Por: Federico Cedarri
El PRO bonaerense busca recomponerse en el tablero electoral bonaerense y es en ese sentido que profundiza el trabajo territorial especialmente en los sitios donde es gobierno.
Los amarillos manejan una docena de intendencias a lo largo y ancho de la geografía bonaerense y descuentan que si no logran compactar una buena oferta electoral para la gobernación asoma complejo el panorama en la búsqueda de retener esos distritos.
En rigor, hoy los principales dirigentes bonaerense encabezados por Cristian Ritondo miran de reojo los movimiento políticos de Mauricio Macri respecto a su pendular relación con el gobierno de Javier Milei y una eventual candidatura presidencial para el 2027, pero despuntan el convencimiento de que más allá de esas cuestiones en la provincia debe conformarse un alianza anti K para quedarse con la gobernación.
En ese sentido y como viene informando PDS, suben las acciones del “colo” Diego Santilli como una especie de comodín y síntesis entre el macrismo y mileísmo.
Si bien Santilli es considerado todavía como un propio dentro de las filas del PRO bonaerense, su presencia en el acto de lanzamiento de La Libertad Avanza en Suipacha con Karina Milei y Sebastián Pareja hizo ruido puertas adentro en el macrismo.
No obstante, dirigentes ritondistas deslizan ante este medio que el principal objetivo del PRO en el marco de la provincia de Buenos Aires pasa por reeditar una alianza electoral con el mileísmo.
Ya hablan de incorporar a ese armado a sectores ligados al radicalismo abadista e intendentes alineados en el foro de alcaldes centenarios que se manejan equidistantes dentro de la interna boina blanca.
Lo cierto es que el disgusto de algunos dirigentes amarillos con Santilli por su acercamiento al mileísmo, más allá de que forma parte del gabinete nacional, hace que algunos amaguen hasta con la chance de que el espacio amarillo pueda presentar un candidato propio.
En ese sentido es que desde el PRO legislativo mantienen innata la posibilidad de no votar en el Parlamento bonaerense una derogación de las internas abiertas: sostienen que esta instancia podría acercar otras fuerzas políticas y sumar músculo para enfrentar al peronismo.
También sospechan en el PRO que el gobierno de Axel Kicillof jugará nuevamente la carta del adelantamiento de los comicios provinciales.
De hecho, sectores de radicalismo también coquetean con la posibilidad de plantar un candidato que participe de una gran interna opositora.
Más allá de estos movimientos preliminares, en el PRO sostienen cada vez con más ahínco que deben embaucarse en una gran alianza electoral hacia el 2027.
Esta vez aseguran que no se permitirán escisiones como sucedió con algunos dirigentes, entre ellos el juninense Pablo Petrecca que encabezó la oferta de Somos Buenos Aires en la Cuarta: “Esta vez hay que ser maduros y hacer política en serio si queremos ganar la provincia”, afirma un fuente legislativa amarilla a este portal.
En el PRO son plenamente consientes de que espacios desperdigados dentro del campamento opositor terminarán por hacerle el juego al kirchnerismo.
Es aquí que asoma con nitidez la idea de conformar una espacie de Juntos por el Cambio vintage que no solo involucre al PRO y mileísmo sino también a radicales, vecinalistas y hasta la Coalición Cívica.
Piensa en el PRO que la zanahoria para acercar a las demás estructuras políticas como los lilitos y el abadismo pasa por genera una gran interna con distintos candidatos de cada espacio, algo que por el momento rechaza el mileísmo.
Si bien hay una chance concreta de avanzar con la una fórmula compuesta por un referente del PRO y otro libertario, se maneja la hipótesis de Santilli- Pareja, en las mediciones que tienen sobre la mesa aparece el factor Bullrich.
En rigor, en zonas del Gran Buenos Aires y las principales metrópolis del interior provincial la principal preocupación de los bonaerenses es la inseguridad, y es allí donde asoma con nitidez el nombre de la actual senadora por sobre los demás dirigentes como la más capacitada para enfrentar esa problemática.
De hecho, el “colo” Diego Santilli aparece en esas encuestas bastante relegado en la consideración de los bonaerenses en el ítem que interroga quién podría solucionar el flagelo de la inseguridad: despunta en un lejano quinto lugar detrás la propia Bullrich, Victoria Villarruel, nadie y no se´.
Aunque por el momento la ex ministra de seguridad nacional mantiene un vínculo tirante con el karinismo, sus buenas mediciones en las encuestas podría motivar una reconsideración de los futuros pasos en la estrategia bonaerense.