Por: Federico Cedarri
Uno de las principales temáticas que deberá abordar la Legislatura durante el segundo semestre, una vez aplacada la euforia mundialista, tiene que ver con la cuestión de dilucidar si finalmente habrá PASO o no. Vale recordar, que durante el 2025 el Parlamento votó solamente la suspensión de las primarias en esa instancia electoral pero no se las eliminó.
En el ámbito del gobierno nacional, el flamante jefe de Gabinete Diego Santilli se mueve raudamente para anudar acuerdos con el PRO y los gobiernos provinciales dialoguistas para finalmente dar de baja la herramienta electoral o al menos suspenderla durante el próximo turno electoral.
La gestión de Javier Milei sabe que en caso de eliminar de cuajo las primarias podría complicar de sobremanera los planes de un peronismo que viene trabajando por lo bajo la chance de armado de un frente electoral con sectores afines al monzonismo y también actores ligados a Miguel Angel Pichetto.
Esta estratega se desbarataría si el gobierno logra su cometido de voltear las primarias nacionales, aunque para compensar a los aliados provinciales se estaría craneando dar rienda suelta al atajo de listas colectoras en los distritos del interior.
Así las cosas, en la provincia de Buenos Aires habría a priori un expreso consenso tanto en el campamento oficialista como en la mayoría de los actores de la oposición, salvo el mileísmo, de habilitar la continuidad de una PASO provincial.
En rigor, en este caso quien deberá dar el primer paso es el Parlamento provincial: tendrá que homologar el desenganche de la ley nacional y posteriormente edificar un nueva normativa que las habilite solo para el rubro bonaerense. En este caso, los recursos para una eventual primera deberán ser costeados en su totalidad por el Estado provincial.
Lo concreto es que el peronismo necesita como el agua la instancia de una primeria para finalmente lograr discernir por los votos el pleito abierto entre cristinistas y axelistas. Si bien ambas partes no le cierran la puerta a la unidad, con el massismo como mediador, por lo bajo deslizan que la situación podría estar arribando a un punto de no retorno: “Está todo roto”, sintetiza la situación ante PDS un parlamentario oficialista.
En la oposición, la chance de una primaria también asoma como un atajo relevante en caso de que se acuerde la formación de un frente electoral integrado por el PRO, el mileísmo, radicales abadistas, vecinalista y un puñado de intendentes centenarios para polarizar con el kirchnerismo.
Salvo los violetas que pugnan definitivamente por la eliminación de las primarias bonaerenses y que cada espacio pague los costos de una elección internas, tanto el PRO como el abadismo se muestran partidarios de que las PASO continúen. De hecho, no habría disidencias entre el ala dura del macrismo y los legisladores enrolados en el eje Santilli- Ritondo: todos quieren la chance de una PASO donde confluyan varios candidatos para legitimar y sumar músculo político a un eventual frente electoral.
El abadismo también se pronunció en esa dirección, y hasta fue más allá: son cultores de un desdoblamiento electoral que permita discutir sin interferencia de la política nacional las cuestiones provinciales.
Hay algunos matices en la oposición, como el expediente presentado por el bloque de la Coalición Cívica en Diputados que propende la continuidad de las primarias pero solo para aquellos espacios que despunten más de un candidato. Ergo, pretenden que los partidos o frentes que tenga candidatos únicos no estén habilitados a participar: “No queremos que sea una encuesta demasiado cara para las arcas provinciales”, sueltan desde el bloque lilito.
En este escenario, el mileísmo queda ciertamente aislado con su propósito de eliminar definitivamente las primarias, por lo que todo indica que si finalmente en el Congreso Nacional se avanzará efectivamente con la suspensión de las mismas en la provincia existe consenso parlamentario y político para su continuidad.