticos.

“Muchos de esos medios me atacaron despiadadamente, fueron muy agresivos conmigo, construyeron una imagen sobre mí, mientras mostraban a Javier Milei como un hallazgo en la Argentina”, afirmó.

Como ejemplo, mencionó una de las primeras declaraciones económicas de Milei, cuando el actual Presidente pronosticó una inflación de 17.000% para su primer año de gobierno.

“Cuando Milei dijo eso, todos deberían haber dicho ‘¿qué le pasa a este tipo?’”, sostuvo Fernández.

“¿Cómo puede decir semejante disparate?”, agregó.


Milei, “a la deriva” y “acelerando hacia el precipicio”

La crítica a Javier Milei ocupó otro de los grandes bloques de la entrevista.

Fernández describió al gobierno actual con términos particularmente duros y sostuvo que atraviesa una situación política y económica preocupante.

“Tengo una profunda preocupación por todo lo que ocurre en torno al gobierno de Javier Milei”, afirmó.

Su diagnóstico fue contundente: “Creo que políticamente está muy, muy, muy, muy a la deriva”.

En materia económica fue todavía más pesimista: “Creo que económicamente lo único que hace es acelerar hacia el precipicio”.

El expresidente también defendió su decisión de haber utilizado la palabra “imbécil” para referirse a Milei en una entrevista anterior.

Según explicó, no había utilizado el término como un insulto sino como una descripción.

“Cuando uno busca el concepto de imbécil según la Real Academia, básicamente es una persona torpe y poco inteligente”, argumentó.

Y remató: “Creo que son las dos cosas que se pueden ver con toda claridad en el presidente argentino”.

 

“El presidente no está en su sano juicio”

Una de las declaraciones más fuertes de toda la entrevista apareció cuando Fernández habló del comportamiento de Milei y cuestionó directamente su estado de salud mental.

“No lo digo ni con ánimo insultante, ni con ánimo despectivo”, aclaró previamente.

Pero inmediatamente después lanzó una definición extraordinariamente dura:

“Yo creo que el presidente no está en su sano juicio”.
 

A continuación consideró que debería realizarse una evaluación profesional.

“Creo que debería hacerse sobre él un estudio psiquiátrico para ver si está bien”, afirmó.

Fernández intentó diferenciar el cuestionamiento político de una descalificación hacia las personas que atraviesan padecimientos psiquiátricos, y señaló que “personas con problemas psiquiátricos en el mundo hay muchos”.

Pero sostuvo que la situación adquiere otra dimensión cuando se trata de quien ocupa la Presidencia.

“Que un presidente tenga un padecer psiquiátrico, bueno, es otro problema, es otro tipo de problema”, afirmó.


Política exterior: “Una torpeza tras otra”

Fernández también apuntó contra la política exterior del gobierno libertario.

Consideró particularmente grave el posicionamiento de Milei frente a Israel y Estados Unidos y cuestionó decisiones relacionadas con la política internacional.

“Su torpeza no tiene límite”, sostuvo.

Como ejemplo mencionó la relación con Lula da Silva y otras definiciones del Presidente sobre conflictos internacionales.

“Lo que ha hecho en Brasil con Lula es una torpeza impresionante”, afirmó.

También cuestionó las declaraciones de Milei sobre una eventual guerra con Irán.

“Argentina iba a ganar la guerra contra Irán”, recordó Fernández, antes de ironizar: “No sabía, nunca supe que estuviéramos en una guerra”.

Para el expresidente, se trata de “torpezas en materia de política internacional, pero de una magnitud asombrosa”.


Cristina Kirchner: “Hay una persona inocente presa”

La relación con Cristina Fernández de Kirchner ocupó otro de los capítulos políticos más relevantes.

Fernández evitó reconstruir detalladamente el origen de su ruptura con la expresidenta y pidió no volver sobre las diferencias del pasado.

“Lo que tenemos que estar haciendo ahora es proyectar un futuro”, sostuvo.

Según explicó, revisar permanentemente las diferencias entre ambos podría profundizar las divisiones dentro del peronismo.

“Hablar de la historia en este momento puede llevar a disociarnos en un momento en que la realidad nos exige estar más unidos que nunca”, afirmó.

Y sintetizó su posición con una frase política particularmente significativa: “Hablar de qué nos separa o qué nos separó solo le sirve a Milei”.

Fernández reconoció, no obstante, que existieron “miradas diferentes, desavenencias, también conductas y procederes que yo no esperaba o tal vez ella no esperaba”.


“A mí no me ungió: me pidió que fuera presidente”

La conversación derivó hacia 2019 y hacia la forma en que Cristina había definido su candidatura presidencial.

Fernández realizó una precisión importante respecto de la expresión habitualmente utilizada para describir aquella decisión.

“A mí no me ungió, a mí me pidió que sea presidente”, afirmó.

Según explicó, Cristina le dio sus razones y, tres días después, aceptó.

La aclaración adquiere especial relevancia porque Fernández utilizó posteriormente aquella experiencia para plantear cómo debería definirse el próximo liderazgo del peronismo.

En lugar de una candidatura surgida de la decisión de un dirigente, sostuvo que el próximo candidato presidencial debería surgir del voto.

“Lo que el peronismo necesita ahora es que aparezcan nuevas figuras sin que nadie las unga, sin que nadie las digite, sin que nadie las manipule”, afirmó.

Y planteó una solución concreta: “El próximo candidato del peronismo debería surgir de unas PASO”.


El futuro del peronismo: “Que los peronistas decidan”

Fernández reivindicó la realización de elecciones internas como mecanismo de legitimación política.

Recordó incluso un discurso pronunciado en 2021, cuando había pedido que los candidatos a presidente, gobernadores y concejales surgieran del voto de los afiliados y simpatizantes.

“Que se presenten todos los que se quieran presentar”, sostuvo.

Para Fernández, “uno no se legitima como conducción cuando hay un acuerdo entre cuatro o cinco”.

La definición contiene también una cuota de autocrítica, algo que el propio expresidente reconoció durante la entrevista.

“Hace falta que aparezcan nuevas voces”, sostuvo.

Y planteó incluso que su propia generación debería asumir un papel diferente: “El deber de mi generación es ayudarlos a subir al escenario nacional y bajarnos del escenario nacional”.


Kicillof, Massa, gobernadores e intendentes: los nombres que Fernández ve con potencial presidencial

Cuando fue consultado sobre quiénes podrían representar esa renovación, Fernández mencionó un abanico amplio de dirigentes.

El primer nombre fue Axel Kicillof.

“Axel es un muy buen candidato”, afirmó.

Pero inmediatamente aclaró que, a su criterio, Kicillof debería llegar a una eventual candidatura “por imperio de la gente”.

También mencionó a Sergio Massa y destacó el conocimiento del Estado que posee el exministro de Economía.

“Nadie de su generación conoce el Estado como lo conoce Massa”, afirmó Fernández, antes de considerar que “podría ser un gran presidente”.

El listado se amplió hacia los gobernadores del Norte Grande y otros dirigentes con experiencia ejecutiva. Mencionó a Ricardo Quintela y Jorge Capitanich, además de otros referentes provinciales.

Pero hubo un nombre particularmente interesante por su pertenencia al ámbito municipal: Jorge Ferraresi.

 

 

Fernández sostuvo que “Ferraresi podría ser un gran presidente”.

También mencionó a Gabriel Katopodis y a otros dirigentes con experiencia de gestión.

Y puso el foco sobre una figura más joven del interior bonaerense: Francisco Echarren, intendente de Castelli.

Lo definió como “un chico maravilloso” y consideró que podría representar “una auténtica renovación”.

La conclusión de Fernández fue que el problema del peronismo no es la falta de candidatos.

“Tenemos muchos candidatos a presidente”, sostuvo.

El desafío, agregó, es “resolver quién es el mejor”.


Cristina, el indulto y una definición que atraviesa al peronismo

La situación judicial de Cristina Kirchner fue otro de los momentos más contundentes.

Fernández calificó como “absolutamente injusta” la situación de la expresidenta y sostuvo que tiene su solidaridad.

Pero realizó una afirmación todavía más fuerte:

“En la Argentina hay una persona inocente presa que se llama Cristina Fernández de Kirchner”.

Fernández cuestionó directamente la causa judicial y sostuvo que existe una construcción política y judicial detrás de la persecución al peronismo.

Su postura no implica, sin embargo, que haya abandonado sus diferencias políticas con Cristina. Por el contrario, volvió a insistir en que considera agotada una etapa y que es necesaria una renovación generacional.

Pero separó esa discusión de su evaluación sobre la situación judicial de la expresidenta.

Cristina, afirmó, sigue siendo “políticamente alguien muy importante”.

Y utilizó una referencia a Juan Domingo Perón para plantear que una conducción política también debe saber construir sucesores.

“En el arte de conducir también hay que saber buscar a quien levanta las banderas cuando nosotros caemos”, sostuvo.

A partir de allí interpretó una de las frases históricas de Perón —“la organización vence al tiempo”— como una convocatoria a democratizar el movimiento.

“Democraticen el peronismo”, planteó Fernández.


Justicia: “Hay una justicia corrupta” y una estructura que, según Fernández, persigue al peronismo

Otro de los capítulos de mayor dureza estuvo relacionado con el Poder Judicial.

Fernández sostuvo que existe una justicia atravesada por intereses políticos y cuestionó lo que considera una diferencia de trato entre dirigentes peronistas y opositores.

Defendió en ese contexto la reforma judicial que impulsó durante su gobierno y recordó que el proyecto había sido aprobado en el Senado, pero no prosperó en Diputados.

Según su explicación, el PRO tuvo un papel decisivo para impedir modificaciones en la Justicia Federal.

Mencionó específicamente a los jueces Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi y sostuvo que el PRO hizo “lo imposible” para que continuaran en la Cámara Federal.

La crítica fue parte de una acusación más amplia: la existencia de vínculos entre sectores de la Justicia, el macrismo y determinados grupos de poder.

Fernández también vinculó esta discusión con el tratamiento judicial que recibieron las causas contra Mauricio Macri frente a las causas contra dirigentes peronistas.

En ese punto, sostuvo que no se trata solamente de una percepción política sino de algo que, según él, “se puede comprobar”.


El balance de su gobierno: pandemia, empleo e inversión

Fernández también buscó disputar la interpretación histórica de su propia administración.

El disparador fue una pregunta de Juan Bautista Vega, quien le contó que en la emisión anterior Meli Mora Oviedo había realizado una reivindicación de algunos aspectos de su gobierno durante la pandemia.

Fernández agradeció especialmente esa mirada y sostuvo que reivindicar la respuesta sanitaria no significa simplemente reivindicarlo a él.

“Hay que reivindicar a cada médico y a cada médica, a cada enfermero y a cada enfermera, a cada terapista”, afirmó.

También recordó la magnitud de la pandemia y sostuvo que, frente a los millones de argentinos contagiados, el sistema de salud permitió salvar vidas.

En materia económica, Fernández enumeró varios indicadores que considera logros de su administración.

Afirmó que dejó “la tasa de desempleo más baja de la historia de Argentina” y sostuvo que durante su gobierno se crearon aproximadamente 750.000 empleos, cifra que, al sumar monotributistas, llevó según su cálculo a 1,2 millones de puestos de trabajo.

También destacó que 2022 registró, según su afirmación, la mayor tasa de inversión extranjera directa de la historia argentina.

Su argumento es que esos resultados quedaron opacados por la percepción negativa que se instaló sobre su gobierno.


El gasoducto y la obra pública: “Milei no levantó un ladrillo”

Fernández también reivindicó la obra pública realizada durante su gestión y utilizó como principal ejemplo el Gasoducto Presidente Néstor Kirchner.

Sostuvo que Milei no continuó con la expansión de la obra hacia Santa Fe y que solamente modificó su denominación.

“Milei no levantó un ladrillo”, afirmó.

Según Fernández, el gasoducto constituye “la mayor obra pública que se hizo en la historia de la democracia argentina”.

Y aseguró que, desde su puesta en funcionamiento, le permitió al país ahorrar alrededor de 10.000 millones de dólares en importaciones de gas.

La obra pública, sostuvo, fue otro de los aspectos de su administración que, a su criterio, los grandes medios no destacaron.


“Hay un sistema mediático que trabaja para Milei”

Hacia el final de ese tramo de la conversación, Fernández profundizó su denuncia sobre el funcionamiento de los medios y las redes sociales.

Afirmó que durante el actual gobierno se volvió a utilizar dinero reservado para inteligencia y acusó al oficialismo de utilizar recursos para construir mecanismos de propaganda y redes sociales.

“Para crear granjas de bots”, sostuvo.

También afirmó que existen mecanismos digitales destinados a atacar a quienes cuestionan al Presidente.

Según Fernández, cuando realiza declaraciones críticas aparecen inmediatamente mensajes que lo califican de “golpeador” y otros insultos.

“Todos sabemos que pasan”, afirmó.

Pero cerró con una de las definiciones más fuertes de toda la entrevista:

“Ha llegado la hora de dejarnos de hacer los distraídos porque semejante poder en manos de una persona trastornada mentalmente es peligrosísimo”.


Una entrevista atravesada por una disputa central: quién construye el relato sobre la política argentina

La extensa conversación dejó como uno de sus ejes principales una discusión que excede la figura de Alberto Fernández: quién construye el relato sobre los gobiernos y cómo ese relato condiciona la percepción social.

Fernández intentó explicar la evaluación negativa de su administración a partir de una combinación de errores propios y una fuerte ofensiva mediática.

No negó el error de Olivos. Lo reconoció expresamente. Pero sostiene que aquel episodio fue utilizado para construir una imagen mucho más amplia: la del presidente fiestero, irresponsable y desconectado de la realidad.

Al mismo tiempo, rechazó las acusaciones de violencia y denunció una “cancelación mediática” en su contra.

En ese relato, Clarín aparece como un medio históricamente enfrentado con el peronismo; Infobae, como uno de los espacios que, según Fernández, contribuyó a esa construcción; y el actual gobierno de Javier Milei, como el beneficiario de una cobertura mediática que, a su criterio, aplica una vara diferente.

La entrevista también mostró a un expresidente que intenta ubicarse en un lugar particular dentro de la discusión interna del peronismo: no como el dirigente que busca recuperar el protagonismo, sino como parte de una generación que, según sus propias palabras, debe “bajarse del escenario nacional” para permitir la aparición de nuevas figuras.

En ese punto, su planteo es claro: que nadie “unge”, “digite” o “manipule” al próximo candidato.

Que lo decida el voto.

Y que, para Fernández, el futuro del peronismo no pase por repetir el mecanismo de acuerdos cerrados entre dirigentes, sino por abrir una competencia electoral que permita definir quién representa mejor al espacio.

La contradicción política que atraviesa todo su planteo también queda expuesta: Fernández reivindica parte de su gestión, reconoce errores que marcaron profundamente su presidencia, defiende su vínculo con Cristina pero evita reconstruir públicamente la ruptura, cuestiona su condena y al mismo tiempo considera agotada una etapa política.

Y, frente al gobierno de Javier Milei, abandona cualquier moderación: lo acusa de estar “a la deriva”, de “acelerar hacia el precipicio”, de cometer “torpezas” de una magnitud extraordinaria y llega a sostener que el Presidente debería someterse a un estudio psiquiátrico.

Una entrevista, en definitiva, en la que Alberto Fernández buscó no solamente defender su legado sino también disputar el relato sobre los últimos años de la política argentina: el relato sobre su gobierno, sobre Cristina Kirchner, sobre la Justicia, sobre los medios de comunicación y, especialmente, sobre el gobierno que lo sucedió.

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