Por: Federico Cedarri
El ex presidente Mauricio Macri se puso el traje de fajina y viene realizando distintas bajadas al territorio bonaerense en su intento por robustecer la identidad de su espacio, y además en el marco de una cuidada estrategia que persigue marcarle la cancha al mileísmo.
Macri decidió avanzar con resolución en distintas incursiones en la Provincia en el marco de la gira denominada “El próximo paso”, un nombre enigmático que no aventura muchas precisiones por cierto del juego que esgrimirá el fundador del PRO.
Lo concreto es que Macri busca alambrar a sus dirigentes y que no suceda lo del año pasado cuando durante el ajetreado cierre de listas cuando algunos de sus principales soldados se desperdigaron hacia otra alianza con parte del radicalismo y peronismos no K.
En el intento de evitar que vuelva a repetirse una disgregación como la de entonces, el ex presidente tiene decidido visitar los distintos territorios que maneja la fuerza en la provincia para garantizar la lealtad de sus alcaldes.
Como anticipó PDS, la idea de Macri no es por el momento avanzar raudamente en una intentona que lo catapulte como candidato presidencial hacia el 2027. Tampoco pretende que sus principales soldados sean partenaire de La Libertad Avanza en la Provincia.
El macrismo entiende que la negociación por las listas durante las intermedias del 2025 fueron leoninas, sostiene que el karinismo copó los principales lugares de las boletas nacionales y provinciales replegando en demasía al PRO: como decantación los amarillos prestaron poca colaboración con la fiscalización del 7 de septiembre pasado.
Macri intenta mostrarse como un contrapeso al eje que componen el titular partidario, Cristian Ritondo, y el titular de Interior, Diego Santilli, que se muestran entusiastas respecto a la chance de encarar una alianza con los libertarios en la provincia y con el colo al frente de la oferta para la gobernación.
Más allá de las diferencias circunstanciales de estrategia electoral con Ritondo, lo concreto es que Macri cavila la necesidad de una amplia alianza antikirchnerista en la provincia, aunque para esta ocasión pretende sumar al radicalismo abadista y hasta fuerzas vecinalistas.
En este contexto, el ex presidente entiende que el PRO ocupará un rol clave en esa jugada política, además de imponer el candidato a gobernador, el colo Diego Santilli. “El colo es el que mejor mide a gobernador, si vos pones la opción de Bullrich sigue arriba el colo, Patricia tiene mejor imagen nada más pero eso no se traduce en votos”, explica a PDS una fuente amarilla que mira encuestas periódicamente.
El PRO necesita irremediablemente concurrir a los comicios de 2027 en el marco de una alianza electoral con una fórmula a la gobernación potente para no perder los distritos que comanda. En ese sentido es que se enmarca esta movida de reorganización partidaria encabezada por Macri.
También se pretende afirmar fuertemente la identidad propia, y en ese sentido ha venido manifestándose el fundador del espacio macando notorias diferencias con el gobierno nacional. El caso Adorni es uno de ellos, el ex presidente cuestionó su llegada a la Jefatura de Gabinete por falta de estatura política tiempo antes del escándalo.
En rigor, si bien el macrismo busca subirse el precio para una futura negociación con el mileísmo no romperá los lazos con el gobierno nacional: deslizan que la chance de una alianza amplia en la provincia está más latente que nunca.
De hecho y como informó PDS, el ex presidente le habría dado el visto bueno a algunos dirigentes para que comiencen a caminar la provincia por si es necesario enarbolar un candidato puro en caso de que se realice una amplia alianza opositora y el colo Diego Santilli se embandere finalmente de violeta.
El caso más patente es el de actual titular del bloque amarillo del Senado Pablo Petrecca que viene recorriendo asiduamente las distintas secciones electorales disfrazado de visitas institucionales.
Otro de los referentes del PRO que mantiene buena relación con el gobienro nacional y a la vez persiste en la lealtad al ex presidente es el marplatense Guillermo Montenegro. El ex alcalde marplatense monitorea su distrito y a la vez ejerce un llamativo bajo perfil en la Cámara Alta provincial luego del frustrado intento por llegar al Ejecutivo Nacional.
Este desaire del mileísmo al actual senador lo reafirmó dentro del campo amarillo y enfrió la posibilidad de un salto a LLA, algo con lo que se había especulado antes de que asumiera su banca en diciembre.