Por: Federico Cedarri
Dentro el PRO bonaerense hay dos sectores claramente delimitados, aunque de momento se enmarquen dentro de una estrategia política común de cara al año 2027. Vale recordar que sectores ligados al macrismo duro jugaron por fuera de la alianza con los libertarios en las elecciones provinciales del 7 de septiembre pasado.
Un apéndice del jorgemacrismo es el actual presidente del bloque de senadores provinciales del PRO, Pablo Petrecca, quien fue parte de la alianza de centro Somos Buenos Aires por su desacuerdo con las negociaciones llevadas a cabo por Ritondo con el parejismo. Otro macrista de paladar negro, el alcalde de Pergamino Javier Martínez, se alineó tras el proyecto seccional de los hermanos Passaglia, Hechos.
No obstante, la idea de los amarillos en este escenario pasa por impulsar junto a libertarios y el radicalismo abadista la construcción de un gran frente opositor al kirchnerismo en la provincia.
El sector jorgemacrista pretende que en las negociaciones que se emprendan con los libertarios, en caso de concretarse un amplio espacio electoral, esta vez se respete la primacía amarilla en los distritos que gobiernan como una condición indispensable para el armado de las listas distritales.
En el macrismo reconocen que en el 2025 las condiciones impuestas por el karinismo fueron ciertamente desfavorables para el PRO: pretenden que en el 2027 el armado contemple mejor los intereses de la fuerza amarilla. El ex presidente Mauricio Macri por el momento evita las definiciones y hace culto del bajo perfil, aunque mandó al actual titular del bloque del PRO en la Cámara Alta bonaerense a trajinar la provincia.
Petrecca sale periódicamente de recorrida por las distintas Secciones Electorales y habla de las bondades del modelo del PRO en los municipios que gobierna la fuerza amarilla.
No se descarta que en caso de habilitarse una gran PASO bonaerense en el marco de una construcción opositora, los amarillos hagan jugar a Petrecca frente a una eventual candidatura de Diego Santilli, a quien ya hace rato no lo consideran como tropa propia aunque se cuidan de no rompen los puentes con el actual Jefe de gabinete de Milei.
Entienden que el colo podría ser el mejor interlocutor posible en la potencial negociación con los libertarios. “Prefererimos mil veces a Diego como negociador y no a Karina”, se sinceran en el macrismo duro.
Este sector no obstante, deberá armonizar posiciones con el otro gran peldaño amarillo, el ritondismo, que se viene manejando con mayor autonomía de los designios de Mauricio Macri. Específicamente defienden a ultranza la formación de una alianza electoral con La Libertad Avanza en el 2027 y descuentan que el candidato de ese armado será Diego Santilli.
Desde el ritondismo vislumbran que esta vez el jorgemacrismo no jugará por afuera como sí lo hizo en septiembre del 2025: “Esta vez seguro habrá acuerdo en CABA con LLA y a Jorge se le allanará el camino para ir por la reelección”, deslizan.
Más allá de estas especulaciones, Mauricio Macri amaga con poner un candidato propio en una gran interna bonaerense como un condicionante importante al mileísmo: una especie de prólogo que precede al amplio capítulo de negociaciones con los violetas que se visualiza.
El macrismo duro también pergeña la idea de que en caso de que haya Paso nacionales instalar un candidato que pueda competir con el mismísimo Javier Milei: en los últimos días salió a la palestra esbozando un sesgo de esa estrategia el economista Hernán Lacunza.
En la cercanía del ex presidente evalúan que el mileísmo deberá ser más amplio que en el 2025, debido a que necesita imperiosamente de un buen soporte en la provincia de Buenos Aires en caso de darse nuevamente un desdoblamiento. “No pueden darse el lujo en una previa presidencial de perder como en septiembre en el mayor distrito, esta vez ellos nos necesitan más a nosotros que nosotros a ellos”, sintetizan ante PDS.
Lo cierto es que los amarillos buscarán dejar en claro en las conversaciones preliminares que encaren próximamente con sus potenciales socios electorales que esta vez sí se tendrá que respetar a los alcaldes del PRO en los distritos que manejan. “Que ellos jueguen con candidatos propios en los distritos que no gobernamos”, afirman los macristas bonaerenses de paladar negro.