La política económica del Gobierno de Javier Milei implicó una indiscriminada apertura importadora y el freno a la obra pública, lo que impactó gravemente en el tejido industrial argentino. En las últimas semanas, cuatro casos concentraron la atención del movimiento obrero y de los sectores productivos: el cierre de la planta de calzado Dass en Coronel Suárez, el desmantelamiento de Cabot Argentina en Campana, la salida del país de la alemana Helm y el apagón de un horno de Loma Negra en Olavarría. Aunque pertenecen a ramas distintas, los cuatro episodios comparten como denominador común la destrucción del mercado interno, el aumento de costos y la competencia desleal de productos importados, lo que está destruyendo puestos de trabajo y capacidad instalada que difícilmente se recuperará en lo inmediato.
La firma de calzado y textil Dass cerró su planta de Coronel Suárez, despidió a todo su personal y trasladó la producción a Paraguay, donde ahora fabrica los mismos artículos para las mismas marcas —Fila, Asics y Champion, entre otras— con una inversión de 40 millones de dólares y 600 empleados. Durante décadas, Dass fue el principal empleador de la ciudad bonaerense y había sobrevivido a todas las crisis anteriores. Esta vez, sin embargo, la combinación de apertura irrestricta de importaciones y caída del consumo interno resultó letal. A diferencia de procesos anteriores de desindustrialización, la empresa no volverá: las máquinas ya no están en el país y se perdieron cerca de 400 puestos de trabajo.
El desastre económico de @JMilei y @LuisCaputoAR provoco el cierre de Cabot Argentina en Campana después de 60 años dejando 150 trabajadores en la calle:
— Pablo Rizzi (@Budijoly) May 11, 2026
"Yo 23 años en la industria y no se que mas hacer
Vamos a quedar peor que en el 2001
La motosierra fue para nosotros" pic.twitter.com/JbslIwFUQy
En tanto, Cabot Argentina anunció el cierre definitivo de su planta en Campana e inició las tareas de desmantelamiento de una instalación inaugurada en 1962, la primera que la multinacional estadounidense abrió en América Latina. La planta producía negro de humo, insumo esencial para la fabricación de neumáticos, y llegó a elaborar cerca de 85 mil toneladas anuales. El cierre afecta directamente a 90 empleados de planta y a otros 60 trabajadores indirectos. El derrumbe de la industria nacional del neumático —con el cierre de FATE en febrero y el reacomodamiento productivo de Bridgestone y Pirelli— redujo abruptamente la demanda del insumo, mientras que el aumento de costos energéticos terminó de precipitar una decisión que la empresa ya analizaba desde hacía meses.
Al respecto, el Sindicato Obrero del Caucho, Anexos y Afines expresó su preocupación por el cierre y desmantelamiento de la planta de Cabot en la ciudad bonaerense de Campana, única productora nacional de “negro de humo”, un insumo clave para la industria del caucho y del neumático. La medida impacta sobre unos 150 trabajadores, entre empleos directos e indirectos. A través de un comunicado, la organización sindical advirtió sobre las consecuencias de la apertura de importaciones y del actual escenario económico para la producción nacional. Desde el gremio señalaron que la situación pone en riesgo miles de puestos de trabajo y afecta tanto a trabajadores como a pequeñas y medianas empresas vinculadas al sector.
“Para el sector del caucho y del neumático, el impacto es devastador. Entregar la provisión de esta materia prima clave es rifar nuestra soberanía productiva”, sostuvo la conducción nacional del sindicato. Además, remarcaron que el cierre de la planta genera preocupación en toda la cadena industrial, y señalaron que distintas cámaras empresariales ya vienen alertando sobre la crisis que atraviesa la actividad manufacturera.
En ese marco, el gremio ratificó su postura en defensa de la industria nacional y de las fuentes laborales. “No vamos a ser testigos silenciosos de la desindustrialización de la Patria, ni de que el desarrollo que forjamos con lucha obrera y trabajo sea arrasado”, afirmaron en el documento difundido públicamente. Por último, la Comisión Directiva Nacional manifestó su solidaridad con los trabajadores afectados y reiteró su reclamo por políticas que protejan el empleo y el desarrollo industrial argentino. “Sin industria nacional no hay Nación. Sin trabajo no hay dignidad”, concluyeron.
Tras 23 años de presencia ininterrumpida en el país, la multinacional alemana Helm, especializada en productos agroquímicos para la protección de cultivos, confirmó el cese de sus operaciones en la Argentina antes de que finalice este año. La decisión fue tomada a nivel global y obedece a factores como el «riesgo financiero» generado por la demora en la devolución de impuestos —con cerca de 5 millones de dólares retenidos entre el Impuesto PAIS, IVA, ingresos brutos y anticipos de ganancias— y la caída del margen del negocio, que se redujo a la mitad en los últimos años. La empresa empleaba 30 personas en el país, la mitad de las cuales ya fue desafectada. El ingreso creciente de operadores chinos al mercado, favorecido por la flexibilización de las barreras a la importación, agravó aún más el escenario competitivo.
No puedo creer que se vaya Helm. Tierra arrasada el Mileismohttps://t.co/1UIwNl5jNg
— maximiliano Mazzon (@maximazzon) May 12, 2026
En Olavarría, el secretario General de la Asociación Obrera Minera Argentina (AOMA) seccional local, Alejandro Santillán, advirtió sobre las consecuencias del apagón de uno de los hornos principales de Loma Negra por seis meses. “Si bien todos los años los hornos se paran por una cuestión de mantenimiento, lo que está sucediendo ahora es consecuencia directa del freno de la obra pública” señaló. La empresa acumula más de 750 mil toneladas de cemento fuera de los silos sin poder colocarlas en el mercado. La situación se replica en Cementos Avellaneda, que pasó de trabajar tres líneas las 24 horas a cubrir la demanda con un solo turno diario en una única línea. “Nos queda un camino bastante difícil por delante si esto no se reactiva”, resumió Santillán.