Yama Corin, arteterapeuta y militante de Mundanas Agrupación Feminista, alertó -en diálogo con Política del Sur- que Argentina mantiene la alarmante cifra de una víctima de femicidio cada 36 horas, según el Observatorio Ahora Que Sí Nos Ven, y cuestionó la falta de políticas al respecto.
“Hay un estado de violencia de género que está en emergencia absoluta”, precisó Corin. Y sostuvo que este accionar no es aislado, sino que es parte de “una sociedad donde hay una desigualdad estructural y frente a una situación de desigualdad estructural, las personas con sus propias subjetividades responden de maneras distintas”.
Entre el 1 de enero y el 30 de abril de 2026, el Observatorio de Femicidios en Argentina "Adriana Marisel Zambrano", dirigido por La Casa del Encuentro, registró 87 víctimas fatales por violencia de género. De ese total, 78 son mujeres y el resto se trata de varones, considerados "femicidio vinculados".
En ese sentido, la militante feminista señaló: “En este contexto de un gobierno nacional que niega ´per se´ la violencia de género y nos dejó sin las poquísimas políticas públicas que habíamos logrado conseguir, la situación es de una emergencia absoluta. En lo que va del 2026 hubo 80 víctimas de femicidio”.
Sobre la figura del femicidio, Yama explicó que se vincula a la idea “patriarcal” de que “para los varones, las mujeres son su propiedad”. Se trata de la creencia de que “es mi mujer, es mi objeto y hago lo que quiero”. “Si el varón tiene habilitado socialmente, jurídicamente, políticamente, que la mujer es su objeto de propiedad, la usa o la desecha. Y desechar es justamente el femicidio”, afirmó.
“Tenemos que poder pensar qué tipo de vínculos queremos de amor efectivo, donde las libertades y subjetividades de todas las personas tienen valor. Los vínculos implican un respeto y amor por la persona que tenemos al lado, eso es lo que rompe una lógica patriarcal que efectivamente termina en la peor de las violencias”, sostuvo.
Asimismo, Yama consideró que a partir del estallido del Ni Una Menos en el 2015, la masividad del reclamo por la cantidad de femicidios, “permitió que se hablara de otras formas de violencia, como por ejemplo, la denuncia de Thelma Fardin, que motivó a muchas otras mujeres víctimas a poder hablar a pesar del juicio, de si mienten o no mienten”.
En línea con esto, destacó la lucha en las calles por la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo y la aplicación efectiva de la ESI en las escuelas. Todas estas cuestiones, motivaron a la sociedad a “pensar algunas cuestiones que a lo mejor estaban naturalizadas”, expresó. “Ese avance que significó después un Ministerio y algunas políticas públicas, hoy está en disputa, porque claramente desde el discurso del propio presidente a una cantidad de varones que se vieron cuestionados en sus privilegios, respondieron con un resentimiento muy violento”, señaló Yama.
Por otro lado, cuestionó el proyecto de ley de la diputada Carolina Losada vinculado a condenar con más dureza las falsas denuncias de violencia de género o abuso sexual. Planteó que ante un Poder Judicial con una “lógica patriarcal”, ahora también los victimarios podrían tener la posibilidad de denunciar a las víctimas por falsa denuncia. “Es lógico que es un temor absoluto el denunciar ya per se, para encima temer que las consecuencias las tengamos que pagar nosotras”, lamentó Yama.
“Se volvieron a habilitar una cantidad de discursos que son de un grado de aberración, de indignación y de dolor porque fue muy costoso llegar a poder poner en palabras todo lo que logramos. Y ver que habilitan ese tipo de discursos, duele muchísimo”, sostuvo.
Por otro lado, Yama resaltó que el arteterapia, que es su actividad, puede ayudar a las víctimas de violencia a atravesar estos procesos. Explicó que el arte siempre se entendió como “un instrumento de catarsis” para contar en palabras lo que no se puede decir. “El arteterapia arma un dispositivo donde eso que nos provoca el arte está al servicio de nuestro bienestar integral”, aseguró.
“Tenemos que recuperar los espacios de construcción colectiva, de amorosidad. Hay que poder atravesar los momentos con cuidado, con amor, con diálogo, y eso se tiene que dar en todos los vínculos y lugares y en los lugares de organización política también. Necesitamos construcciones políticas colectivas que discutan esa forma histórica de hacer política para tener nueva. Es la única manera en que vamos a construir una sociedad distinta”, concluyó.