domingo 26 de abril de 2026 - Edición Nº2699

Nación | 22 abr 2026

A un año de su muerte

Luján: La misa por Francisco como radiografía del poder

A un año de la muerte de Francisco, la misa en el santuario bonaerense reunió a Adorni y Kicillof en primera plana, pero dejó al desnudo la grieta interna del oficialismo: la vicepresidenta abandonó el trayecto a mitad de camino para evitar compartir escena con el jefe de Gabinete, investigado por presunto enriquecimiento ilícito. Milei rezó en Jerusalén.


Por: Antonio Muñiz

La Basílica de Nuestra Señora de Luján concentró este martes lo más representativo del arco político argentino en una misa por el primer aniversario de la muerte del papa Francisco. Pero lo que debía ser una ceremonia de memoria y homenaje al primer pontífice latinoamericano terminó funcionando como revelación: la postal de quién estuvo, quién no, y por qué, condensó en noventa minutos de liturgia las tensiones que atraviesan al gobierno de Javier Milei y a la oposición peronista por igual.

El presidente no estuvo en Luján. Tampoco su hermana Karina. Milei cerró su tercera gira oficial a Israel visitando la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén, donde encendió una vela en memoria de Jorge Mario Bergoglio, guardó un minuto de silencio y dejó un mensaje en el libro de visitas. La delegación la completaron Karina Milei, el canciller Pablo Quirno y el ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques. Desde el hotel, el Presidente publicó en X una foto con Francisco tomada en el Vaticano con el texto: «Aquí con el argentino más importante de toda la historia».

La ausencia presidencial en Luján trasladó el peso de la representación oficial a Manuel Adorni, jefe de Gabinete y hombre de Karina Milei en el mapa del poder libertario. Adorni encabezó una comitiva que incluyó al ministro del Interior Diego Santilli, al presidente de la Cámara Martín Menem, al titular provisional del Senado Bartolomé Abdala, a los ministros Carlos Presti (Defensa), Federico Sturzenegger (Desregulación y Transformación del Estado), Mario Lugones (Salud) y Alejandra Monteoliva (Seguridad).

La participación fue coordinada a través de la Subsecretaría de Culto, a cargo de Agustín Caulo, y respondió a una lectura doble: representación institucional hacia afuera, respaldo político hacia adentro.

 

El faltazo de Villarruel y la guerra interna

El dato político más disruptivo de la jornada no fue quién asistió sino quién se bajó. Victoria Villarruel tenía confirmada su presencia en la ceremonia —figuraba en la lista oficial y estaba a cargo del Ejecutivo por el viaje presidencial— pero decidió no ingresar al templo. Según trascendió, la vicepresidenta se retiró a mitad de camino hacia Luján cuando tomó conocimiento de la distribución de lugares prevista por la organización del acto.

Villarruel no estaba dispuesta a sentarse junto a Adorni, quien ocupa la jefatura de Gabinete y se encuentra bajo investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito.

La causa, que tramita ante el juzgado federal de Ariel Lijo con el fiscal Gerardo Pollicita a cargo, analiza la acumulación patrimonial de Adorni desde diciembre de 2023: un semipiso en Caballito adquirido por 230.000 dólares con financiamiento informal, una propiedad en el country Indio Cuá de Exaltación de la Cruz, y múltiples inmuebles sin desinversión previa.

La semana pasada, los propietarios de la inmobiliaria que intervino en la operación de Caballito declararon en Comodoro Py que el departamento podría haber sido vendido a 345.000 dólares, 110.000 más que el precio escriturado, y que la modalidad de compra en doce cuotas sin interés resultaba «poco frecuente» en el mercado.

Según la agencia Noticias Argentinas, el entorno de Villarruel precisó que la vicepresidenta no quería «convalidar una foto incómoda». La decisión no fue comunicada de manera oficial, pero quedó expuesta cuando comenzó la misa y el lugar reservado para ella en primera fila permaneció vacío. Villarruel adelantó que le rendirá un homenaje personal al Papa por el aniversario de su partida.

La tensión entre Villarruel y el núcleo duro del presidente —encarnado por Karina Milei y sus hombres más cercanos, entre ellos Adorni— es la fractura más visible del oficialismo desde hace meses. El jefe de Gabinete es, en términos de la geografía interna de La Libertad Avanza, un hombre de la secretaria general de la Presidencia. Y Villarruel, progresivamente corrida de las decisiones del Ejecutivo, eligió Luján para marcar distancia una vez más.

Del lado opositor, el gobernador bonaerense Axel Kicillof ingresó al templo minutos antes de las 17, acompañado por intendente local, Leonardo Boto y otros intendentes bonaerenses. Los dirigentes peronistas se ubicaron en un sector diferenciado dentro de la Basílica, a la derecha del altar, separados de la primera fila oficial. La sola presencia de Kicillof en un acto de esta naturaleza, en un momento de confrontación abierta con la Casa Rosada, sumó una dimensión adicional a la escena.

La liturgia y el mensaje episcopal

La misa fue celebrada por monseñor Marcelo Colombo, arzobispo de Mendoza y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), con la concurrencia de cerca de un centenar de obispos reunidos en asamblea plenaria. El acto, organizado por la CEA bajo el lema «Memoria agradecida, compromiso misionero», fue el punto de mayor visibilidad de una semana de homenajes que el Episcopado desplegó en todo el país. La Basílica registró una asistencia multitudinaria de fieles.

El discurso de Colombo tuvo un tono autocrítico que pareció interpelar al conjunto de la dirigencia política presente. El prelado señaló que Francisco fue incomprendido en vida y llamó a revisar conductas de indiferencia y agresividad en el lenguaje público. Al cierre de la ceremonia, obispos, sacerdotes y laicos encendieron velas frente a un retrato del Papa.

Milei, por su parte, además de la visita al Santo Sepulcro, envió una carta oficial al monseñor Colombo en la que reconoció la figura de Francisco, un gesto institucional que el Ejecutivo buscó destacar como señal de acercamiento con la Iglesia Católica, con la que la relación tuvo momentos de tensión durante el primer año de gestión.

 

El santuario como escenario político

Luján funciona, en la historia política argentina, como un espacio donde la dimensión religiosa y la dimensión del poder se superponen con naturalidad. Peregrinaciones, misas multitudinarias y actos de Estado comparten ese territorio desde hace décadas. La jornada de este martes no fue una excepción: lo que se desplegó dentro de la Basílica fue, a la vez, una liturgia y un mapa de alianzas, lealtades y fracturas.

La imagen resultante fue la de un oficialismo que concurrió a demostrar presencia institucional bajo la conducción de un funcionario con causas judiciales activas, sin su vicepresidenta y sin su presidente, mientras el primer mandatario rendía homenaje al Papa a doce mil kilómetros de distancia, en el corazón cristiano de Jerusalén. Una postal que, leída en clave política, dice más sobre el estado del Gobierno que cualquier declaración formal.

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