domingo 16 de agosto de 2026 - Edición Nº2811

Sociedad | 15 ago 2026

MORONI ¿EL TERCERO EN DISCORDIA?

La denuncia que polariza y sirve como despegue electoral para Álvarez y Kravetz

El intendente puso a Cristina Libre en el centro de la escena. Del sector de dos de la SIDE respondieron y volvieron a instalarse como los adversarios del intendente. En el medio, el edil libertario quedó momentáneamente fuera de la foto.


Por: Ricardo Carossino

La campaña de 2027 todavía no tiene calendario, candidaturas formalizadas ni, posiblemente, siquiera PASO. Pero en Lanús ya tiene algo bastante más importante para la política: un enemigo reconocible.

El primer capítulo de la pelea entre Julián Álvarez y Diego Kravetz llegó de la mano de unas pintadas con la consigna “Cristina Libre” y una denuncia penal presentada por el intendente contra los "supuestos" responsables de los daños. El problema político —y acaso la clave de toda la escena— es que la denuncia apunta contra quienes “gobernaron antes”, pero sin identificar públicamente a ningún dirigente. Una denuncia contra nadie, con acusaciones suficientemente amplias como para que todos entiendan a quiénes se refiere.

Álvarez salió a marcar territorio con una frase que mezcló dos discusiones diferentes: el daño al patrimonio municipal y la situación judicial de Cristina Kirchner. “No vale todo. No voy a permitir que se dañe el patrimonio de vecinos y vecinas ni de nuestra ciudad. Vamos a seguir exigiendo por la Libertad de Cristina porque es inocente y porque la queremos como Presidenta”, sostuvo.

La primera parte es institucional. La segunda es electoral. Y el problema de las pintadas, paradójicamente, terminó funcionando como puente entre ambas.

La consigna “Cristina Libre” no es una rareza en Lanús: el propio Álvarez participó el año pasado de un festival con Máximo Kirchner dedicado a reclamar la libertad de la expresidenta. Por eso, al convertir las pintadas en un episodio político, el intendente también volvió a poner sobre la mesa un tema que moviliza a su núcleo duro.

Del otro lado, el sector de Kravetz tuvo la oportunidad para contestar. Marcelo Villa, concejal alineado con el exsecretario de Seguridad, no se limitó a negar cualquier vinculación con las pintadas.

Aprovechó el episodio para devolver la discusión al terreno donde el kravetcismo quiere jugar: la seguridad, el orden y el regreso al gobierno municipal y confió a Política del Sur. “Queremos volver a gobernar el distrito, para recuperar el orden y para que las familias de Lanús vuelvan a sentirse seguras en sus barrios”, sostuvo.

Álvarez habló de patrimonio y Cristina; Villa respondió con Kravetz, seguridad y 2027. La pintada, mientras tanto, quedó como una escenografía conveniente.

La paradoja es que, por lo que pudo reconstruir este medio, nadie en el municipio mencionó directamente a Néstor Grindetti ni a Diego Kravetz como responsables de las pintadas. Sin embargo, la respuesta política terminó apuntando precisamente hacia ese espacio. Incluso en sectores de La Libertad Avanza hoy enfrentados con Kravetz circuló la versión de que habían recibido un WhatsApp en el que dirigentes vinculados a La Cámpora señalaban a sectores del grindettismo de Monte Chingolo (incluso con nonbre y apellido) aunque esa versión no pudo ser corroborada de manera independiente.

Y allí aparece una pregunta incómoda: ¿qué importancia real tiene la denuncia en términos penales y cuánto pesa, en cambio, su utilidad electoral?

El tercero en discordia de esta pelea parece ser el ausente: Ignacio Moroni. El concejal libertario que busca convertirse en candidato indiscutido de La Libertad Avanza queda fuera de la escena cada vez que la discusión se ordena alrededor de Álvarez contra Kravetz. Y eso ocurre en un momento en que la interna libertaria de Lanús está lejos de resolverse. El sector oficial de LLA impulsa a Moroni, mientras el armado del dos de la SIDE (que antes de marzo de 2027 renunciará) intenta construir su propio camino, una disputa que ya produjo rupturas y cruces públicos.

La escena local, además, no puede separarse del tablero nacional. El peronismo busca ordenar su interna: Kicillof, Massa y Máximo Kirchner volvieron a compartir conversaciones para intentar encauzar un armado hacia 2027. Del otro lado, el Gobierno de Javier Milei busca avanzar con una reforma electoral que elimine o suspenda las PASO y negocia con gobernadores para reunir los votos necesarios.

También hay movimientos para recomponer puentes con el PRO: Karina Milei retomó el diálogo con Mauricio Macri, mientras la Casa Rosada busca acuerdos territoriales que le permitan llegar fortalecida a 2027.

En ese contexto, Lanús empieza a jugar su propia partida. Y hay un dato que agrega una sombra de duda sobre la épica del enfrentamiento: según pudo indagar este medio, la relación institucional entre dirigentes del PRO y La Cámpora en el distrito no es particularmente mala. Pueden competir, cruzarse y disputarse el futuro municipal, pero no necesariamente viven en estado de guerra permanente.

Tal vez por eso la denuncia por las pintadas resulte tan reveladora. Más que mostrar una ruptura, parece haber servido para construirla. Todavía falta saber si habrá PASO. Lo que parece seguro es que, por ahora, la política local encontró una fórmula bastante antigua para empezar a discutir 2027: dos adversarios, un enemigo común y una denuncia que, al menos políticamente, rindió mucho más de lo que producirá en los tribunales.

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