Por: Federico Cedarri
La situación institucional en las filas del radicalismo bonaerense se consolida en lo que respecta a la formalidad de la conducción del Comité Provincia. En rigor, el abadista Emiliano Balbín es quién ocupa el rol estelar de timonel del partido centenario en la transición hacia el año electoral.
Buscará equilibrar las diversidades intestinas que invaden como antaño a los correligionarios. Si bien en una primera instancia se especuló con la posibilidad de que, luego del logro alcanzado de una lista única para la conducción provincial que abroqueló a todos los sectores internos detrás del mando de Balbín, se podía avanzar en una inmediata reunificación de los bloques legislativos: por el momento esa chance quedó reducida a una quimera.
El abadismo continúa con su juego y no muestra indicios de subordinarse a la tropa que comanda Alejandra Lordén, que hoy encarna el radicalismo puro junto con Valentín Miranda y Priscila Minnaard.
El marplatense abadista Diego Garciarena comanda un bloque híbrido en el que convive con el evolucionista Matías Civale y la monzonista Silvina Vacarezza.
De igual modo, construyó un espacio de trabajo con los tres integrantes del bloque de la Coalición Cívica que comanda el bahíense Andrés De Leo.
En el Senado, la abadista Nerina Neumann continúa en soledad con su bloque UCR mientras que la fernandista Natalia Quintana reporta en el espacio Hechos, el núcleo parlamentario de los hermanos Passaglia que encabeza en la Cámara Alta el garrista Marcelo “chuby” Leguizamón.
La estrategia electoral que deberá encarar el partido centenario asoma como un importante desafío tomando en cuenta las diferentes posturas que asoman en los distintos grupos que componen la geografía boina blanca.
Desde Evolución y retazos del manismo avisan que no están dispuestos a sumarse a una coalición que tenga en su seno al mileísmo, mientras que el abadismo ruega por la necesidad de construcción de una amplia alianza que debería contener no solamente a los libertarios y al PRO sino también a los vecinalismos para ser plenamente competitiva frente al peronismo.
Descuentan cerca del senador nacional que el peronismo finalmente saldará sus cuitas y cerrara unificado.
El abadismo se apresuró a adelantar los tiempos institucionales y a avanzar con la nueva conducción centenaria porque sospecha que las chances de adelantar otra vez los comicios provinciales y municipales son altas.
Lo concreto, es que por el momento los dos bandos centenarios en la Legislatura continuarán actuando por separado, aunque para cuestiones puntuales como las negociaciones por la reforma política coordinarán un juego en tándem.
La instauración de la boleta única de papel en el sistema electoral bonaerense y la autonomía municipal que apunta a la descentralización de recursos son banderas que los dos sectores centenarios empujarán con fuerza en el marco del Parlamento.
También los dos espacios se muestran propensos a la continuidad de las PASO como herramienta electoral que permita elegir los candidatos en el caso de que se conforme una gran alianza: el radicalismo no desecha la idea de plantar un candidato que compita en una interna.
El otro gran actor dentro de las filas centenarias es el foro que agrupa a los 27 alcaldes boina blanca y que encabeza el rauchense Maximiliano Suescun.
Los jefes comunales hacen su juego, presionaron a los dos bloques legislativos propios para que se avance con la libre disponibilidad de los recursos del fondo municipal, y en consonancia también salieron a desmentir una alianza electoral tanto con Axel Kicillof como con el presidente Javier Milei.
Los intendentes centenarios se encuentran enrolados en su mayoría, unos 20, alrededor de la saladillense Alejandra Lordén y del tranquelauquense Miguel Fernández: los otros jefes comunales reportan en el campamento abadista.
Los alcaldes boina blanca despuntan peso territorial en el marco de la geografía centenaria pero el caudal de votos que ostentan no asoma como relevante: el único distrito de peso superior a los 100 mil habitantes es Tandil con Miguel Lunghi a la cabeza.