miércoles 01 de julio de 2026 - Edición Nº2765

Sociedad | 30 jun 2026

EL RELATO ANTI KICILLOF

"Cristina puede perder una PASO con Kicillof": la teoría que ya no es tabú

En el entorno de Cristina ya analizan cómo explicar una eventual derrota frente a Kicillof sin que erosione su liderazgo histórico. La idea es separar el resultado de una PASO del lugar que ella ocupa en la estructura del PJ.


Por: Ricardo Carossino

El peronismo discute hoy menos un programa que un método. Después de meses de cruces públicos, desplantes y comunicados cruzados, la posibilidad de una PASO entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof dejó de ser una hipótesis lejana para convertirse en el escenario que ambas tribus, en privado, dan como probable. La pregunta que recorre los despachos de La Plata y los pasillos del PJ nacional ya no es si habrá interna, sino qué le conviene a cada uno si la hay, y sobre todo, qué le conviene a Cristina Kirchner si la pierde.

De cualquier manera, lo que también se trata de buscar es una PASO nacional con todos los referentes del panperonismo, hasta incluso hay quienes vieron en la presencia de Carlos Bianco en los seminarios de gestión urbana en la provincia de Santa Fe, la búsqueda de un armado con el socialismo santafesino para dotar a su candidatura una cosmética lo más parecida posible al viejo Acuerdo Cívico y Social porque cada día crece más la idea de que para ganarle a Milei se necesita un frente lo más amplio posible.

El escenario de la gran PASO

La hipótesis de unas primarias abiertas entre el cristinismo y el kicillofismo dejó de ser un tabú. En el entorno del gobernador lo dicen sin matices: si no hay acuerdo político, "vamos todos a una PASO". Por caso lo confirmó Emilio Pérsico y en diálogo con Política del Sur, lo consideró el intendente de Morón Lucas Ghi que soporta el peso de los K en la figura de su ex jefe político: Martín Sabbatella.

Kicillof llega a esta discusión con encuestas que lo muestran por encima de Cristina en imagen positiva y, sobre todo, como el dirigente con menor techo de rechazo. Esa diferencia, sostenida en el tiempo por distintas consultoras, es el activo que el kicillofismo exhibe cada vez que se discute la oferta peronista en 2027.

Para Cristina Kirchner, en cambio, una PASO es un terreno resbaladizo. No porque carezca de estructura, sino porque la discusión ya no se da en el plano de la lealtad partidaria, donde ella es indiscutida, sino en el de la competitividad electoral, donde las mediciones le son adversas.

Una interna abierta traslada la conversación del "quién conduce" al "quién gana", y ese es precisamente el terreno donde Kicillof construyó su ventaja. Una fuente muy calificada del peronismo de la Tercera Sección Electoral, confió a Política del Sur que “la verdad es que nadie quiere ir a ver a Cristina. Ya no se la fuman más”. Esta revelación que dos años atrás parecía impensable, hoy fue incluso ratificada por un asesor ministerial bonaerense a este medio.

La táctica kirchnerista del “dedo” electoral y la saturación camporista en los gabinetes y las listas de legisladores para condicionar a los candidatos que Cristina elegía, terminaron por “cansar”, según aseguran en el kicillofismo, al peronismo apartado de la imagen histórica de la dos veces presidenta de la Nación.

Si Cristina pierde con un candidato propio

El escenario más costoso para el cristinismo es exactamente ese: ir a una PASO con una figura propia —sea Máximo Kirchner, Sergio Massa o Juan Grabois. Una fuente massista de la Primera Sección confió a PDSUR que es una de las estrategias estudiadas por Máximo Kirchner para condicionar a Kicillof: mandar a Massa por derecha y a Grabois por izquierda si hay PASO y hacerle un operativo tenaza al gobernador y así quitarle votos.

Lo que sí, piensan en el peronismo es que una derrota dejaría a La Cámpora en “la peor posición histórica”, desde que se creó. Perder la PASO no solo sería perder una elección: sería perder el argumento de fondo que sostiene la centralidad de Cristina, incluso podrían perder el relato de “Cristina proscripta”.

Eso es lo que sostienen en un ministerio bonaerense que fue consultado por este diario web y agregan que la “proscripción”, en todo caso sería la eterna crítica a Kicillof para bajarle el precio histórico a un probable triunfo.

La soñada y ansiada unidad

El otro camino tiene sus propios costos, pero son de un tipo distinto: políticos, no simbólicos. Una unidad implicaría para Cristina ceder la candidatura presidencial, a cambio de mantener cuotas de poder en el armado de listas legislativas y si lo logra, quedarse con la gobernación de la Provincia de Buenos Aires en la figura de Mayra Mendoza para que La Cámpora recupere una cuota de poder y una caja que les permita sobrevivir en la transición que vendrá.

Pero ¿dónde pierde menos Cristina si ella no gana? Tal vez la respuesta que surge es la unidad negociada, no a la derrota en una PASO. Perder una interna abierta es una derrota pública, medible, y de efecto inmediato sobre su autoridad. Ceder la candidatura dentro de un acuerdo, en cambio, le permite administrar el relato: puede presentarse como la que privilegió la unidad del espacio frente al avance de Javier Milei, conservar peso en la construcción de listas y, sobre todo, evitar el desgaste de una derrota electoral directa frente a Kicillof.

En otras palabras, a priori con la foto de hoy de la política argentina, según opinan los dirigentes consultados por Política del Sur, el peor escenario para Cristina no es resignar la candidatura presidencial, sino disputarla y perderla.

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