Javier Milei fue claro al definir a la casta política como aquellos que ocupan cargos públicos para proteger sus propios privilegios. Esa definición aplica perfectamente a las dos décadas de bipartidismo local que entregaron el municipio como botín de guerra, y que en 2023 empeoró tras el desembarco de Julián Álvarez, mientras que a nivel provincial Axel Kicillof repetía la misma fórmula.
Hablemos sin eufemismos: el municipio de Lanús fue convertido en una maquinaria de clientelismo político. En la gestión anterior sumaron 150 cargos políticos, a eso hay que sumar los más de 400 cargos políticos incorporados por Julián Álvarez desde diciembre de 2023 que no respondieron al mérito ni a la idoneidad, sino a la lealtad partidaria con La Cámpora de Lanús. ¿Vinieron a cambiar las cosas? No, vinieron a empeorarlas.
Y mientras el intendente dilapida recursos en festivales y en pintar la ciudad celeste, las verdaderas prioridades de los vecinos siguen ignoradas: la inseguridad, las calles destruidas y la basura acumulada.
Hoy, los lanusenses de bien pagan las consecuencias del germen de la casta política que se retroalimenta sin pausa del tesoro municipal y el derroche como política de gobierno local es la síntesis más honesta de estas dos décadas de fracaso compartido.
Desde cada rincón de nuestra ciudad los vecinos aprendimos a vivir con miedo, con calles destruidas, basurales a cielo abierto y alumbrado público que no funciona, donde los comerciantes se ahogan bajo una presión tributaria municipal que los aplasta.
Desde el emprendedor hasta el dueño de la PyME con más trayectoria, que lograron sobrevivir a la cuarentena más larga del mundo y a la inflación heredada de Alberto Fernández, pero que hoy no pueden sostenerse frente a un municipio que cobra millonadas a través de sus tasas municipales sin retribución a cambio.
Las obras se inauguran dos y hasta tres veces sin que nadie rinda cuentas claras. Esto no es una novedad de la actual gestión: es la continuidad del fracaso. Repito: Todos los partidos que gobernaron Lanús en las últimas dos décadas tienen responsabilidad en este desastre. Julián Álvarez simplemente lo acrecentó ¿o acaso el curro de las fotomultas no es también un claro ejemplo?
Tenemos un plan concreto: lo que se necesita en Lanús es orden y firmeza, que se persiga a los delincuentes hasta debajo de sus camas de ser necesario, porque la única forma es aplicando mano dura para que los vecinos de Lanús podamos vivir en libertad. Es cuestión de terminar con el despilfarro y dar lugar a las prioridades: que la ciudad sea segura, transitable y limpia.
Hoy, La Libertad Avanza es la verdadera y única oposición al kirchnerismo en Lanús. A diferencia de otros espacios, nuestro partido está compuesto en su totalidad por vecinos oriundos del distrito, sin compromisos que honrar con socios políticos ni de acá ni de Puerto Madero.
El kirchnerismo en Lanús está llegando a su fin. La Libertad Avanza llegó para quedarse.