Por: Diego Lanese
El conurbano bonaerense, o Gran Buenos Aires, es el área urbana que rodea a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Cuenta con más de 10 millones de habitantes distribuidos en 24 partidos tradicionales, formando junto a la capital el núcleo demográfico y económico más importante de la Argentina. Por estas características su peso político es indiscutible, en especial desde mediados de los 90, cuando a partir de la gobernación de Eduardo Duhalde comenzaron a tener un protagonismo relevante sus intendentes gracias al ya histórico Fondo del Conurbano, que permitió un desarrollo inédito en aquellos años.
En la actualidad, este complejo espacio que ya tiene una identidad propia es clave para cualquier trazado electoral. En las últimas décadas, es indiscutible su peso en los comicios nacionales, siendo el principal bastión del peronismo, cuyo control le permite ganar la provincia de Buenos Aires –el balotaje del 2023 es un claro ejemplo –y hasta la Nación.
La región es además la que más sufre los problemas derivados de la crisis económica, como puede verse en estos días. Es que el motor productivo bonaerense viene siendo “el principal foco de retroceso manufacturero”, según un reciente estudio, con cierre de fábricas, despidos y suspensiones y una creciente conflictividad gremial. Pero además porque hay una transformación de la matriz productiva, que le da más peso a actividades vinculadas al comercio y los servicios, limitando la vieja imagen de las chimeneas industriales de la zona.
El golpe directo a la economía coburbana vuelve como un búmeran contra el gobierno nacional, que pierde por paliza en las recientes encuestas de imagen.
El paso del conurbano nadie lo niega, en todos sus aspectos. Y que viene sufriendo el peso de la crisis, sobre todo industrial, en su entramado económico y social. Este dato es especialmente importante en el humor social, y en la posibilidad del aumento de la conflictividad. Un reciente informe, llamado, Cadenas productivas en los municipios de la provincia de Buenos Aires en la última década, es especialmente claro en este peso y en lo que se viene viviendo en las zona en la última década.
El trabajo elaborado por Agustín Lodola y Diego Pitetti, investigadores del Laboratorio de Desarrollo Sectorial y Territorial de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata, analizó 63 cadenas productivas en los 135 municipios bonaerenses y reconstruyó la evolución económica entre 2016 y 2025.
El informe identifica al primer cordón del conurbano como “el principal foco de retroceso manufacturero”. La Matanza aparece entre los municipios que más incidieron negativamente sobre el crecimiento provincial, seguida por Lomas de Zamora, Avellaneda, General San Martín, Lanús, Morón y otros históricos polos fabriles. En cambio, parte de la segunda corona logró sostener mejores niveles de crecimiento apoyándose en actividades vinculadas a la logística, el comercio y algunos servicios asociados a la expansión metropolitana.

El trabajo también clasifica a los municipios según su evolución reciente y de largo plazo. Entre los distritos considerados rezagados aparece buena parte del núcleo económico bonaerense: La Matanza, General San Martín, Almirante Brown, Quilmes, Lomas de Zamora, Lanús, Avellaneda, La Plata, Merlo, San Fernando, San Miguel, San Nicolás y Olavarría, entre otros. En conjunto concentran el 52,2 por cientodel valor agregado bruto provincial. El fenómeno no implica que esas ciudades hayan dejado de producir. Lo que ocurrió fue un cambio de composición.
En muchos casos el comercio, los servicios financieros y la logística amortiguaron la caída industrial. Pero esa sustitución modifica el perfil económico de los distritos, reduce la demanda de empleo técnico y debilita la capacidad para producir bienes con mayor valor agregado. La expansión de los servicios no constituye un problema en sí mismo. De hecho, actividades como el software o la logística pueden aportar innovación y productividad. El desafío aparece cuando ese crecimiento no complementa una industria dinámica sino que ocupa el lugar que deja una base manufacturera cada vez más reducida.
El informe de la Universidad Nacional de La Plata deja planteada una discusión mucho más profunda que una simple fotografía estadística. El conurbano sigue concentrando buena parte del aparato productivo argentino, pero su perfil está cambiando. La provincia conserva consumo, movimiento comercial y servicios, aunque pierde lentamente parte del entramado industrial que durante décadas sostuvo empleo calificado, innovación y desarrollo tecnológico. “Esa erosión, silenciosa y prolongada, probablemente sea uno de los desafíos estructurales más importantes que enfrenta hoy la economía bonaerense”, concluye este trabajo.
Sin embargo, debajo de ese aparente estancamiento ocurrió una transformación mucho más profunda. Mientras actividades como logística, software, salud, turismo y algunas cadenas agropecuarias ganaron participación, la industria manufacturera perdió protagonismo en casi todas sus ramas. Los bienes de capital aparecen como uno de los casos más sensibles.
Según el informe de la UNLP, constituyen la tercera cadena productiva que más incidió negativamente sobre el desempeño provincial durante la década, detrás de la soja y la cadena láctea. No es un dato menor. Allí se concentran las empresas que fabrican máquinas, equipos, herramientas y componentes utilizados por el resto del aparato productivo.
En un estudio de @CBglobaldata en GBA, Kicillof se impone en 21 de los 24 municipios relevados.
— Eduardo Paladini (@EduardoPaladini) August 10, 2026
La mayor ventaja de Kicillof es #FlorencioVarela, donde supera a Milei por 31 puntos.
La mayor diferencia favorable a Milei es #SanIsidro, donde aventaja a Kicillof por 17,5 puntos. pic.twitter.com/uxWwrz8UdM
Esto tiene un impacto en lo político. Axel Kicillof supera a Javier Milei en la imagen positiva en 21 de los 24 municipios del conurbano bonaerense. El Presidente solamente logra imponerse en tres distritos, todos ubicados en el norte del Gran Buenos Aires. El relevamiento fue realizado por CB Global Data entre el 1 y el 4 de agosto de 2026 y contempló 14.741 casos, con muestras de entre 507 y 728 personas en cada municipio. La encuesta se realizó de manera online y estableció un margen de error promedio de entre 3 y 4 puntos porcentuales.
El resultado configura un mapa político muy diferente al que muestran las mediciones nacionales de intención de voto. Mientras La Libertad Avanza mantiene una disputa pareja con el peronismo a nivel país, el territorio bonaerense aparece como uno de los principales puntos de fortaleza del gobernador y, al mismo tiempo, como un escenario especialmente desafiante para el oficialismo.
La mayor diferencia aparece en Florencio Varela, donde Kicillof alcanza el 54,4 por ciento de imagen positiva, frente al 23,4 por ciento de Milei. Son 31 puntos de distancia en uno de los distritos más poblados del sur del conurbano. El gobernador también consigue una ventaja importante en Almirante Brown, con 50,7 por ciento contra 27,9 por ciento, y en Avellaneda, donde registra 50,5 por ciento frente al 29,5 por ciento del Presidente. En La Matanza, otro de los distritos clave para cualquier elección bonaerense, Kicillof obtiene 49,9 por ciento de valoración positiva contra 21,4 por ciento de Milei. En Merlo, la diferencia también es significativa: 47,9 por ciento contra 24,5 por ciento.
La medición también ubica entre los territorios donde Milei obtiene sus mejores niveles de valoración a San Fernando, Pilar, San Miguel, General San Martín y Morón, aunque en varios de esos municipios continúa por debajo del gobernador bonaerense.