El Gobierno nacional oficializó su decisión de cobrar la atención a los extranjeros no residentes en los hospitales nacionales, en medio de una fuerte crisis de desfinanciamiento y bajos salarios para el sistema de salud público. En diálogo con Política del Sur, la presidenta de la Federación de Profesionales de la Salud de la República Argentina (FESPROSA), María Fernanda Boriotti, se refirió a esta cuestión.
“Nuestra posición es totalmente contraria, es una disposición xenofóbica vinculada al odio y a la inmigración, cuando somos un país que ha crecido de la mano de la inmigración”, afirmó Boriotti. Y cuestionó que los extranjeros puedan ingresar al país para trabajar de manera precaria pero no para utilizar el sistema público de salud.
La dirigente consideró que esta medida “es humo para la tribuna solamente” y que lo que realmente afecta a la salud de la población y a los presupuestos de este sector “son las otras determinaciones que ha venido tomando el ministro (Mario) Lugones" como no controlar la fabricación de medicamentos en laboratorios, que se cierren y se desfinancien programas como el de tuberculosis, sífilis, HIV, que no se compren vacunas o la gran cantidad de despidos en hospitales nacionales.
“Eso impacta en los presupuestos, en la salud, en el deterioro de la salud de la ciudadanía y no que se atienda una cantidad mínima de extranjeros no residentes”, insistió Boriotti.
Asimismo, explicó que en esta medida sigue estando garantizada la atención ante una urgencia. “Estamos hablando de un control de embarazo, de una persona que tiene que hacerse un tratamiento. ¿Cuántas personas vienen a hacerse una cirugía programada, que en el sector público suele tener muchísima demora también?”, remarcó.
En relación a lo anterior, sostuvo que el número de extranjeros no residentes que se atienden en dependencias públicas es “absolutamente periférico y no mueve los presupuestos”.
Boriotti manifestó que tanto esta medida como la reducción de las partidas destinadas a la salud “son definiciones políticas criminales, porque se llevan puesta la vida de muchos ciudadanos”.
En ese sentido, mencionó la no entrega de medicación, el ajuste a distintas prestaciones, el conflicto de la coparticipación que obliga a las provincias a cargarse con la responsabilidad del funcionamiento del sistema de salud, la no entrega de vacunas, el cierre del programa Remediar y en otros, como el de prevención de embarazo adolescente. Todas ellas, medidas que afectaron fuertemente el funcionamiento de la salud pública del país.
“El ciudadano de a pie no tiene dimensión de lo que se está destruyendo”, lamentó Boriotti, y alertó por el aumento de más del 30% en nuevas historias clínicas que se abren en el sistema público de salud a causa de la pérdida de empleo formal y de su obra social, por los costos de los coseguros y las consultas y por las altas cuotas de las prepagas.
“Que aceptemos livianamente semejante recorte y subejecución de presupuesto es muy peligroso. Esto tiene consecuencias a corto, mediano y a largo plazo, que va a ser altamente improbable revertir en los próximos años”, aseguró.
Vinculado a esto, la dirigente alertó que las consecuencias son graves para quienes quedan fuera del sistema de salud. “Lo vamos a ver en más enfermedad, en más muerte, en más secuelas y eso es un costo mayor a futuro para nuestra salud y para los presupuestos también. No es lo mismo contar con una población sana que hizo prevención que con una población enferma con secuelas y con más personas con padecimiento de salud mental”, sostuvo.
Finalmente, Boriotti se refirió a la situación de los trabajadores médicos del Hospital Posadas, que sufrieron 64 nuevos despidos. Comentó que los profesionales trabajan en un ambiente tenso porque los despidos “son arbitrarios” y a la vez, las magras condiciones laborales hacen que muchos trabajadores renuncien, lo cual implica que ya no se acepten nuevos pacientes porque no hay profesionales para atenderlos.
“Estamos con asambleas tratando de organizar esa resistencia que es necesaria y esta difusión de lo que está pasando y de las decisiones que toma el Ministerio de Salud de la mano de Lugones, que la verdad tendría que renunciar urgentemente. Pero sabemos que el Ministerio de Salud es el Gobierno Nacional, no son decisiones aisladas”, cerró.