Mariana Trebisacce, abogada animalista, remarcó -en diálogo con Política del Sur- que las legislaciones que resguardan los derechos de los animales en el país. La especialista en Derecho Penal explicó que en la mayoría de las provincias hay fallos que reconocen a los animales como seres sintientes y sujetos de derecho.
“Ser sujetos de derecho significa por un lado que son titulares de algunos derechos; y por otro lado, que deben ser considerados como parte de relaciones jurídicas. Es decir, que sus intereses deben ser considerados”, detalló Trebisacce.
Siguiendo con lo anterior, la abogada remarcó que en la Argentina existe desde el año 1954 una ley penal específica, la 14.346, que considera a los animales de cualquier especie como “víctimas de maltrato y actos de crueldad contra ellos". Y diferenció que en otros países, existen legislaciones más nuevas sobre maltrato animal que se limitan a determinadas especies. “Nuestra ley es amplia e involucra a todas las especies”.
“El problema no está en la consideración de la ley, sino en el modo en que naturalizamos determinadas conductas que son, en esencia, actos de maltrato y crueldad contra los demás animales”, sostuvo Trebisacce. En ese sentido, comentó que los animales utilizados en la cadena productiva son los que más sufren la naturalización del maltrato. “Pero así y todo, esos animales también están amparados por la ley 14.346. Si bien es legal o lícito utilizarlos, quien los utiliza tiene una obligación de respetar las normas relativas al bienestar animal”, remarcó.
En línea con lo anterior, Trebisacce mencionó que la tracción a sangre es uno de los grandes focos de maltrato naturalizado, aunque, destacó que hoy hay “un proceso de desnaturalización de esas conductas”. “Realmente condenan a los caballos a una vida de sufrimiento constante. Además del animal como víctima, también hay incumplimientos de normas de policía sanitaria animal y, por lo tanto, hay un riesgo cierto para la salud pública”, advirtió la abogada.
Por otro lado, comentó que si bien las penas por maltrato animal son mínimas, tienen consecuencias graves porque al convertirse en delito interviene el derecho penal. “Desde el año ‘54 nuestra sociedad desvaloriza el maltrato y la crueldad hacia los animales al punto tal de convertirlo en delito. Es cierto que todavía falta un camino muy largo por recorrer, la ley 14.346 es vieja y hoy amerita ciertas modificaciones. Pero es una ley que está en plena vigencia y se aplica cotidianamente”, subrayó Trebisacce.
Finalmente, la abogada remarcó la importancia de la participación de las ONG y asociaciones civiles, que trabajan recibiendo a los animales, tratándolos y dándolos en adopción con el compromiso de que no sean explotados, reproducidos ni comercializados. “Sería imposible hoy el trabajo que se hace contra el maltrato y la crueldad sin la participación de las ONG, que hacen el trabajo duro de recuperación de los animales con todo lo que eso implica”, cerró.