Por: Diego Lanese
En apenas dos meses, alrededor de 40 establecimientos gastronómicos y hoteleros de Mar del Plata cerraron sus puertas, generando la destrucción de unos 400 puestos de trabajo. Esto fue denunciado por la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (UTHGRA), que advirtió que el escenario de los últimos dos años se agravó durante los últimos meses como consecuencia de la caída del consumo, la menor llegada de turistas y la pérdida de poder adquisitivo de los salarios. La situación de la feliz no es aislada, en especial en el interior provincial.
Bahía Blanca tiene la peor desocupación de los últimos 10 años, que en ambas localidades supera los dos dígitos. En términos absolutos, la cantidad de desempleados en Bahía Blanca es de 16 mil personas, 6 mil más que el trimestre pasado. Los dos casos marcan que el flagelo del desempleo se trasladó al interior de la provincia dando hasta no hace poco se hablaba del drama del conurbano.
Según los últimos datos oficiales del INDEC la desocupación alcanzó el 7,8 por ciento en el primer trimestre de 2026 y afectó a unos 1,8 millones de personas en todo el país. El dato es ligeramente menor al 7,9 por ciento del mismo lapso de 2025. Pero en el conurbano bonaerense está un punto arriba de este promedio, lo que marca que el principal aglomerado del país empieza a sufrir la crisis laboral. el dato saliente es que la crisis se traslada, de forma acelerada, al interior bonaerense.
De acuerdo con la Encuesta Permanente de Hogares, la tasa de actividad fue del 48,6 por ciento y la de empleo llegó al 44,8 por ciento en los 31 aglomerados urbanos relevados. En números absolutos, unas 14,6 millones de personas integraron la población económicamente activa: 13,5 millones tuvieron empleo y alrededor de 1,1 millones permanecieron desocupadas.
Pero detrás de la estabilidad del promedio nacional aparecen señales más ásperas. La subocupación subió al 11,1 por ciento, con un incremento de 1,1 puntos respecto del primer trimestre de 2025, mientras que la informalidad laboral trepó al 44,2 por ciento. Entre los asalariados, el 37,9 por ciento no realiza aportes jubilatorios. Existe una especie de mito respecto de las condiciones en materia laboral en la zona del conurbano bonaerense.
La idea del “congurbano” –que une la figura del país africano y la región más densamente poblada del país –suele usarse para criticar la realidad social y económica del gran Buenos Aires, pero los datos marcan una sorpresa. En esa región, según el INDEC, la desocupación llegó al 8,7 por ciento, casi un punto por encima de la media nacional. La tasa de actividad fue del 49 por ciento, el empleo alcanzó el 44,8 por ciento y la subocupación se ubicó en 11,3 por ciento. El dato aparece en un contexto de fuerte deterioro en sectores sensibles al consumo interno.
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— INDEC Argentina (@INDECArgentina) June 22, 2026
Las tasas de actividad, empleo y desocupación se ubicaron en 48,6%, 44,8% y 7,8% en el 1° trimestre de 2026, respectivamentehttps://t.co/H6I4TCJTQU pic.twitter.com/19lzqGYvTF
Sin embargo, la situación de la crisis del empleo se sintió en los principales aglomerados bonaerenses. Bahía Blanca-Cerri registró una desocupación del 10,1por ciento, la más alta entre los centros provinciales medidos por el INDEC. San Nicolás-Villa Constitución llegó al 10,4 por ciento, en una zona donde pesa la crisis metalúrgica.
En Mar del Plata, el desempleo pasó del 6 al 9,3 por ciento frente al primer trimestre de 2025, aun cuando el período incluye la temporada alta. El cuadro se agravó por un verano con 130 mil visitantes menos que en 2025, menor consumo per cápita, dificultades en el sector pesquero y despidos en la industria textil, con firmas como Mauro Sergio entre los casos mencionados. Además, trabajadores del frigorífico San Telmo (ex Sadowa) de Mar del Plata que habían sido reincorporados en febrero (tras ser despedidos el año pasado) se volvieron a quedar sin trabajo en las últimas horas, según denunció Sindicato de la Carne.
Como consecuencia de la caída de la faena que se registra desde principios de año con casi nulas actividades vinculadas a la carne, a un total de 15 operarios se le prohibió el ingreso a la planta y ahora están a la espera del telegrama de despido. La empresa viene arrastrando problemas desde el año pasado, cuando alrededor de 50 personas fueron cesanteadas.
En el Gran La Plata, la desocupación fue del 7,8 por ciento, igual que el promedio nacional, pero con una subocupación del 18,2 por ciento, muy por encima del 11,1 por ciento nacional. Además, el 23,8 por ciento de los ocupados demandaba otro empleo.
El informe del Centro de Estudios sobre Trabajo y Desarrollo de la Universidad Nacional de San Martín, elaborado por Matías Maito, también discutió la idea de una supuesta “desconurbanización” del empleo. El trabajo, titulado “Argentina, ¿entre dos realidades? La nueva geografía del empleo bajo el modelo de Milei”, concluyó que casi dos tercios de los departamentos del país destruyeron empleo privado registrado entre septiembre de 2023 y septiembre de 2025: 318 sobre 498. Según ese relevamiento, el AMBA perdió más de 60 mil puestos privados registrados en términos absolutos, aunque la caída proporcional fue más intensa en otras regiones.
“Ni el AMBA es la región donde la crisis de empleo adquiere la mayor virulencia ni el interior es un todo homogéneo donde el empleo crece”, sostuvo el informe. En la provincia de Buenos Aires, el CETyD identificó impactos diferenciados. San Martín y Pilar aparecieron entre los distritos afectados por la crisis industrial, mientras que Zárate fue señalado como una ciudad intermedia golpeada por la caída del empleo fabril. En contraste, Arrecifes, Salto, Rojas, Trenque Lauquen y Pehuajó mostraron mejor desempeño relativo por su vínculo con la agroindustria.
La destrucción del empleo es generalizada a nivel nacional, pero golpea con más fuerza a los sectores intensivos en trabajo.
— Pablo J. López (@PabloJ_LopezOK) June 19, 2026
La industria y la construcción concentran las mayores pérdidas, evidenciando el deterioro del entramado productivo. pic.twitter.com/6LVaEkY9tS
Los datos de la Secretaría de Trabajo de la Nación correspondientes a marzo de 2026 profundizan ese cuadro. El empleo asalariado privado cayó 1,5 por ciento interanual en el país, equivalente a 96.700 puestos menos. En Buenos Aires, el retroceso fue del 1,7 por ciento: la Provincia pasó de 1.984.600 asalariados privados registrados en marzo de 2025 a 1.951.000 en marzo de 2026. La pérdida fue de 33.600 empleos formales en doce meses. El ministro de Economía bonaerense, Pablo López, vinculó esos números con el rumbo económico nacional. “Otro mes de caída del empleo registrado en provincia de Buenos Aires y en todo el país.
10 meses consecutivos sin crecimiento del empleo registrado”, afirmó. También sostuvo que desde noviembre de 2023 “fueron expulsados más de 216 mil asalariados privados” y remarcó que, por su impronta industrial, “la provincia de Buenos Aires explica el 36 por ciento de la destrucción”. En su diagnóstico, el funcionario planteó que la economía opera de manera dual: agro, minería y energía entre los sectores favorecidos; industria, construcción y comercio entre los perjudicados. “La otra gran fragilidad del modelo económico nacional es el empleo”, advirtió López.