sábado 09 de mayo de 2026 - Edición Nº2712

Echeverría | 7 may 2026

El organismo no responde

Alejandro Cruz apuntó contra Acumar por la contaminación de Cresta Roja

El presidente del CEPIS denunció demoras e irregularidades en los controles sobre Cresta Roja y alertó sobre el impacto sanitario y ambiental en Esteban Echeverría. “Es tremenda la cantidad de gente afectada”, indicó.


Alejandro Cruz, vecino de Esteban Echeverría, presidente del CEPIS (Centro de Estudios para la Promoción de la Igualdad y la Solidaridad) y docente de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora que inició las denuncias contra la empresa avícola Cresta Roja por contaminación ambiental, que finalmente fue clausurada por Acumar en el mes de marzo, apuntó contra la Autoridad de la Cuenta Matanza-Riachuelo por los controles.

En diálogo con Política del Sur, Cruz actualizó la situación de la empresa y el accionar tanto del Municipio de Esteban Echeverría como de la Autoridad de Cuenca Matanza-Riachuelo, a la que le solicitaron varios pedidos de informe sobre la actividad de Cresta Roja. “El 19 de mayo nos tendría que contestar Acumar el segundo pedido de informes”, afirmó.

Explicó que en un reporte anterior, el organismo respondió que “la empresa estaba declarada como agente contaminante, que estaba en un plan de adecuación que había empezado el 13 de marzo del 2025 y concluía el 31 de marzo del 2026 con la compra de un filtro marca Fimaco”. Pero el pedido de un nuevo informe tiene que ver con que los vecinos notaron por los olores que desprende la fábrica que “siguen contaminando y el filtro jamás se puso”. 

Cruz relató que quieren consultar al organismo cómo es el proceso de adecuación que debería haber realizado con visitas regulares cada 3 meses: “¿Lo hicieron? ¿Avanzaba la empresa? ¿Compraron el filtro?. Y si no lo compraron, ¿Por qué no clausuraron la parte de la quema?”, preguntó, y mostró un video en donde se ve el humo negro saliendo de la fábrica y llegando casi al nivel del suelo. “Nosotros respiramos esa toxicidad”, señaló Cruz.

Del mismo modo, denunció que para el 20 de abril había sido citado a una reunión por el Secretario de Ambiente de la Municipalidad, Claudio Molero y el subsecretario de gobierno Alejandro Bonomo, junto con representantes de Acumar, pero nadie del organismo se presentó. También destacó el accionar de la Municipalidad de Esteban Echeverría que “tiene capacidad de generar multas e inclusive en un futuro si Acumar no lo hace, puede impedir que la parte de la quema funcione". "Hasta ahora el Municipio viene actuando y acompañando la lucha desde que lo planteamos, generando actas”, apuntó.

“Mientras esto ocurre, la empresa sigue contaminando. Y esto es donde el Acumar está al borde de no cumplir con los deberes de funcionario público porque en el primer informe está claro que ellos tenían un plan de adecuación con un filtro que no se compró. Acumar ya tendría que haber clausurado esa parte de la producción. Están al borde de un juicio penal”, planteó Cruz.

En esa línea, afirmó que luego del 19 de mayo, el momenton en que el organismo deberá presentar el informe solicitado, se analizarán los paso a seguir. Advirtió que los vecinos podrían solicitar un amparo judicial o iniciar acciones legales contra Acumar por faltar a los deberes de funcionario público. También se plantea pedir un resarcimiento para la sociedad que está siendo afectada por la contaminación, tanto a la empresa como al organismo.

Por otro lado, explicó que la zona de Esteban Echeverría es baja y húmeda por su cercanía con la Laguna De Rocha. Esto genera “un techo de aire frío” que impide que el humo de la fábrica se disperse en la atmósfera, además de no estar filtrado y contaminar por el tipo de suelo y de clima que existe allí. “Ese vapor que vemos tiene amoniaco, azufre, ácido sulfúrico, partículas cadavéricas en descomposición, todo eso, lo aspiramos. Lo podemos oler porque queda a la altura de nuestras narices”, remarcó Cruz.

Por último, destacó que “todo ese vapor que se ve, condensa y se transforma en una lluvia ácida o en una especie de rocío ácido que se posa en plantas, fauna, flora de una zona protegida, además de los seres humanos que están en un radio de hasta 8, 9 o 10 kilómetros. Es tremendo la cantidad de gente que está afectada”.

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