martes 21 de julio de 2026 - Edición Nº2785

Provincia | 20 jul 2026

PAÑOS FRÍOS PARA UNA INTERNA CALIENTE

Cascallares fue el anfitrión de una Iglesia que ofreció un ámbito de unidad política con Kicillof de líder

El gobernador encabezó un encuentro con fuerte respaldo sindical, social y político. La Iglesia volvió a ocupar un rol de mediadora en un escenario atravesado por la polarización. El dueño político de Almirante Brown sigue consolidando su perfil como articulador territorial.


Por: Ricardo Carossino

Si la política también se explica por las fotografías, la que dejó este sábado el Pequeño Cottolengo Don Orione de Claypole merece una lectura que excede ampliamente el programa oficial de la jornada. Bajo la convocatoria de las Pastorales Sociales de los obispados metropolitanos, AEFIP y la UTEP, la Iglesia consiguió algo que hoy el peronismo todavía busca puertas adentro: reunir en un mismo ámbito a casi todos los actores que disputan el futuro del espacio.

No hubo documento partidario ni definiciones electorales. Tampoco era necesario. La imagen habló por sí sola.

En el centro quedó Axel Kicillof. A un lado, los intendentes del conurbano. Al otro, la CGT y los movimientos sociales. Detrás, ministros provinciales, legisladores, rectores universitarios y obispos. Una postal cuidadosamente construida que llegó en un momento donde el peronismo atraviesa una discusión silenciosa, pero decisiva: quién ordenará la oposición y quién administrará la reconstrucción del espacio después del golpe electoral y frente al avance del gobierno del ajuste histórico de Javier Milei.

El primer encuentro multisectorial nació luego de una reunión que mantuvo un grupo de intendentes con Marcelo Colombo, presidente del Episcopado Argentino en mayo pasado. Entre los jefes comunales se encontraban en ese momento, Fernando Esponiza, Jorge Ferraresi, Ariel Sujarchuk, Alberto Descalzo, Maniel Fernández, junto a Mariano Cascallares y el ministro de Infraestructura bonaerense, Gabriel Katopodis.

La masiva y multisectorial actividad contó con la participación los obispos Carlos José Tissea (Diócesis de Quilmes); Oscar Ojeda (Obispo Emérito de San Isidro); Maximiliano Margni (Díocesis de Avellaneda-Lanús); Juan José Chaparro (Diócesis de Merlo-Moreno); Pedro Cannavo (Obispo Auxiliar de la Diócesids de Buenos Aires); y Eduardo García (Diócesis de San Justo).

La Iglesia entendió antes que muchos dirigentes que la fragmentación del peronismo también erosiona la capacidad de representación de amplios sectores sociales. Por eso eligió recuperar una herramienta histórica: ofrecer un territorio neutral donde las diferencias puedan convivir sin necesidad de resolverse.

No es la primera vez que las Pastorales Sociales funcionan como puente entre la política, el sindicalismo y los movimientos populares. Pero sí es una de las convocatorias más numerosas desde la llegada de Milei a la Casa Rosada.

El dato político no fue solamente la presencia de Kicillof. También fue quiénes decidieron acompañarlo. Allí estuvieron ministros, intendentes de peso del conurbano, dirigentes sindicales de la CGT, referentes de la economía popular y hasta dirigentes que suelen expresar matices dentro del propio universo peronista. En medio de una interna donde abundan las fotos separadas, Claypole ofreció exactamente lo contrario.

La lectura que circuló entre varios asistentes fue casi unánime: cuando todavía no aparece una conducción indiscutida, el gobernador bonaerense sigue siendo el dirigente con mayor capacidad para reunir a los distintos sectores del peronismo. No porque las diferencias hayan desaparecido, sino porque hoy nadie dispone del volumen político suficiente para prescindir de él.

Hubo otro protagonista que, sin buscar el centro de la escena, terminó fortalecido. Mariano Cascallares fue mucho más que el dueño de casa. El dueño político de Almirante Brown volvió a demostrar una característica que en el peronismo siempre se valora: hablar con todos.

Su distrito se convirtió durante unas horas en el punto de encuentro entre dirigentes que muchas veces sólo coinciden en actos institucionales. Esa capacidad de articulación explica por qué su figura gana peso dentro del armado provincial y por qué Kicillof suele encontrar en Cascallares uno de los dirigentes más eficientes para organizar política sin necesidad de sobreactuar protagonismo.

En tiempos donde la discusión interna del PJ se libra tanto en los gestos como en las declaraciones, no pasó inadvertido que semejante convocatoria haya ocurrido en Brown y no en otro municipio.

Tampoco fue casual la fuerte presencia sindical. La CGT y la UTEP compartieron escenario alrededor de una agenda vinculada al trabajo, la dignidad humana y la inclusión. En un contexto de ajuste, caída del empleo y conflictividad social, la imagen funcionó también como una señal hacia el gobierno nacional: los sectores que históricamente conforman la columna vertebral del peronismo siguen encontrando ámbitos para coordinar posiciones.

El encuentro dejó, además, una enseñanza política. Mientras buena parte del sistema continúa atrapado en la lógica de la confrontación permanente, la Iglesia decidió volver a ocupar un rol que históricamente supo desempeñar: convertirse en facilitadora del diálogo. No intervino en la interna del PJ, (¿o sí?), pero terminó ofreciendo el escenario donde el peronismo pudo mostrar una imagen de cohesión que hoy está faltando.

En definitiva, la discusión sobre inteligencia artificial y dignidad humana terminó siendo apenas el marco de una fotografía con múltiples destinatarios. Hacia afuera, un mensaje de unidad frente a la polarización. Hacia adentro, una demostración de que Kicillof sigue siendo el principal ordenador político del oficialismo bonaerense. Y, entre líneas, otra conclusión que varios dirigentes se llevaron de Claypole: cuando hay que construir una mesa amplia sin dejar heridos, Mariano Cascallares sigue siendo uno de los nombres que mejor resuelve esa tarea.

La jornada reunió a representantes de diversos sectores de la vida pública. Entre los asistentes estuvieron la vicegobernadora Verónica Magario, el jefe de Gabinete bonaerense Carlos Bianco, los ministros Gabriel Katopodis, Cristina Álvarez Rodríguez y Walter Correa, el presidente del IPAC Gildo Onorato, referentes sociales como Eduardo Ancona y Luciano Álvarez, además de los dirigentes políticos Guillermo Moreno y Cecilia Moreau.

También participaron los intendentes Andrés Watson (Florencio Varela), Jorge Ferraresi (Avellaneda), Carlos Bianco Balor (Berazategui), Gastón Granados (Ezeiza), Federico Otermín (Lomas de Zamora), Nicolás Mantegazza (San Vicente), Ariel Sujarchuk (Escobar), Mariel Fernández (Moreno) y Eva Mieri (Quilmes), junto a rectores de universidades nacionales de la región.

 

 

 

 

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