Por: Diego Lanese
Por varios días, las clínicas de la región patagónica sólo atendieron urgencias a afiliados del PAMI. Ante los problemas para cobrar las prestaciones, los establecimientos decidieron la madia, que no es aislada, todo lo contrario.
Desde que comenzó el año, la obra social nacional sufre un brutal recorte, que afecta a todos los sectores. “El circuito de pago está roto”, repiten farmacéuticos, distintos profesionales y dueños de establecimientos, que está en una situación de “extrema vulnerabilidad” por la asfixia financiera.
Según un reciente análisis de los datos de la entidad nacional, la deuda se sigue agrandando, y hoy alcanza los 500 mil millones de pesos. Esto se profundizó porque los gastos vinculados a las prestaciones cayeron más del 40 por ciento, lo que profundiza la situación de crisis. Esto deja a jubilados y pensionados en una situación muy alarmante, casi de abandono, como denunciaron distintos organismos.
El caso más dramático está vinculado a los medicamentos, donde la reducción de las recetas dispensadas por PAMI se redujo un 25 por ciento, vinculadas a razones económicas. La caída del valor de las jubilaciones y la recaudación impositiva aporta a esta situación: En diciembre de 2024 el gobierno libertario eliminó el Impuesto PAIS, que aportaba el 28 por ciento de su recaudación al PAMI.
El agujero que dejó esa decisión se cubrió parcialmente en 2025 con transferencias del Tesoro.
En 2026 esa compensación desapareció. En el primer trimestre del año el Tesoro transfirió al PAMI 0,2 billones de pesos, frente a 0,5 billones en el mismo período de 2025. “En marzo no transfirió nada”, denunciaron.
El reciente informe realizado por el Instituto de Estudios y Formación (IEF) de la CTA Autónomo puso de manifiesto el problema de financiamiento que existen en el PAMI, que desde el comienzo de año está sufriendo el ajuste de sus recursos.
“La deuda acumulada con médicos, clínicas, sanatorios y farmacias llegó a 500 mil millones de pesos”, aseguro el trabajo, al que tuvo acceso Política del Sur. Esa red es “el sistema de salud real de seis millones de jubilados: los lugares donde gestionan sus turnos, retiran sus medicamentos, se internan, se operan”.
Cuando el PAMI dejó de pagar, esa red “empezó a desmoronarse”. Así, la Federación de Clínicas Bonaerenses advirtió el 1° de abril en una carta al titular del PAMI Esteban Leguízamo que era urgente recomponer el circuito de pagos. “Nadie respondió hasta que el conflicto se volvió imposible de ignorar”, resaltó el informe.
Además, se conformó que en el primer trimestre de 2026 “las prestaciones del PAMI cayeron 41,3 por ciento en términos reales respecto al mismo período del año anterior”.
La Oficina de Presupuesto del Congreso lo registró con una precisión que no deja dudas: “fue el rubro del gasto primario con mayor incidencia negativa de toda la Administración Nacional, y su nivel de ejecución —16,9 por ciento del crédito asignado— fue el más bajo de todas las prestaciones sociales.
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El impacto en las farmacias fue el más crítico, según el IEF. “Los medicamentos oncológicos y para enfermedades crónicas —aquellos que no admiten interrupciones— fueron los primeros en escasear”, denunciaron.
Además, recordaron que las farmacias de barrio dependen del flujo de pagos del PAMI para sostener su crédito con las droguerías: cuando ese flujo se corta, el crédito se corta.
“Una de cada cuatro recetas dejó de dispensarse por razones económicas”, resaltó el trabajo. “La cadena de pagos está rota”, le dijo a Política del Sur un dirigente del Colegio de Farmacéuticos de la provincia de Buenos Aires, que aseguró que ya en noviembre del año pasado comenzaron a darse los primeros retrasos.
Desde la entidad recordaron que el problema fundamental es que el pago de las recetas “se hace a casi 90 días, mientras que las farmacias pagan sus medicamentos cada semana”.
Este desfasaje se profundizó este año, generando enormes problemas para sostener la atención. A esto se le suma, agregaron las fuentes consultadas, la baja en la dispensa de tratamientos. “Los jubilados eligen los medicamentos que comprar, porque directamente no les alcanza la plata.
Encima se limitaron los productos con cobertura del 100 por ciento. Todo hace que la situación empeore cada día”, agregaron los farmacéuticos bonaerenses.
El dato más importante en materia de tratamientos es la baja de la dispensa de tratamientos, algo que confirmó en una reciente presentación en el Congreso del ministro de Salud bonaerense Nicolás Kreplak: “Hoy uno de cada cuatro medicamentos que necesitan nuestros adultos mayores no está siendo cubierto, y eso aumenta la mortalidad”.
En este sentido, el informe del IEF alertó que los datos oficiales “confirman que esta crisis está teniendo impacto en la mortalidad”. En 2024, dijo la entidad de la CTA Autónoma, “murieron 21.276 personas mayores de 65 años más que en 2023, según el Anuario de Estadísticas Vitales del Ministerio de Salud”.
En Córdoba, el exceso de mortalidad en adultos mayores fue del 11 por ciento, superior al 10,6 por ciento registrado durante la pandemia de Covid-19. En esa provincia, el PAMI acumula una deuda de 9 mil millones de pesos con municipios en medicamentos de alto costo, sin pagar desde octubre.
El demógrafo Enrique Peláez, de la Universidad Nacional de Córdoba, descartó que “el envejecimiento poblacional alcance a explicar ese incremento”. En agosto de 2024 el PAMI había modificado el vademécum y pasado gran parte de los medicamentos con cobertura total a una cobertura del 40 al 70 por ciento, afectando a unos tres millones de afiliados.
La Justicia ordenó revertir esa medida recién en octubre de 2025, más de un año después.
"El PAMI tiene una carga muy grande"
— Corta (@somoscorta) April 15, 2026
Mario Lugones admitió que en el sector "hay crisis, pero se está pagando" y señaló: "PAMI tiene un millón de personas de más de 80 años, casi 6.000 de más de 100 y ya hay abuelos, hijos y nietos". pic.twitter.com/Thw5h3VrGY
El impacto de este ajuste no sólo alerta a los prestadores. Con los datos que se manejan, se puede ver como los afiliados que no consiguen atención en el circuito del PAMI migran hacia los hospitales públicos provinciales, que absorben esa demanda sin que la Nación transfiera “un peso adicional”. Según el IEF, el aumento ronda el 30 por ciento en promedio.
En Neuquén, usado por la entidad como ejemplo, dos de cada tres beneficiarios del PAMI se atienden en el sector público. En Santa Fe, representan el 25 por ciento de todos los pacientes con cobertura en hospitales provinciales. En Tucumán, los hospitales absorben más de cien internaciones PAMI por día.
“Las provincias están pagando ese costo solas”, remarcaron en el informe. Esto responde a una estrategia de provincializar la salud. El propio Ministro de Salud Mario Lugones lo transparentó en una reunión en la cámara de empresas de Estados Unidos AmCham: “La salud es de orden jurisdiccional. Las provincias son responsables realmente de la salud”, recalcó el funcionario, dejando en claro cuál es la intención.
“La idea circula también en los equipos de Federico Sturzenegger como parte de una reforma estructural más amplia. Lo que hoy ocurre con el PAMI, desde esa perspectiva, “no es una crisis que resolver sino una transición que administrar”.
Por eso, la entidad concluyó que “el gobierno de Milei está dejando colapsar el PAMI para transferirlo a las provincias sin los recursos. Una reforma sin financiamiento es un vaciamiento”.