“Es una ley que tiene un espíritu de promoción de la salud”, aseguró a Política del Sur la Licenciada en Nutrición Denisse Reynoso Peitsch, al rechazar la intención del Gobierno de avanzar con la Ley de Etiquetado Frontal, que propone, entre otras cosas, sellos negros para alertar por la cantidad de sodio o calorías.
Reynoso explicó que esta ley sufrió de “mucho lobby industrial y empresarial” porque se trata de una regulación que facilita información y advierte de excesos de nutrientes que podrían ser peligrosos para la salud. Con lo cual, consideró que “es y no es novedad” la posible derogación. “Lo que queremos promover desde el Colegio de Nutricionistas y muchas organizaciones académicas, es un mensaje lo más claro posible de que, en realidad, más allá de los sellos, atentan con el derecho a la información”, remarcó Reynoso.
Asimismo, la nutricionista hizo hincapié en que no hay que “demonizar” los sellos o los productos. “La idea es que cuando esto se hace legible y claro a la población en el paquete, la persona tenga esa posibilidad de saber que lo está eligiendo con esa información certera”, afirmó. Y sostuvo que a quienes más les preocupa el etiquetado, es a aquellos que deben desarrollar un producto “lleno de sellos" ya que eso puede generar resistencia para el consumidor.
La ley de etiquetado frontal "busca promover una alimentación saludable, por eso es tan importante conservarla, mejorar todos los aspectos que tenga que mejorar y seguir desarrollando, profundizando, incluso corrigiendo si hay algo que se necesita corregir. La derogación no es el camino”, subrayó Reynoso. En esa línea, explicó que los productos ultraprocesados son aquellos que tienen más componentes que agregan más procesamientos al producto final y que “lo terminan convirtiendo en un alimento que no está bueno para la salud”.
En línea con lo anterior, Reynoso reconoció que son estos productos los que “en algún punto nos están haciendo un poco más fácil el tiempo, la vida. Todo se hace un poco más sencillo y más rápido para poder seguir”. Destacó que suele ocurrir que, en momentos de crisis económica, como la actual, las personas “van hacia los productos ultraprocesados” porque se convierten en los más accesibles para el bolsillo. “A veces es muy angustiante porque uno quiere salir de eso pero lo otro es más caro y quizás lleva más tiempo”, observó.
Y remarcó que los profesionales nutricionistas buscan otras posibilidades y dan ideas para hacer más prácticas las comidas para la vida cotidiana y “darle un poco de batalla” aunque reconocen que en contextos económicos adversos es más difícil.
Finalmente, Reynoso subrayó que “estos momentos de derogación de leyes importantes de protección, son problemas futuros inmediatos de mediano y largo plazo, para los cuerpos, para el sistema de salud, para la vida de la población y es transversal a cualquier cuestión de salud”. “Como profesional de la salud, siempre digo que hay que volver a las raíces familiares, a las recetas familiares. No demonizar los alimentos, sino medirlos y asumir la alimentación como también un punto de encuentro y de sociabilización también, muy importante”, cerró.