jueves 11 de junio de 2026 - Edición Nº2745

Gremiales | 11 jun 2026

PARITARIAS 2026

Gremio Sanitario declaró la “alerta y movilización” por fracaso de la discusión salarial

Desde la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad Argentina (FATSA) repudiaron la falta de mejora en la oferta salarial, y alertaron de los problemas que puede traer al sistema de salud un conflicto con el personald e clínicas y sanatorios.


La negociación paritaria de la Sanidad atraviesa uno de sus momentos más delicados. Luego de más de dos meses de reuniones sin avances concretos, la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad Argentina (FATSA) declaró el estado de alerta en todo el sector y endureció sus cuestionamientos hacia las cámaras empresarias por la falta de una propuesta salarial. A través de un comunicado, la organización sindical sostuvo que la crisis que atraviesa el sistema de salud no puede seguir siendo utilizada como argumento para justificar la ausencia de respuestas a quienes sostienen diariamente la atención en clínicas, sanatorios y establecimientos asistenciales.

 

“Después de dos meses de negociaciones, las empresas continúan sin presentar una sola propuesta salarial que permita recomponer los ingresos de las trabajadoras y los trabajadores del sector”, señaló la federación que conduce Héctor Daer. El documento refleja el creciente malestar sindical frente a una negociación que permanece estancada. Según planteó FATSA, mientras las empresas exigen cada vez más esfuerzo y compromiso al personal de salud, se niegan sistemáticamente a discutir una mejora salarial que permita recuperar el poder adquisitivo perdido.

La advertencia llega apenas días después de se informara sobre el freno en las conversaciones paritarias y el fuerte reclamo de la federación hacia los empleadores. En aquella oportunidad, el gremio ya había alertado que la falta de acuerdos amenazaba con profundizar la crisis que atraviesa el sector y había resumido su posición con una consigna contundente: “Sin salarios no hay salud”.

 

Lejos de destrabarse, el conflicto parece haberse agravado. En su nuevo pronunciamiento, FATSA sostuvo que los trabajadores no pueden convertirse en la variable de ajuste de un sistema que también enfrenta problemas de financiamiento y responsabilizó a los empresarios por trasladar el peso de la crisis sobre quienes trabajan. “Con salarios cada vez más deteriorados, se profundiza el desfinanciamiento del sistema, se debilitan los equipos de salud y se pone en riesgo la calidad de la atención”, advirtió la organización.

 

Asimismo, el gremio rechazó que las dificultades económicas de las empresas sean descargadas sobre los salarios del personal sanitario. En ese sentido, sostuvo que si los recursos provenientes de financiadores como el PAMI, las prepagas u otros actores resultan insuficientes, los reclamos deben dirigirse a esos sectores y no a los trabajadores. La declaración de estado de alerta fue acompañada por pronunciamientos de distintas filiales, entre ellas ATSA Buenos Aires, que reclamó una propuesta salarial urgente y remarcó que los trabajadores no aceptarán ser la variable de ajuste de la situación que atraviesa el sistema.

 

La paritaria sanitaria se da en momentos que la incertidumbre económica en la Argentina continúa en niveles elevados, pese a la desaceleración de la inflación y a la estabilización de algunas variables macroeconómicas. Un informe de la Universidad Católica Argentina (UCA) advirtió que el deterioro del mercado laboral comenzó a ocupar un lugar cada vez más relevante entre las preocupaciones de la población.

 

Según el Índice de Incertidumbre Económica de la UCA, el indicador se ubicó en 55 puntos durante mayo y profundizó la tendencia ascendente registrada en los últimos meses. El relevamiento mide la percepción de riesgo e incertidumbre económica a partir del análisis de conversaciones públicas sobre economía en canales argentinos de YouTube. El dato implica que, por cada 10 mil palabras analizadas en esas conversaciones, 55 estuvieron asociadas a conceptos vinculados con la incertidumbre. El índice volvió a subir después de haber perforado el umbral de los 50 puntos en enero, cuando había alcanzado el nivel más bajo desde 2020.

La política continúa como la principal fuente de incertidumbre económica, con el 30 por ciento de las menciones relevadas. Ese nivel se mantiene en valores similares a los observados durante el período electoral de la segunda mitad de 2025. Sin embargo, el dato que encendió nuevas señales de alerta fue el avance del empleo como factor de incertidumbre. De acuerdo con el informe, la preocupación por el mercado laboral concentró el 22 por ciento de las menciones y mostró un crecimiento sostenido durante los últimos meses.

 

La evolución se da en un contexto de fragilidad del empleo privado registrado. Según datos oficiales citados en el relevamiento, entre noviembre de 2023 y marzo de este año se perdieron 26.448 empresas empleadoras, una caída equivalente al 5,2 por ciento del total. En paralelo, el empleo cayó en 205.680 puestos en empresas privadas y en 12.924 puestos en casas particulares entre noviembre de 2023 y febrero de este año. En el último año, el empleo formal privado retrocedió en 99.471 puestos, mientras que se destruyeron 14.203 empresas.

 

El informe también marcó un cambio en la composición de las preocupaciones económicas. La inestabilidad económica perdió peso relativo y descendió al 21 por ciento de las menciones, lejos del 32 por ciento que había registrado en enero de 2024, tras el cambio de gobierno. Aun así, la incertidumbre se mantiene por encima de varios promedios históricos recientes. Los 55 puntos registrados en mayo quedaron tres puntos por debajo del promedio observado durante la presidencia de Javier Milei y cinco puntos por debajo del promedio de la gestión de Alberto Fernández.

 

No obstante, el nivel actual sigue siendo más alto que el promedio registrado durante el gobierno de Mauricio Macri, cuando el indicador fue de 46 puntos, y también supera los valores observados durante el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner, con un promedio de 36 puntos. Para la UCA, estos datos muestran que, aunque algunos indicadores económicos mejoraron respecto de los últimos años, todavía persiste una percepción extendida de dificultad para anticipar las condiciones futuras de la economía.

 

El informe advierte que la incertidumbre no solo refleja un clima de opinión, sino que también puede tener impacto directo sobre la actividad económica. Cuando aumenta la dificultad para prever el futuro, las familias tienden a postergar decisiones de consumo y las empresas reducen proyectos de inversión, especialmente aquellos de largo plazo. Ese escenario vuelve más complejo el proceso de recuperación económica, porque combina una mejora parcial de algunas variables con señales persistentes de deterioro en el mercado laboral.

 

La preocupación por el empleo aparece así como uno de los factores centrales para medir el humor económico de los próximos meses. La evolución de los puestos de trabajo, la cantidad de empresas empleadoras y la capacidad de recomposición de los ingresos serán claves para determinar si la estabilización macroeconómica logra traducirse en alivio concreto para los hogares.

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