Por: Federico Cedarri
Con la asunción del magistrado Sergio Torres al frente de la Corte Suprema de Justicia bonaerense en el esquema rotativo de conducción que implementan los jueces, el máximo tribunal aprovechó la ocasión para volver a insistir ante el Poder Ejecutivo para que se cubran las vacantes con la intención de lograr su normal funcionamiento.
De igual modo, también presiona por el apresuramiento en la definición de la cobertura de más de 200 lugares en los distintos ámbitos del Poder Judicial bonaerense.
Vale aclarar que el máximo tribunal tiene por ley que completarse con 7 miembros, y hoy en día solo despunta 3 escaños ocupados. Es que no se han cubierto en su momento las vacantes que fueron dejando paulatinamente Héctor Negri, Eduardo de Lazzari, Eduardo Petiggiani y Luis Genoud.
En rigor, el titular de la Corte exige una inmediata definición sobre la cobertura de los sillones pendientes a fin de garantizar el normal desenvolvimiento del gobierno del Poder Judicial.
Esta última cuestión está trayendo aparejado inconvenientes cuando el máximo tribunal debe reunirse para las acordadas de rigor. En esas instancias debe recurrir a jueces externos para lograr completar el quórum necesario de cuatro voluntades que le habiliten el tratamiento para el estudio y posterior dictado de sentencias definitivas.
En lo que tiene que ver con la cobertura de los cuatro lugares, el gobernador Axel Kicillof había planeado en primera instancia y cuando la interna peronista estaba reprimida repartir tres lugares entre las distintas tribus del oficialismo y cederle la siguiente silla a algún representante de la oposición parlamentaria.
El PRO no juega en este partido, ya que en 2017 "cobró" con la designación del actual titular de la Corte, Sergio Torres, que fue patrocinado por el vidalismo.
En principio, se había acordado que el siguiente lugar que correspondiese a la oposición sería cubierto por el radicalismo. Sin embargo, luego de la nueva composición parlamentaria los dos sectores centenarios, tanto el abadismo como los territorialistas fernandistas, han perdido predicamento y representatividad por lo que los planes originales podrían trastocarse.
No obstante, no se descarta la chance de que un radical alejando de la equidistancia de los grupos centenarios en puja pueda eventualmente ocupar la silla que le corresponde a la oposición. Algunos mencionan el nombre del ex decano de la Facultad de Derecho de la UNLP, el abogado platense Miguel Berri, cercano al Fiscal de Estado Hernán Gómez.
Los desaguisados permanentes en el universo oficialista conspiran contra una rápida resolución de los pliegos para el nombramiento de cargos en el ámbito del Poder Judicial y también para la cobertura de los cuatro lugares vacantes en la Corte Suprema.
Lo que sería inalterable en los planes del gobernador Kicillof es la convicción de que tres lugares terminen en manos del oficialismo, aunque los nombres que proponga cada tribu tendrán que tener inexorablemente el acuerdo de los demás sectores.
Entonces, en el marco de la discusión que se apronta en la Legislatura por la reforma política debe agregársele la resolución de la composición total de la Corte Suprema de Justicia ante este pedido renovado del ahora titular Sergio Torres.
Lo concreto es que tanto la discusión por las modificaciones electorales como la definición de los lugares vacantes en la Corte que debe dilucidarse en el Senado provincial, estarán inevitablemente atravesados por la interna del peronismo que va increscendo a medida que despunta el año 2027.