Por: Federico Cedarri
El radicalismo bonaerense atraviesa una etapa de institucionalización de sus autoridades partidarias luego de los constantes desaguisados derivados de la frustrada interna de 2024. Los centenarios alcanzaron una lista única que no ciertamente trasunta univocidad de criterios respecto a la futura estrategia política con vista al año electoral.
En rigor, la conducción centenaria fue asumida recientemente por el abadista Emiliano Balbín, que actúa secundado por la evolucionista Josefina Mendoza y con la particularidad de la constitución de una nueva vicepresidencia creada especialmente para frenar una ruptura y satisfacer las apetencias del fernadismo: la ejercerá el ex alcalde de Ayacucho Pablo Zubiaurre.
En concreto, los centenarios ya tienen una nueva conducción en base a una unidad atada con alambres que se prohijó sobre la imperiosa necesidad de construcción de una estrategia electoral.
En el reparto de las vocalías, el sector de Abad se quedó con ocho escaños al igual que el loustocismo, en tanto que el fernandismo ostenta 6 sillas en la mesa directiva. Evolución se quedó con la coordinación de la Convención provincial con el ex diputado y dirigente universitario de Almirante Brown, Pablo Domenichini.
Justamente este último ente puso manos a la obra con celeridad y convocó al pleno de la conducción centenaria para comenzar a bosquejar los lineamientos políticos de cara al año electoral
El radicalismo en este momento tiene 27 intendencias en el marco de la geografía bonaerense y puertas adentro admiten que será complejo mantener esas alcaidías si se encara una estrategia fallida como fue la construcción de Somos Buenos Aires en 2025. Esta última experiencia electoral trajo aparejado un radicalismo dividido, de hecho el abadismo no participó de Somos y prefirió jugar con boleta corta en algunos distritos.
Ante un escenario polarizado por el peronismo y LLA la opción de centro quedó diluida: como consecuencia de ello la lista de varios alcaldes radicales terminó en tercer lugar.
En ese sentido y buscando no repetir aquella experiencia, Dominichini convocó a los órganos partidarios para el 8 de agosto en el club Atenas de La Plata para dar rieda suelta a la normalización institucional.
Durante el encuentro, aparte de comenzar a rosquear sobre los futuros lineamientos partidarios con vista a la elección de 2027, se definirán integrantes de la Junta electoral, el tribunal de conducta y la comisión revisora de cuentas. De igual manera, quedará establecido la designación de apoderados partidarios y la creación de un instituto de formación.
La cuestión es que el partido centenario acelera los pasos para un reordenamiento interno que los posicione nuevamente como un actor relevante en el tablero político bonaerense. Los correligionarios también deberán abocarse a la determinación del plazo que tendrá los mandatos de las nuevas autoridades recientemente asumidas: habrá además un informe exhaustivo de los bloques legislativos y de los sectores ligados a la juventud partidaria.
La Convención del radicalismo presida por el platense evolucionista Pablo Nicoletti tiene la misión primordial de expedirse sobre la política de alianzas electorales que encare el partido. Sin dudas que este último punto puede terminar por hacer volar por los aires la precaria unida alcanzada.
Es que el abadismo tiene en carpeta la chance de formar parte de un amplio frente que podría encabezar el actual Jefe de Gabinete de Javier Milei, Diego Santilli. El heterogéneo espacio podría agrupar no solo a abadistas y amarillos sino también a violetas y distintos tipos de vecinalismos como el passaglismo.
En contraposición, desde el sector que encabeza Miguel Fernández, al que se sumó la pata bonaerense del manismo Pablo Juliano, son partidarios de un frente con la Coalición Cívica y sectores ligados al peronismo no K. Misma propensión despunta el loustocismo que ya avisó al resto del universo boina blanca que no quiere saber nada con formar parte de una convergencia de la cual el mileísmo sea la columna vertebral.
Así las cosas, todo parece indicar que los desatinos centenarios están lejos de terminar pese al acuerdo de una lista de unidad que sorteó una intervención de la Justicia Electoral.