miércoles 29 de julio de 2026 - Edición Nº2793

Sociedad | 28 jul 2026

LA RENUNCIA QUE VIENE

La jugada de Kravetz que devuelve a Grindetti al centro de la escena

En el PRO dan por hecho que el número dos de la SIDE priorizará la pelea municipal. La movida altera el equilibrio interno de La Libertad Avanza y revaloriza el peso político del exintendente en el electorado urbano. ¿Quién será el jefe de campaña?


Por: Ricardo Carossino

La política de Lanús volvió a entrar en modo electoral mucho antes de los tiempos formales. Según fuentes del PRO consultadas por Política del Sur, Diego Kravetz ya tiene decidido dejar su cargo como segundo de la Secretaría de Inteligencia del Estado antes de fin de año para dedicarse de lleno a disputar la intendencia en 2027. La versión todavía no tiene confirmación oficial, pero ya genera movimientos de fondo dentro de una oposición que lejos está de exhibir la unidad que proclama en los discursos.

La principal consecuencia de esa posible decisión aparece dentro de La Libertad Avanza. Allí, el concejal Ignacio Moroni trabaja desde hace meses para consolidar el armado territorial alineado con Sebastián Pareja y, por esa vía, con Karina Milei. La eventual irrupción de Kravetz, impulsado por otro sector del oficialismo nacional, amenaza con alterar un equilibrio que ya luce precario.

El escenario expone una disputa que excede a Lanús. La tensión entre los sectores referenciados en Karina Milei y Santiago Caputo encuentra en el municipio uno de sus capítulos más visibles. Mientras Moroni busca consolidar un liderazgo libertario sin interferencias, Kravetz aparece con otra lógica: desembarcar con estructura, experiencia de gestión y un discurso construido alrededor de la seguridad, el tema que mejor conoce.

Ese activo explica buena parte de su estrategia. En los barrios periféricos de Lanús, donde el robo y el narcomenudeo forman parte de las principales preocupaciones cotidianas, el ex secretario de Seguridad y ex titular de la policía porteña, conserva niveles de aceptación que, según dirigentes opositores, superan ampliamente los que registra en otras zonas del distrito. Allí apuesta a capitalizar un discurso de orden que considera vacante frente a la gestión camporista de Julián Álvarez.

Sin embargo, la elección municipal no se gana únicamente en la periferia. El verdadero desafío para Kravetz sigue estando en el centro de Lanús, donde la clase media continúa siendo el electorado decisivo. Es precisamente en ese segmento donde aparece la figura de Néstor Grindetti como el factor político más determinante del nuevo esquema opositor.

De acuerdo con fuentes consultadas por Política del Sur, el ex intendente pondría sus equipos técnicos y políticos al servicio de Kravetz. No se trata únicamente de dirigentes o ex funcionarios. Grindetti conserva un vínculo consolidado con amplios sectores de la clase media lanusense que durante dos mandatos encontraron en su gestión una referencia de estabilidad administrativa y cercanía con los problemas cotidianos. La clave, incluso del factor Grindetti, es que el ex diputado provincial, Adrián Urrelli, sería el jefe de Campaña para esta puja electoral. 

Ese capital político resulta hoy mucho más valioso que cualquier sello partidario. El viejo PRO perdió buena parte de la centralidad que supo construir durante los años de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal, pero Grindetti (dicho sea de paso, le ganó la interna a Diego Santilli que busca el gobierno provincial) logró preservar un activo personal que excede el desgaste de la marca. En una elección donde el voto urbano puede definir la diferencia, su respaldo aparece como una llave difícil de reemplazar.

Para Moroni, esa posibilidad representa una complicación adicional. El concejal intenta instalarse como el referente natural de La Libertad Avanza en Lanús, pero la eventual candidatura de Kravetz amenaza con disputar no sólo el liderazgo sino también la agenda central de la campaña: la inseguridad. En política, quien logra apropiarse del principal problema de una comunidad suele partir con ventaja, y ambos buscan ocupar ese lugar.

La incógnita institucional tampoco es menor. Si (como todos afirman) Kravetz decide concentrarse en la política local, la discusión pasará rápidamente a la forma en que se ordenará la competencia opositora. Algunos dirigentes consideran que unas PASO permitirían canalizar esa disputa y evitar una fractura mayor. Sin embargo, cerca del Gobierno nacional sostienen que Javier Milei mantiene como prioridad la eliminación de las primarias, concentrado en la gobernabilidad nacional antes que en las disputas municipales.

Esa definición condiciona a todo el sistema político bonaerense. Sin PASO, cualquier negociación deberá resolverse en una mesa mucho más chica y con mayor nivel de conflicto. Con PASO, la competencia encontraría un cauce institucional que hoy no existe.

Mientras tanto, Lanús comienza a transformarse en uno de los laboratorios más sensibles de la reorganización de la derecha bonaerense. Allí confluyen el desgaste del PRO tradicional, el crecimiento libertario, la pelea entre los armadores nacionales y la vigencia territorial de dirigentes que todavía conservan influencia propia.

En ese tablero, la eventual salida de Kravetz de la SIDE no sería apenas un cambio de cargo. Sería la señal de que la disputa por Lanús ya empezó y de que Grindetti, lejos de retirarse de la escena, vuelve a ocupar el lugar desde el cual se define buena parte del voto de la clase media que puede inclinar la balanza electoral. La gran incógnita es si La Libertad Avanza logrará absorber esa nueva realidad o si la pelea por el liderazgo terminará abriendo una grieta en el espacio que pretende convertirse en la principal alternativa al peronismo en el distrito.

 

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