El importante operativo realizado por la Policía Federal en la conocida feria de Larroque, ubicada entre Banfield y Villa Centenario, continúa generando repercusiones. Tras el procedimiento, que derivó en el secuestro de mercadería falsificada valuada en más de 95 millones de pesos, una persona que estuvo presente durante los allanamientos aportó a Política del Sur detalles inéditos sobre el alcance de las actuaciones.
Según la fuente, que pidió expresamente mantener su identidad en reserva, los procedimientos no se limitaron a la feria de Larroque.
“También fueron allanadas las ferias de Turdera y Punta Mogotes de La Salada”, aseguró.
La misma persona explicó que desde la administración de los predios comerciales existen cláusulas contractuales que prohíben expresamente la comercialización de productos falsificados o que infrinjan derechos de marcas registradas.
“Nosotros alquilamos los locales. Dentro de las cláusulas del contrato figura que no se pueden vender productos ilegales o los llamados ‘de marca’ porque eso es un delito. Ahora, después el comerciante, que también tiene locales en otras ferias, en su puesto vende lo que él quiere. Nosotros no somos peritos de la variada gama de productos que se venden en nuestro outlet”, sostuvo.
De acuerdo con el testimonio recogido por este medio, uno de los aspectos que más llamó la atención durante los procedimientos fue el especial interés de los inspectores por los locales que comercializaban termos metálicos.
La preocupación por la comercialización de estos productos no es nueva. Días atrás, durante una entrevista concedida a LN+, el responsable comercial de Lumilagro, Carlos Bender, advirtió sobre el impacto que tiene el ingreso irregular de termos de acero al mercado argentino.
“Todo lo que es contrabando es dañino para la actividad industrial y comercial”, sostuvo Bender en declaraciones televisivas.
En ese contexto, señaló que Bolivia, un país de aproximadamente 12,5 millones de habitantes y sin una fuerte tradición vinculada al consumo de mate, importó más de cuatro millones de termos de acero provenientes de China a precios considerablemente bajos.
“Obviamente esos termos no quedaron en Bolivia y la mayoría entraron a Argentina”, afirmó.
El directivo de Lumilagro también manifestó su preocupación por la calidad de algunos de esos productos al advertir que parte del acero utilizado ingresaría bajo categorías como “acero chatarra” o “material inclasificable”, sin las certificaciones necesarias para su utilización en artículos destinados al contacto con alimentos y bebidas.
Las declaraciones de Bender cobran especial relevancia a la luz de los procedimientos realizados durante el fin de semana, ya que, según la fuente consultada por Política del Sur, los inspectores dedicaron especial atención a los puestos que comercializaban este tipo de productos.
Mientras avanza la investigación judicial, los procedimientos realizados en las ferias de Larroque, Turdera y Punta Mogotes volvieron a poner sobre la mesa el debate sobre la comercialización de mercadería falsificada, el contrabando y los mecanismos de control en algunos de los principales centros comerciales informales del conurbano bonaerense.
Las actuaciones continúan bajo la órbita de la Justicia Federal y no se descartan nuevas inspecciones en otros predios feriales de la región.