lunes 08 de junio de 2026 - Edición Nº2742

Nación | 8 jun 2026

POLÍTICA Y ROCK EN EL VELATORIO DEL INDIO

Dios le tiró un muerto a Milei

Mientras el Gobierno cerraba puertas, la vicepresidenta se solidarizaba con el dolor de los fans y el peronismo resolvía en horas lo que meses de internas no pudieron. Ferraresi, de licencia, quedó como héroe. El velatorio del Indio fue un hecho político al que Milei no quiso asistir.


Por: Ricardo Carossino

Hay presencias que incomodan, pero en este caso fue una reciente ausencia. También hay muertos que facilitan la política y otros, la complican. Carlos "el Indio" Solari fue, en vida, una presencia difícil de encajar: demasiado masivo para ignorarlo, demasiado crítico para abrazarlo. En la muerte, resultó todavía más incómodo y  complicado y eso empieza a convertirlo en un caso atípico.

Muchos creen, sueñan, esperan, imaginan que nace una leyenda, otros arriesgan que nace un mito. Los jueces supremos de la historia y el tiempo, dictaminarán si el líder de Los Redondos puede meterse en el mismo pedestal de Gardel, Eva y Maradona. Esto recién empieza. Muchos otros trataron de estar con estas tres figuras en el mismo sofá, pero murieron en el intento. Muertos seremos todos, leyendas, unos pocos y mitos, casi nadie.

El cantante es incómodo de muerto porque la relación entre Solari y el oficialismo fue de abierta hostilidad. En mayo de 2024, en una entrevista radial, el músico había sostenido que "hay un loco de Presidente" en referencia a Milei, y que nunca imaginó que "un tipo con una motosierra" pudiera ganar una elección.

Esas palabras sellaron cualquier posibilidad de un gesto institucional genuino ante su muerte. Ni Milei, ni Karina Milei, ni ningún ministro emitió declaraciones durante el viernes del fallecimiento. El silencio fue la primera respuesta del poder. Pero lo cierto es que la peor opositora al Presidente se pronunció sin demora. La vicepresidenta, Victoria Villaruel envió coronas del Senador Nacional solidarizándose con los fans doloridos. 

Política del Sur conversó brevemente con dirigentes tanto de La Libertad Avanza, que si bien admitieron el contratiempo político, consideraron que “para las elecciones falta mucho tiempo” como de las líneas del intendente Jorge Ferraresi, quienes opinaron que al jefe del peronismo de Avellaneda le llovió una ayudita del cielo para hacerse conocer.

En tanto un asesor ministerial de la gobernación bonaerense, fue muy cauto al momento de analizar algún rédito político electoral para Axel Kicillof: “No creo que esto le reporte mucho porque los ricoteros no expresan lo mismo del Indio en cuanto a la visión política”. Pero desde luego, la gobernación se encargó de mostrar toda su logística en cuanto a Seguridad y Salud.

La pregunta del millón es porque el velorio, si tanto lo quería Máximo Kirchner no se hizo en Lanús o en Quilmes donde gobierna La Cámpora. Un aliado a los Kirchner de otro municipio K (Hurlingham) dejó entrever que si salía algo mal y a alguien se le ocurría desmadrar el velorio, la factura la iba a tener que pagar el gobernador y por eso habría preferido resguardar a Julián Álvarez y Mayra Mendoza.

Pero todo salió bien y quienes se sentaron a esperar alguna noticia de “quilombo”, un “pogo que la pudra”, “borrachos y drogados” o gente haciendo sus necesidades en la calle para inundar el universo web con esas imágenes, terminaron decepcionados. Incluso, opositores a Ferraresi salieron a transmitir un supuesto malestar de vecinos que nunca terminó de comprobarse de manera fehaciente, con lo cual no quita que haya habido gente malhumorada por el hecho político social que pasó frente a sus casas.

Una ricotera, en la marcha velatoria se refirió al asunto y fue muy categórica: “Que se metan el Congreso en el orto”, pero sin quererlo terminó usando el mismo concepto y los mismos términos del presidente cuando se enoja con el Legislativo: “Es una cueva de chorros y putas”.

Quien quiera ver una tendencia electoral con la muerte del Indio, quizás se apresure, porque habrá que ver quien puede capitalizar tan heterogénea cantidad de pensamientos, que como este caso, también se codean con el discurso de la antipolítica.

Desde luego que desde el primer momento que se conoció el fallecimiento, el cruce de chicanas se puso al día, como quien subió una foto de Cristina y Solari juntos pretendiendo que esa imagen “le duele a los fachos” (quizás no les duela tanto, sobre todo porque ganaron dos elecciones y aún son competitivos).

No faltó el humor por supuesto: “El día que muera Milei, se velorio se hará en el CEAMSE”. Dicho sea de paso, en esta el Chiqui Tapia se quedó en el banco y no pudo intervenir, sabiendo incluso que se barajaron varios estadios para la despedida de sus fans.

No faltó la supuesta foto de Evita con el Indio, el homenaje de Madres, Abuelas e HIJOS, los dos apellidos de las represiones de Bullrich: Grillo y Maldonado y desde luego, la oposición al peronismo que tiene la increíble tendencia de emparentar cualquier manifestación popular con el kirchnerismo, con lo cual terminan subiéndole el precio a un espacio político que fuera de algunos Municipios que gobiernan, difícilmente convoquen tanto como quieren hacerlo parecer. Pero para la derecha existe el riesgo kuka cuando les sirve o el ciclo K está agotado cuando los necesitan para otro debate, sin que terminen nunca de aclarar si los K viven o están muertos.

Lo cierto es que cuando el ruido popular se hizo imposible de ignorar, la Casa Rosada descartó la posibilidad de que el velatorio se realizara en la sede del Ejecutivo o en el Congreso de la Nación, aduciendo que "no estaban dadas las garantías". Funcionarios salieron a ofrecer Tecnópolis —un predio que paradójicamente está en proceso de privatización— pero según la versión oficial, la familia no respondió a ninguna de las dos alternativas, y la propuesta llegó tarde y a destiempo.

En el entorno de La Libertad Avanza circularon lecturas diversas: algunos destacan que Milei nunca tuvo simpatía por Solari ni por lo que representa; y otros, sobre todo aliados, creen que muchos de los jóvenes pobres del Conurbano que lo votaron en 2023 son ricoteros y que habría que haber mostrado algo más de sensibilidad. Una fisura interna reveladora.

La incomodidad del Gobierno tuvo un espejo preciso en el peronismo, aunque de signo opuesto. Lo que quedó demostrado es que la pelea dentro del PJ es por lugares en las listas del 2027 y que después de que se midan el cinturón “a ver quién lo tiene más largo”, es muy posible que todos se abracen y canten juntos la marcha.

La primera conclusión política fue que el peronismo estuvo rápido de reflejos para captar la magnitud del acontecimiento, dejó de lado las diferencias y se mostró activo para ponerse al hombro la organización de un evento que todos imaginaban que sería caótico.

El instrumento de ese giro fue el que hasta ahora parecía improbable: Máximo Kirchner y Axel Kicillof quebraron una incomunicación que acumulaba siete meses y medio, desde la noche del 26 de octubre de 2025, el escenario de la derrota en las elecciones legislativas nacionales.

En la práctica, Máximo Kirchner consolidó el vínculo con el cantante en los últimos tiempos y fue quien tomó la iniciativa de articular la despedida. Intentó primero con el estadio de Racing Club, pero no contó con el acuerdo de Diego Milito. Y así, todo terminó bajo el ala del intendente de Avellaneda.

Un detalle no menor: Ferraresi, que sueña con ocupar el sillón de Kicillof en La Plata (muy criticado por la oposición y por algunas líneas internas del PJ local, está de licencia, y esa es otra ausencia que incomoda a muchos). Sin embargo, por control remoto, puso a disposición las instalaciones del Polideportivo Gatica.

Kirchner llamó a Ferraresi a pesar de que se odian con lo cual, el Indio, aún muerto, logró lo que meses de negociación política no habían conseguido: sentar en la misma mesa a sectores del peronismo que no quieren ni dirigirse la palabra.

De esta manera, Ferraresi que después de su licencia empezará con su campaña para gobernador, consiguió publicidad extra que le cayó del cielo. Una manito importante del líder ricotero.

Ahora el candidato a gobernador, quedó sorpresivamente como el arquitecto silencioso de la mayor despedida popular de la historia del rock argentino, en una jornada que congregó a más de un millón de personas en las calles de Villa Domínico, y que el Gobierno nacional de Javier Milei no supo ni quiso acompañar.

Cristina Kirchner, desde su domicilio donde cumple prisión domiciliaria, se manifestó en X con la frase "Vivir solo cuesta vida", recuperando un verso icónico y ocupando simbólicamente el lugar que el Estado nacional había dejado vacante.

Pero la paradoja central del fenómeno es que esa multitud no era, necesariamente, kirchnerista. La comunidad que se reunió en Avellaneda compartió símbolos, referencias y emociones, pero no necesariamente una conducta electoral uniforme. El sociólogo Pablo Semán fue enfático: "Algunos de los que están ahí habrán votado a Milei y otros lo van a volver a votar".

El Indio Solari fue, en su despedida, lo que fue en su vida: una fuerza que ningún poder pudo administrar del todo. Molestó al Gobierno con su ausencia institucional. Tensionó al peronismo con una unidad prestada y circunstancial. Y dejó flotando una pregunta que la política argentina todavía no sabe responder: ¿de quién es esa multitud?

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