Por: Diego Lanese
Quienes lo conocen, suelen definirlo como “un cruzado”. Federico Sturzenegger es un convencido de sus ideas, cree fervientemente en la desregulación total e la economía, y viene trabajando hace mucho tiempo para imponer su modelo. En su tercera versión como funcionario público, encontró en Javier Milei un respaldo total. No por nada el presidente lo bautizó “el coloso”, y le dio respaldo público todo este tiempo. Para el ministro desregulador, la libertad no es un slogan, es un mantra. Y avanza sin mirar a los costados. Incluso en una semana donde recibió varios golpeas de importancia, que pusieron lo pusieron de rodillas.
Primero, tuvo que recular con el decreto para liberalizar el régimen de pilotaje, ante la paralización casi total de los puertos agroexportadores. En el marco de su obsesión con desregular la marina mercante, Sturzenegger intentó abrir una tarea clave para los buques, y una entidad no sindical apenas reconocida le torció el brazo, algo que los gremios quieren aprovechar para ir contra su reforma de la ley de Cabotaje.
Además, no puso aprobar la ley de extranjerización de tierras, un golpe político y sobre todo social, ya que el rechazo generalizado de la sociedad generó malestar en la Casa Rosada. Lejos de retroceder, muchos aseguran que el coloso irá otra vez con la propuesta, y en el sector más política de la gestión libertaria quiere correrlo del debate, ante el daño irreversible que puede generar en lar elación con los gobernadores y el delicado armado de la actual mayoría parlamentaria.
“Mala semana para ser Sturzenegger”, fue uno de los posteos más leídos en redes sociales en estos días, cuando se conoció la segunda derrota del funcionario, cuando el oficialismo bajó la posibilidad de vender tierras a extranjeros sin límite o con un límite alto –alternativa que se lanzo a último momento para evitar el fracaso –del tratamiento de este jueves.
El funcionario ya había cosechado una derrota previa, cuando tuvo que dar de baja un decreto 690/2026 que reformaba el régimen de pilotaje, que es la práctica que se usa para acercar a buques de ultramar a los puertos, con prácticos locales que conocen las vías locales. La idea del DNU era que cualquier tripúlate pueda hacer esta acercamiento, lo que fue rechazado por la Asociación Prácticos y Pilotos de la República Argentina.
Luego de cuatro días de conflicto que dejó cerca de 200 buques afectados y pérdidas millonarias para la actividad portuaria, el Gobierno nacional resolvió suspender los efectos del decreto 690/2026 mediante el decreto 716/2026. La norma, firmada por el presidente Javier Milei, el jefe de Gabinete Diego Santilli y el propio Sturzenegger, restituyó transitoriamente el régimen anterior y dispuso la creación de una mesa de trabajo integrada por funcionarios nacionales, la Prefectura Naval Argentina, la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN) y representantes del sector del practicaje y pilotaje.
Habrá que ver cómo queda la intención del gobierno nacional mantiene su intención de avanzar con una reforma integral de la Ley de Cabotaje para habilitar una mayor participación de buques extranjeros en el transporte entre puertos argentinos.
A Sturzenegger le entró agua por todos lados pic.twitter.com/9z1yz52EqH
— maxi ferraro (@maxiferraro) August 7, 2026
En tanto, la segunda derrota vino con la ley que permite la extranjerización de grandes porciones de terrenos. La pomposamente llamada Intangibilidad de la Propiedad Privada, la idea de “la Patria no se vende” movilizó a muchos sectores políticos, sindicales y sociales, e hizo crecer el clima de malestar sobre el proyecto, o por lo menos el artículo que habilitaba la extranjerización de tierras. Ante la falta de votos, los senadores presionaron para sacar el tema, por temor a perder toda la sesión. Política del Sur intentó confirmar quién tomo la decisión de levantar el tratamiento.
Algunos afirman que fue Patricia Bullrich, que no quiso quedar como “la madre de la derrota”. Otros, que fue el propio presidente Milei, enterado de la falta de votos. Lo cierto que el propio Sturzenegger defendió su norma y señaló que “se trataba de elegir entre el miedo y la prosperidad”. Lo hizo a través de una publicación en su cuenta personal de la red social X, sobre el proyecto que se tratará hoy en el recinto. En este sentido, el funcionario no suele ocultarse. Primero fue el único referente del gabinete que fue al Congreso a hablar a favor de la normativa, y luego defendió su votación.
Para los gremios, la jornada en el Senado sirve para aumentar la presión contra el gobierno, luego de participar de la jornada de protesta de los jubilados, el 22 de julio, que es entendido como un puntapié inicial del nuevo plan de lucha al que adhieren las tres centrales obreras, y que los sectores más combativos de los gremios fomentan para enfrentar al modelo libertario “en la calle”.
La participación de los principales espacios del movimiento obrero, más sectores sociales y políticos, hacen pensar en una gran jornada opositora. Al respecto, desde el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), uno de los espacios más combativos de la estructura interna gremial, se analizó que “no sabemos si esto va a ser un antes y un después, o un punto de partida para frenar las políticas laborales y económicas del gobierno. Lo que si entendemos nosotros es que sin territorio no hay Nación, y eso va más allá de una reivindicación salarial o una cuestión particular”. “Este es el kilómetro cero, si no podemos defender lo que somos difícilmente podamos tener un país mejor, esta es nuestra impresión, nuestros recursos naturales son apetecidos por los poderosos del mundo, no nos podemos hacer los tontos sobre eso”, insistió una fuente del sector consultada por Política del Sur.
“El proyecto ómnibus, que contempla las reformas a la Ley del Libro, se va al freezer”.@maiajastre analiza la derrota del Gobierno y de Sturzenegger en su agenda de desregulación.
— Cenital (@cenitalcom) August 7, 2026
Mirá #ElFinDeLaMetáfora en C+. pic.twitter.com/RzILXN9R5X
El coloso en su versión derrotada seguirá con su prédica, anticipan en su entorno. Así lo marca su historia. Estudiante de la facultad de Economía de la Universidad Nacional de La Plata y se doctoró en el MIT de Estados Unidos, es hijo del miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas Adolfo Sturzenegger, vinculado a la Unión Cívica Radical. Pero su verdadero mentor y padre político fue Domingo Cavallo.
A finales de los ´90, Sturzenegger militó en Acción por la República, el partido fundado por Cavallo tras su quiebre con el gobierno de Carlos Menem. Y en 2001, cuando el referente de la Fundación Mediterránea volvió al ministerio de Economía de la mano del efímero presidente radical Fernando de la Rúa, lo convocó como Secretario de Política Económica. El joven Sturzenegger y Cavallo trabajaron juntos el diseño del fallido Megacanje de deuda. Un lazo inquebrantable entre ambos.
Años más tarde cuando Sturzenegger asumió la jefatura del Banco Central recibía al cordobés y reconocía públicamente que lo consultaba permanentemente. El liberal, hoy fiel libertario del canon mileista, y mano derecha del topo que vino a destruir el Estado desde adentro, acumula más de 13 años ejerciendo cargos públicos como funcionario nacional o en el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
En el sector privado se le conocen sus trabajos como economista jefe de la petrolera YPF , entre 1995 y 1998, cuando ya había sido privatizada por Menem. Fue profesor en la Universidad Torcuato Di Tella y la San Andrés. Y en el exterior ejerció como profesor asistente de Economía en la Universidad de California en Los Ángeles y como docente visitante de Asuntos Públicos en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard.